Dennis Loo, 15 de julio de 2013

Traducido del inglés por El Mundo No Puede Esperar 16 de agosto de 2013

Bastante gente dice después del veredicto de “no culpable” de George Zimmerman en el asesinato de Trayvon Martin que este fue un “juicio justo.”

Como nota aparte, mucha de la gente que ahora expresa con satisfacción que “se ha hecho justicia”, se le puede oír frecuentemente quejándose de que las víctimas de crímenes no obtienen justicia en los tribunales de justicia y que todos los derechos van al sospechoso/defendido. Este veredicto exonerando a Zimmerman de su delito debería seguramente apaciguar sus quejas. Después de todo, Zimmerman es la víctima en este caso, no Trayvon, que yace 2 metros bajo tierra por culpa de Zimmerman. O eso se debe concluir de los comentarios de esos que celebran este veredicto.

Sin embargo, vamos a considerar esta idea de que fue un “juicio justo.” Un análisis más cercano de esta opinión muestra las barreras institucionales e ideológicas que subyacen a que alguien como Trayvon Martin pueda tener un juicio justo. Trayvon, junto con los negros en general, fueron en realidad los defendidos en este caso. Y el veredicto encuentra a Trayvon y a los negros culpables, culpables, culpables.

El New York Times de hoy (“En el caso Zimmerman, la defensa fue difícil de derribar”) analiza el veredicto argumentando que la reivindicación de defensa propia de Zimmerman se vio reforzada por un lado por los tropiezos de la acusación, por las meteduras de pata de la policía, y por lo que suele pasar con la ley llamada “mantenerse en su sitio” (NT: “stand his ground”, una forma de legítima defensa) de Florida. Desde el principio iba a ser casi imposible para la acusación prevalecer contra Zimmerman y su versión de los hechos.

Sin embargo el artículo del New York Times (NYT por sus siglas en inglés) comparte el trasfondo de las presunciones que llevaron a que a Trayvon se le diera el papel de sospechoso por definición y de agresor en este caso.

¿Por qué? Eso requiere un poco de explicación.

La defensa no invocó el “Mantenerse en su sitio”, pero su presencia de todas maneras se sintió como un elefante en la habitación. Según la ley de “Mantenerse en su sitio”, alguien que afirme que se sintió amenazado por otra persona puede incluso perseguir a su atacante. Tal como lo explica el artículo del NYT, “La disposición, sancionada por el Legislativo de Florida en el 2005, y desde entonces adoptada por otros 20 estados, permite a la gente que tema un gran peligro o incluso la muerte que no se retire, incluso si pueden hacerlo de manera segura. Si el atacante se está retirando, la gente aún tiene el derecho de usar fuerza letal.” ¡Habla de poner la ley en mano de las “víctimas!” Bajo la ley de “Mantenerse en su sitio” pueden incluso usar fuerza letal contra gente que se está retirando.

Con respecto a las meteduras de pata de la acusación: No sé si la acusación preparó a sus testigos antes del juicio, advirtiéndoles de lo que probablemente iban a enfrentarse durante el interrogatorio. Tal preparación para las dificultades de los interrogatorios es un práctica típica de los abogados. Otro lema de los abogados en el juicio es, nunca preguntes nada a un testigo si no sabes su respuesta. Te aseguras antes de que están preparados para lo que probablemente se enfrentarán para que no les pille fuera de juego y se les escape algo sin pensar o que pueda dañar su credibilidad. Está claro que los testigos clave para la acusación basándonos en su actuación en el juicio fueron o muy mal preparados por los fiscales o ni siquiera los prepararon. O bien esos fiscales eran unos típicos patanes en la sala del juicio, o de manera deliberada se contuvieron de prepararse y discutir con energía este caso.

