Una estampa de una plaza céntrica bogotana

Colombia no es un país cualquiera. Está entre los cinco primeros del mundo en muchas cosas: reserva de agua dulce, oro y carbón; el 2º en biodiversidad y desplazados internos (5 millones), en desigualdad social, sufre el conflicto armado interno más antiguo del mundo (50 años), más de 10.000 presos políticos, más desaparecidos que en todas las dictaduras latinoamericanas, 300.000 soldados, y es el segundo país del mundo que más ayuda militar gringa recibe.

En Colombia, los narcotraficantes más buscados por la DEA se convierten en presidentes, financiados por el paramilitarismo, y nombran como responsables de su seguridad a generales paramilitares.

Hacía más de una década que no se oía hablar de paz en Colombia, desde las conversaciones de paz entre Pastrana y las FARC en el Caguán. La estrategia fue el exterminio de la base social de la insurgencia y la negación del conflicto, como si con la estrategia de tierra arrasada o haciendo que la gente mire para otro lado este iba a desaparecer. Estas semanas parece que un rayo de esperanza asoma de los nubarrones oligarcas e imperialistas. Y cómo no, en La Habana.

Pero estas conversaciones no son casuales, ni son producto de una política de paz del gobierno guerrerista de Santos; son la consecuencia del pueblo organizado, de años de organización paciente y semiclandestina, escondidos del terrorismo de Estado. Cientos de organizaciones sociales de todo tipo y miles de luchadores por la paz conformaron la Marcha Patriótica. El lanzamiento de Marcha Patriótica el pasado abril, juntó a 80.000 personas en Bogotá, fue un hito político, organizativo y logístico.

He tenido la enorme suerte de ser testigo de algunas reuniones preparatorias del Cabildo de Juventud de la Marcha Patriótica celebrado en Cartagena. Cerca de 10.000 jóvenes de toda Colombia marcharon a la ciudad de Cartagena la heroica, a decir basta de guerra. También asistí al lanzamiento en Barranquilla de Juventud Rebelde, organización juvenil que aglutinará a toda esa juventud colombiana con ansias de justicia y paz.

Y aquí hago un inciso para describir Cartagena y Barranquilla. Reflejo del narcoestado y la corrupción. Miseria y despilfarro, putas y traquetos, negros y blancos. Barranquilla, ciudad que se hizo famosa internacionalmente por la para Shakira, no tiene alcantarillado y se inunda cada vez que llueve. Por unos pesos te cruzan la calle en volandas para que no te mojes los pies. Sin embargo, la zona caribeña colombiana es tierra de palenques e independencia. Rebeldía, arte, música y mucha, mucha pasión.

En Cartagena de Indias

No es casual que este cabildo juvenil sea fundamental. Como me decían alguno de sus líderes: Nosotros, la juventud colombiana, somos huérfanos políticos. Toda una generación de líderes políticos revolucionarios, más de 4000 integrantes de la UP, fue aniquilada por el terrorismo de Estado. Un crimen de lesa humanidad impune, que exilió a otros cientos o miles más. Esa brecha generacional empieza a taparse, la juventud, la que es secuestrada durante 3 años por el ejército para darse plomo con sus hermanos, esa juventud se ha “parado” (en Colombia pararse es levantarse).

Uno de los principales retos de la Marcha Patriótica es el de la seguridad. En estos pocos meses ya son varios los desaparecidos, y las amenazas, señalamientos y las graves acusaciones de ser parte de las FARC, por los medios de comunicación de la oligarquía son constantes. En Cartagena han sufrido el sabotaje mediante la cancelación de cientos de reservas de hotel y un enorme despliegue militar. Y es que la oligarquía y el imperialismo no quieren la paz, no quieren justicia; y es que paz y justicia son antagónicas al saqueo del TLC.

Uno de los Jóvenes Rebeldes

La rebeldía, hasta ahora murmurada y medio escondida, sale de las selvas, campos y barrios colombianos. Como una bola de nieve por la ladera, crece exponencialmente. Me cuentan que la organización de enseñanzas medias integrante de la Marcha, con representación nacional, crece por semanas. Cientos de pelaos quieren sumarse a la lucha por la Paz con Justicia Social. Así mismo pasa con el campesinado y los trabajadores. La Marcha representa la Utopía para los desplazados, oprimidos, negros, indígenas, mujeres, estudiantes, campesinos, y demás sectores populares víctimas del conflicto social y armado.

Ante este crecimiento, para muchos inesperado, surgen inquietudes. ¿nos aniquilarán? Para ello, Marcha ha de ser cautelosa, inteligente, y tener memoria histórica. La Unión Patriótica confió en la democracia y, lo que es más importante, no buscó la solidaridad internacional o lo hizo tarde. Marcha es consciente de que el internacionalismo es la garantía de su supervivencia. Los pueblos rebeldes de todo el mundo tienen que tener su mirada puesta en la Marcha Patriótica colombiana. No podemos permitir otro genocidio, en ellos está la esperanza de toda América Latina y el mundo. Colombia es el eslabón débil del imperialismo.

Marcha tendrá que tomar decisiones en cuestión de meses. “Marcha Patriótica surge con vocación de poder“. Pero ¿qué poder? ¿se convertirán en una fuerza electoral? El debate ya se da entre sus miembros. El optimismo propio de esta coyuntura de crecimiento hace que algunos den por hecho una victoria electoral en el caso de que se presentaran. Pero el panorama electoral de Colombia no lo deja tan claro. Vota algo menos del 50 % de la población, y de ahí unos 10m de votos van para la derecha. El voto para la izquierda socialdemócrata (Polo) es minúsculo. El Polo Democrático, que ha expulsado al Partido Comunista Colombiano de sus filas por su apoyo a Marcha Patriótica, ha firmado su sentencia de muerte. Por ello, la esperanza electoral está en que Marcha sea capaz de movilizar electoralmente a varios millones de votantes que hasta ahora no habían participado. Y eso no es un reto fácil. Sin embargo, ayudaría que la derecha está dividida entre Uribe y Santos. Marcha tiene que seguir templando la espada antes de plantar batalla a la oligarquía en el terreno electoral.

2012 está siendo un año histórico para las luchas populares en todo el mundo. El imperialismo se defenderá cual gato panza arriba, esperemos que le queden menos vidas.

¡… y tiembla, y tiembla imperialista, que América Latina se vuelve socialista!

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