Dicen los antichavistas que Chávez, ni pa´dictador vale. Ya no se hacen dictadores como los de antes, que no sabían de elecciones, y si las hacían, siempre las ganaban. Este aprendiz de Castro no ha tenido asesores de la CIA, no ha aprendido de la “escuela de las américas“.
Empezó su “carrera política” con un pseudo golpe de estado. Viendo que el “pueblo” venezolano no lo entendía, a pesar de que habían sido masacrados en la calle unos años antes durante el caracazo. Bajó las armas y dijo “por ahora”. Y así fue, montó una organización que recorrió Venezuela durante varios años hasta que ganó las elecciones en el ´98. Parece que es cuando empieza a aprender marxismo (que falta le hacía) y se rodea de “intelectuales” como Marta Harnecker, Heinz Dieterich, etc. Es Marta la que le explica sus conceptos elementales, los del materialismo histórico, y le dice que existe el imperialismo, la plusvalía, la explotación, y que “El Pueblo” no era otra cosa que la clase obrera. El problema es que por más que mira Chávez a su “Pueblo”, no ve obreros por ningúna parte, ve, como Galeano dijo, “ninguneados”, buhoneros, trabajadores del sector servicio. Y mucha, mucha burocracia, con su corrupción correspondiente, la de un país que come y bebe petróleo. Los obreros, como bien sabe Marta, luchan por sus derechos, y en esa escalada en la lucha de clases, es donde empieza a vislumbrarse el socialismo (con un poco de ayuda comunista mejor). Los venezolanos en general no luchan por mejoras salariales, o por trabajar menos horas, quizá ni siquiera por trabajar. Luchan (luchaban) por SER, por tener cédula de identidad, por tener acceso a la salud, educación, etc. ¿Y quién sabe solucionar estos problemas? El Estado.
Chávez lo sabe, y empieza por primera vez en la Historia de Venezuela, a regalar el petróleo en forma de médicos, maestros, universidades, carreteras, mercados subsidiados, etc. Y además tiene buenos asesores, que le dicen que eso, si no lo hacen las masas, es populismo. Entonces monta las misiones con sus contralorías sociales, que de alguna manera frenan el clientelismo y obligan a la población a participar para que el Estado “baje a ellos”. Esto está muy bien, pero no es una revolución popular.

Gracias a que la derecha oligárquica venezolana es bastante torpe y a que sus asesores-financiadores están entretenidos en otras milongas, la tensión social en Venezuela era constante. Todos los cuadros (dirigentes) sociales del movimiento quinta república se esforzaban al máximo en cada reto, en cada reto electoral. Y así el chavismo intentaba hacer una revolución popular al uso, utilizando el arma más poderosa de la burguesía imperialista, la “Democracia representativa” y su legitimación de la explotación.
Pero Chávez (y sus asesores) se dan cuenta y dan un viraje, impulsan las “constituyentes municipales”, asambleas populares que deberían tomar el poder en los municipios de manera participativa. Fracasan. Ya lo conté en mi Diario de Venezuela.
Y montan lo que más ilusión y esperanza me ha dado, los consejos comunales. Estructuras participativas que puestas sobre el papel son muy bonitas. Que recuerdan a los Soviets de 1917. Estos servían a los ninguneados de Rusia para las luchas y para rellenar la ausencia del “padre”, el Estado. Eran estructuras de poder, de participación, que mediante la lucha y la “gestión”, conformaban un nuevo tipo de Estado, y por tanto derrocar al Estado viejo era imprescindible (y posible).
Pero en Venezuela el Estado “funciona”, y las escasísimas luchas sindicales son paseos comparados con las huelgas de la rusia zarista.
Y todo este rollo para decir: ¿para qué quieren los venezolanos una nueva constitución? ¡Si tienen petróleo de sobra!.
Las revoluciones (o los intentos) rusa, la comuna de París, la española del ´36, la cubana, la china, etc, se hicieron por el pan, la paz y la libertad.
El Estado (capitalista) venezolano tiene capacidad logística ($$) de sobra para dar pan, paz y algo de libertad. Para qué una revolución más radical, con la que han hecho tienen de sobra.
Y es aquí también donde se producen los paralelismos históricos, los revolucionarios DEBEN evolucionar con la revolución, o ser sepultados por la misma. Por tanto, los “revolucionarios” venezolanos del 2000, en el 2008 quieren hacer una foto-finish del tema, que están muy bien como están. Y saben que la reforma constitucional daría más poder al Pueblo, a la vez que ellos serían más innecesarios.
No busquemos la derrota electoral en las mentiras de las multinacionales informativas, ¡que los españolitos no hemos votado!. Que tiempo han tenido los “demócratas chavistas” para borrar de la faz de la tierra el “fascismo mediático”.
En Venezuela oí a Chávez decir: “Yo he respetado y respetaré las reglas del juego (las del capitalismo se refería), mientras ellos las respeten”.
Pues, o cambia las reglas del juego y se olvida de las elecciones (las de la democracia representativa), o “las reglas del juego” lo cambiarán a él.
Esperemos que el “por ahora” se repita.

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