No, no he dado mi apoyo al circo electoral.

En los manuales de “marxismo” de herencia estalinista-“frente populista” nos explicaban que había que presentarse a las elecciones democráticas. Que los partidos “comunistas”, en un sentido amplio, debían participar de las estructuras de poder burguesas, los parlamentos. La verdad es que ninguno dice por qué. Es como un acto de fe que todo militante tiene que hacer cada 4 años. Nos tiramos 4 años denunciando el parlamentarismo, la corrupción, la dictadura de los “mercados”, la ley electoral, etc. Pero eso sí, necesitamos representación parlamentaria porque:

-si no, somos unos izquierdistas, nos aislamos.

-Es una manera de denunciar desde dentro al sistema. Así tenemos más información (como si hiciera falta).

-O una manera de trasladar recursos humanos y financieros a las “herramientas políticas de la clase obrera”.

Todos estos, y muchos más son argumentos que yo he utilizado, no es que los haya oído, no, es que yo los utilizaba, sobre todo para autoengañarme.  Yo sabía, por mi genética anarquista, que en el parlamento no había nada que hacer. Que ni Anguita, ni Lenin harían del parlamento, de la “democracia” representativa algo útil por la liberación de los trabajadores. Aún así he trabajado (mi primer contrato!) en campañas electorales, he formado parte de listas electorales y me he dejado los cuernos por proyectos electoralistas con otros compañeros que sabían como yo que aquello era una pantomima.

Si reconoces que vives en Dictadura, no puedes ir a votar.

No existen motivos para presentarse hoy a las elecciones. No los hay. La democracia hay que construirla, realmente desde abajo y no “Des de baix“. Porque esta “coalición” electoral, compuesta por varios grupúsculos de gente honrada y luchadora, no hace otra cosa que legitimar un parlamentarismo dictatorial, circense, que se somete a los “designios del capital”. En realidad ellos no dejan de ser los de arriba, un poco más abajo que los de más arriba, pero “élite” al fin. Hace un rato leía un excelente artículo que observaba con mucha razón que desde cuándo en una democracia los elegidos son los que diseñan el programa electoral.

De verdad, cómo puede ser revolucionario, o ni tan siquiera transformador, todo ese esfuerzo que hacen (hacíamos) miles de militantes honestos. Y por qué no nos dedicamos a construir un programa realmente desde abajo. Porque es que es inútil se vea por donde se vea. No se van a ganar unas elecciones, antes habría un golpe de Estado, y el “endemientras” luchamos tampoco vale. ¿Realmente todo el esfuerzo de Des de baix ha valido la pena? ¡7000 votos!

Nuestro esfuerzo militante debe ser de hormiguita, sin recompensas, sin héroes ni líderes románticos de gafas con cristales redondos, sin invitados especiales ni efectos especiales. Serán las personas de carne y hueso las que en su impulso revolucionario exijan una lista electoral, y no al revés.

Dice el “manifiesto” de la candidatura:

“Una Catalunya anticapitalista, sobirana, ecologista, feminista, antiracista i internacionalista”

Cambiemos Catalunya por barrios, pueblos, calles, plazas… donde viven personas de todo el mundo y todos los colores, que hablan cientos de idiomas, ese Babel que es hoy Cataluña.

Anticapitalista: Hay que darle contenido, qué significa esto para los parados, los precarios, hombres y mujeres que sufren el capitalismo sin ponerle nombre y apellidos. ¡bauticémoslo!

Soberana: Yo después de tantos años no sé muy bien qué significa esto. Si se refiere a con capacidad de decidir con soberanía, antes tenemos que vivir en una Democracia, hay que construirla. Pero después nos dará igual vivir en una región u otra. Pero bueno, ese es otro tema. El caso es que yo, como tantos otros cientos de miles de inmigrantes no votaríamos una lista cuya bandera fuera la soberanía.

¿Ecologista y Feminista por qué? ¿Esto surge desde abajo? No, esto es una imposición elitista, un poco gafapasta si se quiere. Porque nos guste o no, esos términos no están en el “programa” de la clase obrera. Estará en las tesis de Abril, no más.

Antiracista e internacionalista. Cuando los que tienen que cambiar el percal tengan claro, asocien, que sus penas son las mismas que las del extranjero, entonces. Pero es que además, en la segunda línea del panfleto-programa dice “los anhelos de soberanía del pueblo catalán”. ¿De dónde han sacado esa conclusión? ¿Llaman pueblo catalán a todos los residentes en Cataluña? ¿A todos los trabajadores que curran aquí? ¿Cómo se compagina esto con los cientos de miles de inmigrantes? Con los españoles-que-no-nos-sentimos-catalanes sino españoles. Construyan un programa desde abajo, de verdad, y entonces veremos qué es el pueblo catalán, mientras tanto es vuestra Idea de pueblo catalán.

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