De nuevo los hay que, como el NYT, que sostienen por otro lado que el verdadero problema fue el “mantenerse en su sitio” y no las decisiones y la conducta de la fiscalía. El NYT dice que el problema clave fue que la fiscalía no sacudió la versión de los eventos de Zimmerman y por tanto la acusación estaba condenada al fracaso. Tal como discutí en mi último artículo, sin embargo, incluso si tomas la versión de Zimmerman como sagrada, su versión lo hace culpable. La clave de este caso, por tanto, no es el hecho de que la versión de los eventos de Zimmerman no fue desmontada. El problema era más básico. Trayvon Martin nunca tuvo la oportunidad, tanto el día que iba andando hacia la casa de la prometida de su padre llevando golosinas, o en esta sala de juicios de Sanford, Florida.

El hecho que la defensa rehusara plantear el derecho a “mantenerse en su sitio” fue una gran sorpresa para la acusación y muchos otros observadores en la primera etapa de este caso.

El hecho de que la verdadera víctima de este caso, Trayvon Martin, tuviera derecho a “mantenerse en su sitio”, sin embargo, nunca se planteó por parte de la fiscalía.

¿Por qué la fiscalía no planteó el derecho de Trayvon Martin a “mantenerse en su sitio?” ¿Por qué no consideraron que Trayvon temía por su vida por George Zimmerman y que las acciones de Trayvon, incluyendo el uso de fuerza letal contra Zimmerman, estaban enteramente justificadas? Como elefante en la habitación, y como fiscales del Estado donde nació el derecho a “mantenerse en su sitio,” no podían no ser conscientes de ese derecho. Pero parece que la fiscalía no contempló ni una sola vez la idea de invocar el derecho de Trayvon a “mantenerse en su sitio.”

¿Cómo puede ser esto? Incluso si consideramos la historia de Zimmerman como irrefutable, si la fiscalía hubiera considerado que Trayvon, la víctima en este caso, estaba temiendo por su vida permitiendo así usar cualquier medio, incluyendo el uso de fuerza letal, para defenderse a sí mismo contra un atacante con malas intenciones, entonces no importaría que la fiscalía tuviera éxito en poner a prueba la versión de los hechos de Zimmerman. De hecho, uno puede tomar la versión de Zimmerman y aceptarla totalmente, ya que de hecho esa versión auto incrimina a Zimmerman al dar a Trayvon todo el derecho a actuar de la manera más agresiva posible, incluyendo el golpear la cabeza de Zimmerman contra el cemento.

¿Podéis imaginar a la oficina del fiscal de Florida ni siquiera argumentando esto en el juicio? Hubiera sido totalmente legítimo y debería haber dado la vuelta al caso y se hubiera ganado el caso contra Zimmerman.

Probablemente la fiscalía ni siquiera pensó invocar el derecho de Trayvon a “mantenerse en su sitio,” junto con toda esa otra gente que ahora considera este juicio “justo,” porque Trayvon era un joven negro y los hombres jóvenes y negros no tienen derecho a estar asustados de la gente blanca. No tienen derecho a la defensa propia. No tienen derecho a andar llevando golosinas por una urbanización cerrada sin ser molestados y sin ser sospechosos. Son, por definición bajo las suposiciones racistas de este sistema, los depredadores y a los que hay que temer. Estas suposiciones son tan profundas y están tan enterradas bajo una fachada de tolerancia racial que literalmente ninguno en el discurso oficial, incluyendo en el “Paper of Record”, ni siquiera piensa en cuestionarlo. Por eso este veredicto concentra lo que está tan mal del actual estado de cosas en este país y por qué se tiene que luchar, no sólo por el veredicto en sí, sino por la totalidad de asunciones racistas, políticas, y prácticas que tratan a la gente negra como esclavos y como villanos en vez de como víctimas de un sistema que sigue maltratando, encarcelando masivamente, mutilando, y matando negros bajo la Nueva Jim Crow.

Dennis Loo es un miembro de comité directivo de El mundo no Puede Esperar, y tiene un blog en denisloo.com.


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