Debra Sweet
1 de mayo de 2013

Traducido del inglés por El Mundo No Puede Esperar  30 de julio de 2013

El Presidente Obama parece que teme que la huelga de hambre de los prisioneros de Guantánamo ponga en peligro la reputación de Estados Unidos. No quiere que mueran. Eso supimos hoy al ser preguntado por un reportero. Vean las observaciones de Obama, y el pertinente comentario de Kevin Gosztola: Los ingenuos comentarios de Obama ignoran su rol en mantener los prisioneros de Guantánamo.

“… La decisión de llevar a Guantánamo a individuos capturados en la Guerra global contra el terrorismo no se tomó debido a algún miedo popular o ansiedad entre los estadounidenses después del 11 de septiembre. Esto puede haber aislado a la administración del Presidente George W. Bush de críticas inmediatas, pero, tal como Mark Mazzetti muestra en sus libro, La forma de la cuchilla: la CIA, un ejército secreto y una guerra en los confines de la Tierra, fue el destructor de cintas de torturas y defensor de la tortura, el ex director del Centro de Contraterrorismo de la CIA, Jose Rodriguez, quien sugirió mantener a los individuos en la Bahía de Guantánamo.

Durante una reunión de la CIA, donde Rodríguez y el que sería después director George Tenet estaban presentes:

“…Todo el mundo en la mesa se rió, al pensar cuánto se enfadaría Fidel Castro si los Estados Unidos encarcelara a los prisioneros de su nueva guerra en la base militar estadounidense en Cuba. Pero cuanto más pensaban en la posibilidad, más pensaba todo el mundo que de hecho Guantánamo tenía sentido. Era una instalación estadounidense, y el destino de la base no correría peligro allí como podría si estuviera en otro país y el gobierno cambiaba de líder y decidía expulsar a los prisioneros de Estados Unidos de allí. Y, los oficiales de la CIA imaginaron que, una prisión en la Bahía de Guantánamo estaría fuera de la jurisdicción de las cortes estadounidenses. Un localización perfecta, parecía…”

Debemos hacer lo que podamos para crear una situación política donde Obama liberara a los prisioneros libres de cargos y cerrara Guantánamo. No porque “recuperará la reputación de Estados Unidos.” Sino porque siempre fue un error, y ningún gobierno debería debería poder hacer esas cosas.

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