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El viernes me pasé como el que no quiere la cosa por la capital del imperio haciendo una breve parada por territorio español. Dos guardias civiles me abren amablemente la puerta y como en una parodia discuten entre ellos si se atiende o no los viernes. En el consulado estaban muy ocupados y me dijeron que me tomara un café y volviera en media hora. Ese rato me lo pasé en la cafetería de enfrente escuchando la conversación de dos ejemplares ciudadanos patrios. Aprendí que las violaciones a los derechos humanos que sucedieron en Valencia no fueron otra cosa que un montaje del diario Público. Y que la huelga general es un despropósito, vergonzosa. Entre otras lindeces como que no hay derecho que una mujer se quede embarazada y la empresa no pueda despedirla.

En ese momento veo una cara conocida, con un par de escoltas. La cara me resultaba familiar y sabía que la había visto en más de una portada de “El Jueves”. !Ahh, la infanta¡. Cuando volví adentro vi a los del consulado alborotados porque a la lista se le había olvidado dejar una foto. Se ve que la pobre no gana ni para fotomatones.

Pero bueno yo venía aquí a enseñaros algunas fotos de mi paseo por la capital de EEUU, Washington DC.

La de la izquierda no es más que una bonita calle de la ciudad, la de la derecha es la del edificio donde se aloja el Instituto de Paz de los Estados Unidos. Lo primero que le viene a uno a la cabeza es el trabajín que tienen que tener ahí dentro viendo qué país invaden al que puedan llevar la paz.

La de la izquierda no sé muy bien qué representa, un misil, un lápiz o “dime de lo que presumes….”. No, en serio, es un obelisco que le hicieron al primer presidente del país, George Washington. Es la estructura de piedra más grande del mundo. No se puede decir que no empezaron con aires de grandeza estos yanquis. No os digo por dónde se podrían meter semejante monumento. El de la derecha es donde está sentado Lyncoln, otra monstruosidad que me recuerda a esta.

Sabes que no me gusta la esclavitud y totalmente admites lo erróneo que es desde un punto de vista abstracto.

Al lado de los baños, por eso lo vi, había una exhibición con citas de Lyncoln, ese presidente que ganó la guerra civil y que supuestamente liberó a los esclavos. No me voy a entretener mucho, pero Lyncoln fue un esclavista hasta el último momento. Los negros no fueron liberados totalmente hasta los años 60 y aún hoy en mi universidad se dedican a limpiarnos la mierda a los blancos. Si queréis saber más sobre el tema leeros La otra historia de los Estados Unidos de Howard Zinn.

Pero si os fijáis en la foto de la derecha, no en la estatua, veréis un ranger que está adoctrinando al personal sobre lo bueno que fue el de la estatua.

La siguiente parada es el memorial a la guerra de Corea. En la misma tónica, una guerra de invasión (todavía hay más de 40.000 soldados de EEUU en Corea del Sur) se convierte por arte de magia en una liberación.

Y es que como dice una placa justo al lado: La libertad no es libre. Que es como decir que el agua moja. Pero yo lo que entiendo que están diciendo es mira lo buena gente que somos que vamos a liberar países. Que ya que estaban se hubieran atrevido a liberar toda la península, pero se quedaron a mitad. Y ahora tenemos una panda de piraos vestidos de rojo arriba y otra panda de salvajes abajo. Ambos en el gobierno me refiero. Sus pueblos demasiado tienen. Y si no, no os perdáis la libertad que los EEUU llevaron a Corea del Sur en el vídeo de abajo.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=QgB9P83r7Mk]

El memorial de la Segunda Guerra Mundial es más de lo mismo. Nos venden la moto con que liberaron Europa del fascismo, y “Los americanos (véase estadounidenses) vinieron a liberar no a conquistar, a restaurar la libertad y terminar con la tiranía“. Claro, por eso tienen bases militares en Italia y Alemania. O participaron cuando ya habían hecho el agosto comerciando con los nazis. Y la pena es que se quedaron sin fuelle cuando se trataba de restaurar la libertad en España, y no les importó reconocer al tirano Franco y aceptar a España en la ONU a cambio de un par de bases militares y buenos negocios.

Los primeros cerezos donados a la ciudad de Washington por la ciudad de Tokio como gesto de amistad y buen futuro fueron plantados aquí el 27 de marzo de 1912.

Los japoneses, muy majos ellos, en 1912 les regalaron unos cerezos para que los sembraran al lado del río. Se ve que las cerezas tenían que estar amargas porque unos años después les mandaron de vuelta un par de pepinos con el culo amargo a Hiroshima y Nagasaki .

Para rematar me encuentro en la casa de las Américas a Isabel la guarra. ¿No podrían haber elegido a otro personaje para representar a América? Bolívar, Martí….No, a la genocida a la que no le tocaba el agua.

El marxismo es el ángel guardián del capitalismo
Cultiva la paz y el comercio con todos

Después me fui al museo del holocausto, donde no se fiaban del agua que llevaba y me hicieron beber de mi botella…menos mal que no llevaba mi pañuelo palestino si no me lo hacen tragar.

Había una exposición muy buena sobre la propaganda nazi con cartelería y proyecciones de mucha calidad. Me di cuenta que Hitler y su cuadrilla no eran unos mindundis. Igual que no lo son los que gobiernan (en todos los sentidos) este país. La exposición criticaba cuestiones como la violencia, la censura o la falta de libertad. En la parte de la historia de la 2ª guerra mundial España y el franquismo no existen. Y solo los judíos fueron masacrados. En más de un comentario se decía que el nazismo era una reacción a la revolución bolchevique. Por eso el cartel de la izquierda.

Que el museo era sionista estaba claro, que en todo el museo se obviaron los genocidios cometidos por los EEUU, también. Lo que no me esperaba es que la exposición terminara con una foto de Ahmanideyah, en la que se advierte del peligro de un nuevo genocidio judío por el antisemitismo árabe, y se cita al presidente de Irán cuando dijo aquello de “Las grandes potencias han creado el régimen sionista para extender su soberanía en la región… todos los días este régimen masacra a los palestinos, pero como es contrario a la naturaleza, pronto asistiremos a su desaparición y a su destrucción

Concluyendo, Washington DC es evidentemente la capital del imperio. Es una ciudad de monumentos al cinismo. Es parte de la propaganda necesaria para que el pueblo estadounidense siga tragándose barbarie tras barbarie, como la de esta semana por ejemplo. Porque no hay matanzas en Afganistán, son actos de liberación, que tendrán su bonito memorial recordando cómo EEUU liberó a otro país más.

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