Colaboración con el programa de radio Seres sin rostro del 15 de abril.

ZP lleva unas semanas de cumbres, muy ajetreado está. Que si el G20, o una cumbre de la alianza de civilizaciones. En ellas se ha hecho fotos con muchos líderes internacionales, entre ellos Obama, la cara de ZP era como la de un fan esperando un autógrafo. Al final, nada de regular los mercados financieros, nada de parar el expolio, la especulación…y más dinero de todos los contribuyentes para enchufarlo en ese saco roto que es el mercado financiero internacional.
Pero Obama no fue a la alianza de civilizaciones, tenía otras cosas más importantes que hacer, la de planificar las siguientes guerras pacificadoras. Su plan de guerra, a diferencia de W, se centra en Afganistán y Paquistán, pero al igual que Bush sus argumentos son los de la posible obtención de armas de destrucción masiva por parte de los talibanes que están en Afganistán y Paquistán.

Casi 30 mil efectivos norteamericanos se sumarán a los que ya combaten en Afganistán y unos 50 mil permanecerán en Irak cuando finalice la retirada prometida por Obama en su campaña electoral. EE.UU. no va a disminuir su
inversión guerrera, que ha batido ya todos los records desde la Guerra Mundial II. Datos de la Government
Accountability Office (GAO, por sus siglas en inglés), encargada de supervisar los gastos del Ejecutivo, indican que el
Pentágono ha desembolsado 685.000 millones de dólares desde el 2001 para las guerras en curso y operaciones
antiterroristas en el Cuerno de Africa y las Filipinas (Reuters, 30/3/09). También para el logro de armas nuevas como
el caza F-22, que no cuesta demasiado: apenas 400 millones cada aparato (The New York Times, 31/3/09). La crisis económica no castiga al complejo militar-industrial,

EEUU tiene el 48 por ciento de los gastos militares del planeta. Le siguen Europa con el 20 por ciento, China con el 8, Rusia con el 5 y América latina con el 3 por ciento (www.gao.gov). Esos gastos constituyen el 54 por ciento del presupuesto nacional estadounidense del 2009, contra 6,2 para educación y 5,3 para salud pública, proporciones que no se observan en ningún otro país de la Tierra.

También hablo de la “familia Chaves”.

Y de la retransmisión televisiva  semana santa y los parados.

Anuncios