Para variar un poco os voy a contar cómo ha sido mi fin de semana. Todo empezó el viernes, cuando de nuevo me tocaron un par entradas al baloncesto universitario entre Duke y Belmont. Partido muy emocionante lleno de todos los tópicos que os podáis imaginar. Las jovencísimas animadoras a lo “American Beauty”, el himno nacional con los uniformados y la banderita, la estúpida mascota, las coreografías y buen baloncesto.

Por suerte, la noche terminó con una animada conversación política, amenizada con unas cuantas Guinness. Echaba de menos afilar la sin hueso en castellano.

El sábado me acerqué por la asamblea “general” de Occupy Durham. Ya había estado el otro día pero no había nadie, y me fui. En esta ocasión me acerqué a una señora de pelo blanco y le pregunté. Ella encantada, me respondió: “Sí, demos por iniciada oficialmente la asamblea”. Yo miraba a mi alrededor y veía otras dos personas, una de ellas con un cartel sujetado con un mecanismo de palos muy raro. Cuando les digo que soy de España les brillan los ojos y me piden que les cuente las últimas noticias del movimiento en España. Lo hice, por suerte ya habían llegado más personas, 20. Y para tranquilidad de mis lectores pro-15M, les di la versión optimista, la de que en España se está liando la del copón bendito.

A lo que iba, flipé en colores. Tienen un sistema super complicado de toma de decisiones. Mira que he estado en asambleas en mi vida. Allí estamos 20 tipos y tipas de pie, con 10º, debatiendo cómo debatir. Se tiraron 20 minutos explicando cómo se tomaban las decisiones y los 10 tipos de gestos diferentes. Manos arriba, de acuerdo; abajo muy en desacuerdo; otros si se tienen objeciones, o si se tienen enmiendas “amigables”, así hasta 10 o así. Lo curioso es que no había ninguna propuesta que debatir, hasta que llegó un muchacho proponiendo que se apoyara una concentración contra la privatización de un parque. Vuelta al debate, esta vez para ver qué palabras se utilizaban en la convocatoria del apoyo. Cuando se me estaba congelando la gotilla de sudor de la frente (en plan dibujo manga), la asamblea general se terminó.

Me acerqué a un hombrecillo al final, el brazo derecho (sic) de la “orientadora” (la que mandaba, vamos). Le pregunté que si había algún grupo que estuviera yendo a los barrios a hablar con los vecinos y explicarles lo de Occupy…¿lo cualo? ¡qué va! bastante tenemos con juntarnos estos 20. “hay que unir, no dividir”, fue su respuesta. Total, que me fui pensando, mierda, esto es peor de lo que imaginaba. Occupy Wall St. no representa a las clases populares, pero es que estos no se representan ni a ellos mismos.

Pues de ese humor me fui a ver un documental. Al principio pusieron dos vídeos sobre una organización con nombre prometedor: “Estudiantes en acción con los trabajadores del campo“. No voy a entrar en detalles para no aburriros más, pero estos niños de papá se van a los campos de Carolina del Norte donde trabajan miles de inmigrantes latinos, la mayoría mexicanos, en condiciones de semi-esclavitud, expuestos a los pesticidas, por salarios que no les permiten ni sobrevivir, maltratados…. Bueno, pues ellas, las chicas de la asociación, utilizaron su tiempo para enseñar lo maravilloso que era su trabajo (el de ellas), y lo duro que era el trabajo del campo. Y su campaña se basaba en concienciar a los consumidores de que las lechugas o los árboles de navidad los recogían mexicanos sudorosos que echaban de menos a sus familias. Ni una sola mención a los por qués de semejante injusticia. Nada del NAFTA, de los precios del maíz por la especulación, etc. Nada, que compremos unas galletas para apoyar a la familia de uno que había muerto, ¿de qué? ni idea.

Pero cuando yo pensaba que mi tensión arterial no podía subir más empezó el documental propiamente dicho:

[youtube http://youtu.be/4G_vmwI8mTw]

Cuando terminó, mi compañera de asiento, viendo el humo de mis orejas, me animó a participar. Y allá que voy. Les dije que why?, por qué no veo ningún por qué. Que cómo se podía tratar un tema tan dramático como son los 50.000 muertos, sólo durante la presidencia de Calderón, de esa manera tan superficial (y aburrida). Que por qué no se señalaba en ningún momento la responsabilidad de EEUU en ambos dramas, el de la guerra civil Mexicana y  la inmigración esclavista. Lo cojonudo viene cuando el que me replica es un mejicano. Diciendo que los documentales no tienen por qué ser “panfletos” que “manipulen al espectador”.  ¡Pero si es un panfleto! Hay 2 imágenes explícitas en todo el documental: un senador estadounidense diciendo que EEUU no enviaba suficiente ayuda militar a México (sic) para combatir el narcotráfico y la otra es el ejército mexicano combatiendo y matando al “jefe de jefes” de uno de los clanes. O sea, un panfleto.

Una cena grasienta, un litro de cerveza en buena compañía hicieron volver mi tensión arterial a sus niveles normales.

Espero no haberos aburrido más de lo normal. Para compensarlo una cancioncilla. ¡Jipis!

Lleno de resignación en un trabajo de asco
Me disparan a los pies me dicen salta y salto
Intentando no pensar que se me escapa la vida
Por más puntos que me doy no se me cierra la herida

Salgo pitando me están esperando
En el barrio calientan pulmones
Aspiro a perder la conciencia otra vez
Ya no me quejo más

Jipis jipis
Hemos vuelto a ser
Jipis
Sin collares sin tripis jipis
Igual de mongoles mirando a las flores
Mirando a los jipis

Cebo para el tiburón desagradable tarea
Del anzuelo boquerón me arrastra la marea
No me voy a lamentar por tantas noches perdidas
Sólo quiero adelantar la hora de salida
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