Kevin Gosztola | 21 de April, 2013

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
13 de mayo de 2013

Su huelga de hambre se acerca al decimoséptimo día. Ha sobrepasado el punto donde los expertos dicen que se puede causar un “daño psicológico y un impedimento cognitivo irreversible,” aún así el prisionero británico Shaker Aamer, que lleva detenido sin cargos o juicio durante 11 años en la prisión de la Bahía de Guantánamo, sigue comprometido a resistir.

El periódico The Observer en el Reino Unido ha publicado un artículo de opinión que escribió en prisión. Escribe, “Nunca se me ha acusado de ningún crimen. No se me ha permitido ver las pruebas que los EEUU una vez simulaban tener contra mí. Todo es secreto, incluso las declaraciones que me sacaron bajo tortura.”

Describe:

Cada día en Guantánamo es una tortura, así como el tiempo que me tuvieron antes, en las bases aéreas de Bagram y Kandahar, en Afganistán. No son realmente los actos individuales de abuso (el strappado, que es el proceso refinado de la Inquisición española donde te cuelgan de las muñecas de manera que tus hombros se empiezan a dislocar, la privación de sueño, y las patadas y puñetazos); sino la experiencia combinada. Mi libro favorito aquí (lo he leído una y otra vez) ha sido 1984 de George Orwell: la tortura es para la tortura, y el sistema es para el sistema.

Su conciencia política, sin embargo, le previene de estar dispuesto a pedir clemencia, terminar su huelga de hambre y aceptar lo que el sistema le está haciendo.

“Se me ha robado más de una década de mi vida, por ninguna buena razón.” declara Aamer. “Estoy resentido por eso, por supuesto. Me he perdido el nacimiento de mi hijo pequeño, y algunos de los años más maravillosos de mis cuatro hijos. Me encanta ser padre, y siempre trabajé para hacerlo lo mejor que puedo.”

Quiere ir a casa, a Londres, pero afirma, “Nunca voy a suplicar. Si tengo que morir aquí, quiero que mis hijos sepan que morí por unos principios, sin arrodillarme ante los que me abusan.”

Clive Stafford Smith, abogado y director ejecutivo de la organización humanitaria de abogados basada en GB, Reprieve, comparte que Aamer, que es “considerado ampliamente como un carácter robusto e ingenioso, ha empezado a tener en cuenta la posibilidad de que pueda morir en la Bahía de Guantánamo.” Ha pedido a Smith que “informe” a su mujer de que “podría no salir vivo después de todo.”

Si muere en Guantánamo, el presidente Barack Obama, su administración y todo el gobierno de los Estados Unidos serán en gran medida responsables, pero, según las alegaciones y los detalles compartidos por Smith, Gran Bretaña y Arabia Saudita pueden ser responsables también.

Aamer es uno de los 86 prisioneros a los que todas las agencias de inteligencia les retiraron los cargos y están listos para ser liberados, sin embargo, hay gato encerrado. Según Reprieve, “es el único de los 779 que han sido detenidos en la Bahía de Guantánamo y retirados sus cargos que supuestamente está listo para ser liberado, pero sólo a un país, Arabia Saudita.” Reprieve cree que si fuera repatriado a Arabia Saudita sería “detenido indefinidamente, y el acceso a los medios y a sus abogados restringido enormemente.” De hecho, Aamer ha protestado que “se le repatrie forzosamente a Arabia Saudita.”

“La única razón por la que los EEUU quieren enviar a Shaker a Arabia Saudita es para callarlo, lo más probable al sentenciarlo a una larga condena después de un juicio farsa,” sostiene Smith.

Este artículo apareció por primera vez en el blog The Dissenter.

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