Normalmente no me cuesta demasiado escribir. Tengo la idea, busco información si hace falta y la escribo como me sale. Mejor o peor, pero tengo la habilidad de plasmar con palabras lo que pienso. Sin embargo llevo un par de semanas detrás de haceros este regalo, encontrar la manera de transmitiros los pensamientos y sensaciones que he tenido al leer este libro. Y de paso convenceros de leerlo. Y es que creo que hace falta otro libro para comentar este.

Quien me lo recomendó dice que es el “Qué hacer” del siglo XXI. Dudo que tenga las consecuencias que tuvo el libro de Lenin, y además este libro no es un manual, por lo menos de manera explícita. Para mí es más un “manifiesto comunista”, una foto finish de nuestro momento histórico. En el que como en el manifiesto de Marx y Engels también se dan algunas ideas poco concretas. Aunque da una que es esencial, ante la frustración de golpearse contra el muro del poder, dice: “…los desvíos aparecen cuando el camino normal está cortado…” A lo mejor nos hace falta tomar un desvío.

¿Nunca os habéis preguntado qué es lo que hace que una persona se “eche al monte”? ¿Y los que luchan qué son, normales o “raros”? Siempre he pensado que lo que me hizo echarme al monte fue una paliza en la adolescencia, un carnet de la CNT escondido en una caja de recuerdos, un cesped en la facultad de ciencias, una “Estación de Finlandia”…

Después llegan las preguntas. ¿por qué la gente no lucha? ¿cómo derrotar a semejante bestia? O las dudas en el trabajo, consciente como soy de que mi esfuerzo diario en biología molecular del cáncer sólo sirve para perpetuar y acentuar la miseria humana, y no para reducirla como muchos creen. Y aquí llega la pregunta del millón, ¿hasta dónde llega el cinismo? Sólo son cínicos los explotadores mientras que los explotados están engañados? O como dice Chinato, nos fabricamos un sombrero de paja de ala ancha para no ver las cosas que ver no quiero. ¿no será una coraza ideológica frente a lo que parece inevitable e indestructible: la explotación, el capitalismo? He conocido gente militante que se considera mejor que el resto, y como dice un personaje del libro, no somos mejores ni peores…simplemente no sacamos partido del sufrimiento ajeno.

¿Y cómo vamos a plantar cara al poder cuatro personillas, pegando carteles o como hacen en la novela, “sembrando algas”? “Si no sois más que las risas enlatadas de las series televisivas. Vosotros sois las protestas enlatadas

Belén Gopegui es capaz de plasmar (que no resolver) sesudos problemas teóricos con una sencillez y lo que es más importante, cotidianedad impresionantes. Un sólo ejemplo. Existe la hipótesis (que yo comparto) de que en cada momento histórico están presentes en las relaciones sociales todos los modos de producción, desde el comunista hasta el modo de producción esclavista. Pero que en cada momento uno domina sobre el resto llegando a invisibilizarlos. Y lo que hay que hacer es desenterrar al modo de producción comunista de las profundidades del capitalismo. Mirad cómo lo escribe ella: “Las experiencias capitalistas nunca son las únicas posibles, puesto que dentro de las presiones y límites las personas llegan a otros acuerdos, descubren otras adhesiones y tratan de vivir según otros valores. Aunque el impulso capitalista continúa estando presente.” (la negrita es mía).

Belén da vida, entre otros, a un personaje que es un “colectivo de colectivos”, que anhela ser centro de biotecnología pero que se queda en “conjunto de individuos”. Y dice algo así: “Conviene adiestrarse en el arte de imaginar lo que existe…” Y es que como escribía “pichiki” el otro día: “Somos incapaces de hablar con precisión del hoy del ahora. Hablamos con más precisión de 1917 que del 2007.”

También habla de dialéctica: “Yo no soy todos mis miembros sino que soy todos mis miembros y también soy otra cosa“. Pero es ameno, engancha; es cotidiano, os identificaréis con algún personaje; es formativo, aprenderéis que no todo en la vida es repartir panfletos y pegar carteles…

Y además sabe de biología…

Si alguien produce aquello que detesta, o si lo produce para que se beneficien organizaciones a las que no puede respetar, no es libre. Y si la libertad queda confinada a la noche del sábado, la tarde del domingo, la hora de la cena, no es libertad” Esta es otra de las muchas pistas teóricas que da, la militancia como forma de ocio, un hobby que se vive con más o menos intensidad. La militancia hay que llevarla a nuestra vida, y nuestra vida, como trabajadores, está en el tajo. Ella parece que se ha aplicado el cuento y a pesar de que el libro está editado, se vende, lo podéis encontrar en muchas bibliotecas de Barcelona por ejemplo, es de libre distribución digital y os lo podéis descargar en rebelión.org. Aunque si podéis, compradlo o pilladlo de una biblioteca.

Que lo leais, ya sea en digital (aquí), comprándolo (unos 20€) o pillándolo en una biblio como yo he hecho.

Disfrutadlo y ya me “comentaréis”.

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