Es muy triste escribir esto, pero ya toca. Llevaba tiempo escuchando los rumores del río, y parece que agua lleva. Marx decía que la Historia es dinámica, no para, evoluciona a trompicones, en  espiral. Por tanto, los líderes de las masas, los que dan el empujón simbólico para que se produzca la fractura con la vieja sociedad, deben seguir “revolucionando”, un pasito por delante de las masas. Si eso no sucede, si los líderes quieren conservar la “nueva” sociedad, lo conseguido con la fractura,  entonces ya no son líderes revolucionarios, sino conservadores, reaccionarios.

La izquierda siempre ha tenido un problema, bueno, muchos, pero uno en especial: la derecha nos hace perder la honestidad, llevándonos a su terreno.

Chávez me puso la piel de gallina en un estadio en Caracas en el 2005. Me hizo estremecer cuando habló por primera vez del Socialismo del siglo XXI. Venezuela era el ejemplo de miles de millones de personas en todo el mundo, desde Asia a América. La revolución bolivariana ha socializado las ganancias petroleras, ha eliminado el analfabetismo, ha hecho ciudadanos a miles de ninguneados, ha resistido golpes de Estado fascistas organizados desde la embajada norteamericana…

Pero Chávez ya no es líder en el sentido que daba más arriba. Ya no revoluciona, ahora quiere conservar, y parece que a toda costa. La ética revolucionaria es muy importante, no es una cuestión humanista, filosófica, es eminentemente práctica. Los desposeídos luchamos por una Justicia superior a la actual, por tanto en ese proceso debe haber una ética superior.

Listas negras, favoritismos, corrupción, ocultación, exageración… son propias del proceso bolivariano. Yo las achacaba a una inercia de la 4ª república, a una estructura burocrática que no había sido cambiada con la revolución. Pero el proceso seguía, la gente se empoderaba, la participación aumentaba, la justicia social, etc. Y siempre estaba esa frase de “si Chávez supiera esto no pasaría”

Pero Chávez ya lo sabe. Ha pasado a ser un reaccionario, y la supuesta izquierda occidental no lo quiere reconocer. Por miedo a hacerle el juego al imperialismo, a la derecha económica y mediática, nos ponemos una venda en los ojos que no nos deja ver que el enemigo del pueblo venezolano empieza a ser el PSUV con su líder a la cabeza.

¿y por qué lo digo ahora? Llevamos tiempo “estudiándolo”, hablándolo con venezolanos y españoles que hamos estado allí, que somos críticos. Existen purgas, tienes que ser afiliado al PSUV para acceder a puestos en la universidad, en la administración, etc. Existen listas negras de votantes. Se ocultan asesinatos de sindicalistas críticos con el chavismo. Al principio pensé que la página que enlazo era un grupo izquierdista, como tantos, que hace más daño que otra cosa. Pero por desgracia, como decía, el río suena, y mucho.  He soportado su bolivarianismo, reaccionario, su indigenismo racista, pero esta ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Apoyar a un dictador con la excusa del desarrollismo es fascista.

Que no venga la desesperanza, el proceso no se parará, nuevos líderes surgirán. El pueblo venezolano tiene una responsabilidad, desenmascarar el fascismo disfrazado de socialismo.

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