Por casualidades de la vida las dos veces que he visitado Nueva York han sido fechas que han hecho historia. La primera vez el Huracán Irene y la segunda el 15-O.

Como no podía ser de otra manera, Moncadista se fue para la plaza Zuccotti, o también llamada Liberty Plaza. La plaza es muy pequeña, es como la cuarta parte de lo que era Sol, así como el número de personas que allí había. A tan sólo una calle del World Trade center, la plaza se ha convertido en un objetivo turístico más. Puestos de souvenirs y de perritos calientes conviven perfectamente con los puestos de organizaciones marxistas entre sacos de dormir, mochilas y mesas con ordenadores. Gente de traje, disfrazada, de uniforme militar o una peluquería en el centro de la plaza me dejan con la boca abierta. Decenas de personas variopintas posan para los autobuses de turistas que pasan continuamente por la plaza.Una consigna en la caja de una pizza, una televisión de plasma o el streaming en directo no son las únicas herramientas de transmisión.

En la tónica de sumisión de “Occupy Wall street” no se utiliza megafonía, está prohibida por la policía. Pero han inventado un curioso (y algo inútil) sistema de amplificación, el “eco humano”. Cada persona que suelta un discurso dice unas 5 palabras que son repetidas rítmicamente por el resto de sus oyentes. Dicen que Zizek estuvo por allí, como para enterarse de algo.

Una de las esquinas fue “tomada” por un grupo de “New Afrikans”, “The Malcolm X Grassroots Movement”, que se reivindican no como un grupo sino como una nación. Entre tambores y consignas fueron hablando bastantes personas, desde indigentes (organizados), hasta viejas glorias de las panteras negras. Discursos anticapitalistas, llamando a la unidad de todos los sectores populares marginados: negros, latinos, árabes y asiáticos; en contra del enemigo común, el capitalismo.

Insisten en que el muro que da nombre a “Wall st” fue construido por esclavos. Además de que las compañías que hoy dominan el mundo crearon su riqueza orginal del trabajo esclavo de los negros y en la actualidad “sacan sus ganancias del salario mínimo de nuestros hermanos”. Tras ese interesantísimo discurso de clase marchamos por la acera hacia el memorial por los esclavos africanos.

El acto central del día era la “manifestación” en Times Square. Miles de personas llegamos allí y de pronto nos vimos atrapados. Como ganado nos encerraron entre vallas, pero permitieron en todo momento que el tráfico siguiera. La gente se preguntaba asombrada qué sentido tenía eso. Y el sentido es claro, el poder. Como al niño que no se le deja subir en la silla con el único objetivo de ponerle límites, de que sepa quién manda, que no puede hacer todo lo que quiera. La demostración de poder era continua. Las motos entraban y salían en los cuadrados donde estaban “ellos”. De pronto, un policía aparecía con un bebé en brazos ayudando a la madre a cruzarlo , salvándolo  de las garras de los perroflautas. Todos los símbolos de Time Square, inmutables. Luces y tiendas.  Un par de pijas se regodean y se hacen una foto con el texto “Todo va bien, sigan comprando”. Pero la gracieta tiene su miga, es el mensaje del Sistema.

Una de las diferencias principales de Occupy con los movimientos europeos, o en concreto el 15M es la cuestión del poder. En España todo empezó con una cuestión de desligitimización de la democracia y de la necesidad de construir un nuevo poder. Sin embargo, las principales consignas en Occupy son contra la corrupción, contra que las corporaciones estén dentro de la casa blanca.

Las movilizaciones son de “protesta” en el sentido estricto. Lo que se plantea es que el gobierno haga algo, Obama les ha decepcionado. La imagen de la masa marchando por media acera o respetando las vallas es muy simbólica.

Hay un límite invisible que la masa no cruzará, el del poder. EEUU es un país increíblemente rico en luchas populares y obreras. El siglo XIX y la primera parte del XX están llenos de protestas, movimientos civiles, huelgas, insurrecciones y combates. Cientos de obreros y policías muertos en los combates. Es lo “bueno” de que aquí se puedan tener armas, que las clases populares pueden defenderse del Estado. Sólo hay que leer a Zinn o a Reed para darse cuenta que la “muchachada” del sábado no tiene nada que ver con los obreros que controlaban ciudades enteras durante semanas. Ladiferencia principal es que estos están pidiendo a papi que por favor no sea tan severo, aquellos sabían que el socialismo era la única alternativa. Es increíble leer la fuerza que tenía el partido comunista en los años ’30.

Sí es verdad que se oían voces del tipo “esta es su Democracia”, pero no existe ni siquiera marginalmente una idea de que hay que construir otro poder.

La protesta en sí es emocionante, ha llevado la palabra capitalismo a cada hogar y centro de trabajo del país. Algo que no podíamos ni imaginar hace unpar de años. El peligro más inmediato para el movimiento es el apoyo que está recibiendo del ala izquierda de los demócratas, que algunos lo quieren usar como lanzadera interna. Algunos caucus del partido demócrata se han adherido al movimiento. Por otro lado los grandes sindicatos corporativistas y reaccionarios también han dado su apoyo (y sus consejos). Incluso el presidente ha dicho que las reivindicaciones del movimiento son razonables. Básicamente lo que se pretende es canalizar toda esa energía y reivindicaciones hacia el voto útil, porque la alternativa a Obama es el lobo, mientras que Obama es el lobo con piel de cordero.

Anuncios