En mis andanzas por el mundo, cuando hablo de mi país, de lo que más presumo no es del jamón sino de nuestra policía. Cuento el chiste de los extraterrestres que llegan a la Tierra y se encuentran con un tricornio…

Y es que es verdad, nuestros “Fuerzas de seguridad del Estado” son muy profesionales. Recuerdo la huelga de los conductores de la Rober en Granada en el 2006. Decenas de policías locales se presentaron voluntarios para estar a las 5 de la mañana en las cocheras, listos para dar candela. Se les veía disfrutar. Enfundados en sus guantes de cuero nos hacían la técnica de la asfixia. Nos inmobilizaban apretándonos la nuez mientras ponían la rodilla en el pecho. Técnica bastante peligrosa. Y ahí llegaron nuestros salvadores (sic), los nacionales. Hombres curtidos en eso de las huelgas. Pusieron un poco de orden, despejaron y calmaron los ánimos de los pitufos (los locales). También me acuerdo de cuando ocupamos el consulado italiano en el 2001. Llegaron los nacionales pidiéndonos por favor que saliéramos. Al final nos dijeron que si no le hacíamos trabajar nos dejaban estar allí hasta que llegara la prensa. Así podría poner varios ejemplos más.

No, no se asusten, no estoy alabando a nuestra policía. Las Fuerzas de seguridad del Estado están para eso, para defender al Estado y más concretamente la propiedad privada de los medios de producción (véase bancos). Pero las actuaciones policiales se adaptan a cada situación, y en eso nuestra policía es buena. Mientras que creo que a la policía italiana se les fue de las manos Génova, creo que la actuación de la nuestra en Barcelona (2002) fue excelente. Nos persiguieron, utilizaron policías infiltrados, y nos dispersaron.

Por eso siempre observo con atención la actuación de la policía, porque en ocasiones es posible entrever lo que el poder tiene entre manos.

A diferencia del movimiento antiglobalización o contra Boloña, el 15M es más masivo, heterogéneo, y a la vez más ingenuo y desorganizado. Hay mucha diferencia entre las columnas romanas desfilando por Génova y el follón de la marcha contra el Papa que no tenía ni servicio de orden, ni siquiera un recorrido claro…

Las cargas de Barcelona fueron típicas. Muchos policías bien pertrechados contra la multitud. Con la obvia intención de disolver y generar la sensación de derrota entre la gente. Pero la intención real es infundir frustración, violencia y miedo. Eso, pensaban, disolvería el movimiento o lo haría minoritario. El verano le daría la estocada final.

Pero no ha sido así, y la visita del Papa, con todo el pijerío, lo carca y el descaro ha enfurecido aún más a la gente con dos dedos de frente.

Y bueno, a qué viene este artículo, no he dicho nada nuevo. Pues tengo la mosca detrás de la oreja por la actuación policial de estos últimos días. Ponemos los vídeos y comentamos:

[youtube http://youtu.be/9zJCgUu5mtE]

Lo interesante es el min 1.30. Una chica recibe un guantazo a mano abierta y después los dos se llevan unas hostias benditas más.  Pero fijaros los palos que se lleva el fotógrafo y su reacción de absoluto pavor. Está bajo shock. Aquí lo cuenta él. Ahí está el quid. Pero veamos alguno más.

http://politica.elpais.com/politica/2011/08/18/actualidad/1313687290_118915.html

En este vídeo de El país, se puede ver cómo el madero va a por una chica en concreto, la del vestido. Incluso se ve cómo la manosea. No le interesa en un principio su amiga o el chaval, sólo ella. Si paráis justo en el 37″, podéis ver la cara de terror de la amiga.

En esta crónica también podéis ver algún cachete, y en esta cómo retienen a la persona, le pellizcan los pezones y lo humillan. Hay más ejemplos de humillaciones y miedo, mucho miedo.

Bueno, aquí va mi hipótesis:

Desde las manifestaciones contra la guerra de Irak, no veo esta forma de brutalidad individualizada. Ya lo describí y puse el vídeo aquí. Pero aún así me ha llamado mucho la atención. Creo que las cargas masivas lo que generan es un sentimiento de grupo en la gente. El terror es más efectivo de manera individualizada, pero sobre todo indiscriminado. ¡Y es que en la mayoría de los casos están solos!. Cuanto menos causalidad haya, más desconcierto, más terror, más shock, genera en la persona agredida. Sólo hay que ver las caras y los comentarios. Esos pequeñísimos grupos de policías, apenas protegidos con cascos, serían impensables en manifestaciones como las de Génova o en otros países como Colombia. Vamos, esos policías no durarían un asalto. Pero en un movimiento tan inocente, tan desorganizado, que todavía busca que papá Estado los salve de los malvados bancos. Que, leyendo cientos de comentarios, todavía cree que en la posibilidad de un Estado de derecho donde la policía “está para protegernos”. En este caso, este método de represión está siendo muy útil.

El movimiento no puede seguir huyendo del conflicto. Tiene que organizarse para enfrentarse a él, para protegerse. La violencia es parte de nuestra vida cotidiana en este sistema.

El pataleo de la chica cuando el amigo la levanta en brazos es la viva imagen del movimiento 15M.

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