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El blog de Moncadista

Nací un 26 de julio…

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cine

La noche más oscura y la verdad en apariencia (Truthiness)

Dennis Loo
15 de enero de 2013

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
2 de marzo de 2013

¿Qué es lo importante, lo que quieres que sea verdad, o lo que es verdad?

Truthiness (NT: la cualidad de exponer conceptos que uno desea que sean verdad, en vez de exponer los hechos) es “lo que yo digo es lo correcto, y (nada) de lo que otro diga podría ser cierto. No es sólo que siento que es verdad, sino que siento que es verdad. No sólo es un atributo emocional, sino un atributo egoista.” Stephen Colbert.

La versión de la caza de Osama bin Laden de La noche más oscura es un ejemplo perfecto de “truthiness” y de la degradación de la verdad. Los cineastas de La noche más oscura se quedan entre dos aguas en la cuestión de la verdad. La película no abre con los créditos y el título. Al contrario, muestra la siguiente línea, con letras blancas en fondo negro: “Basado en relatos de primera mano de sucesos reales.” A continuación, se emiten grabaciones reales de personas atrapadas en el World Trade Center el 11 de septiembre. La siguiente escena se indica en la pantalla que sucede dos años más tarde, es un detenido siendo torturado por agentes de la CIA. Los créditos no aparecen hasta que la película ha terminado. Todo esto está diseñado para dar la impresión de una veracidad periodística o de documental.

El espectador medio sentado en el cine verá, por supuesto, que los cineastas no se han tomado muchas libertades con respecto a la verdad. Sin embargo, están equivocados al hacerlo. Es más indignante, la directora Kathyrn Bigelow y el guionista Marc Boal decidieron, por razones desconocidas, presentar la tortura como el medio por el que los EEUU encontraron a bin Laden, evidentemente una representación falsa comparada con la crónica histórica efectiva.

Bigelow y su estudio, Sony Pictures, afirman que excluir la tortura del relato habría sido falsificar la historia. En respuesta a la película, que ha sido aclamada por la mayoría de los críticos como una obra maestra y la mejor película del año, sin embargo, bastante gente ha descrito la película, por el contrario, como una apología indignante de la tortura (Alex Gibney, Glenn Greenwald, Jane Mayer, Naomi Wolf, el actor David Clennon, yo misma y otros) y la Senadora Diane Feinstein, Carl Levin y John McCain escribieron una carta de protesta. Sony respondió a la controversia publicando esta declaración:

“La Noche Más Oscura no defiende la tortura. No incluir esta parte de la historia hubiera sido irresponsable e inexacto. Apoyamos totalmente a Kathryn Bigelow y Mark Boal, y respaldamos esta extraordinaria película. Nos indigna el que cualquier miembro responsable de la Academia usara su posibilidad de voto en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográfica (AMPAS por sus siglas en inglés) como una plataforma para llevar su propia agenda política. Esta película debería ser evaluada como libre de partidismo.

“Castigar el derecho de expresión de un artista es aberrante. Esta comunidad, más que ninguna otra, debería saber lo reprochable que eso es. Mientras respetamos totalmente el derecho de cada uno a expresar su opinión, esta actividad realmente es una afrenta a la Academia y a la libertad de expresión creativa. Debería haber una oposición a este intento de censurar uno de las mejores películas de nuestro tiempo.”

“Como dijo Kathryn Bigelow de manera tan apropiada al principio de esta semana: La representación no es apoyo, y si lo fuera, ningún artista podría entonces reflejar prácticas inhumanas; ningún autor podría entonces escribir sobre ellas; y ningún cineasta podría ahondar en los aspectos complicados de nuestro tiempo. Creemos que los miembros de la Academia juzgarán la película en sus verdaderos méritos y se desconectarán de esta retórica equivocada y mal enfocada.”

Amy Pascal
Co-Presidente de Sony Pictures Entertainment

Bigelow, Boal, y Sony han representado así las críticas a su película como censura y se han envuelto ellos mismos en la bandera de la libertad de expresión. Pero la oposición que su película ha desatado no tiene nada que ver con la censura y definir sus críticas como censoras es deshonesto. La gente que se opone a la tortura quiere que la tortura se enseñe al pueblo estadounidense. La buena película Expediente Anwar del 2007, por ejemplo, protagonizada por Jake Gyllenhaal, Meryl Streep, y Reese Witherspoon, enseñaba la tortura y fue apreciada por aquellos de nosotros que admiramos películas bien hechas y nos oponemos a la inmoralidad e ilegalidad de la tortura. Nos hubiera gustado más que los críticos hubieran apreciado la película  en vez de vapulearla (por razones políticas fundadas o no) como hicieron, ayudando por tanto a hacer de la película un fracaso comercial. Lo que La Noche más oscura hace, al contrario que Expediente Anwar, es usar la tortura como una parte integral para impulsar la historia hacia adelante de una manera engañosa. En La noche más oscura sin la tortura no se hubiera encontrado a bin Laden. Decir que La noche más oscura no defiende la tortura es como decir que Titanic no es una película sobre un barco llamado Titanic que se hunde.

La defensa de Bigelow y Boal

Bigelow y Boal han llamado “absurda” a la crítica de que su película hace apología de la tortura.

¿En que se basan para decir esto? Esto es lo que Boal dijo. He citado en anteriores artículos aquí y aquí esto (y otras declaraciones suyas) pero quiero repetir este pasaje porque quiero abordar su comentario aquí desde unos cuantos ángulos adicionales:

“La película muestra que el tipo fue torturado mediante el submarino, él no cuenta nada y hay un ataque. Muestra que el mismo detenido les da algo de información, que era nueva para ellos, delante de un almuerzo civilizado. Y después muestra al personaje (Jessica Chastain) volver a la habitación de investigación, y toda esa información ya está allí, de otros detenidos que no han sufrido coerción. Esto es lo que sale en la película, si realmente la ves como una película y no como una rampa de despegue para un discurso político.”

Si has visto la película (e incluso si no la has visto pero piensas con detalle lo que Boal dice y lo que otros que han visto la película cuentan sobre este incidente), su explicación es notablemente a) superficial, b) engañosa, y c) descaradamente falsa. Es alucinante que el principal guionista de la película no pueda, o no describa con precisión, lo que sale en su propia película en escenas clave.

Como apunté en artículos previos, para aceptar su explicación de que la película no representa que es la tortura la que da la pieza clave de la prueba (el nombre del mensajero de bin Laden) tienes que ignorar que a) el hecho de que Ammar fue torturado largo y tendido antes del “almuerzo civilizado” y b) el hecho de que Dan, el interrogador, le dice durante el almuerzo que si no coopera con ellos y les dice lo que quieren, puede colgar a Ammar del techo otra vez. En otras palabras, Ammar les da lo que quieren (la identidad del mensajero) gracias a la tortura y a la amenaza de más.

Más adelante en la película, un detenido interrogado por Maya hace que el impacto de la tortura tal como se representa en la película sea otra vez muy evidente. Después de decirle que ha sido torturado antes y que no quiere más, le dice: “Pregúntame algo y responderé.”

Más tarde, en la escena en la habitación de investigación donde, según Boal, Maya descubre que otros detenidos dieron el nombre del mensajero, aunque no mientras eran “coaccionados,” Boal afirma que Maya aprende así (y presumiblemente el espectador) que la tortura de Ammar no fue necesaria después de todo. Aún así, cada uno de los detenidos, excepto quizás uno, y hay un buen número de ellos a los que ve en cintas de vídeo dando el nombre del mensajero, habían sido claramente torturados antes de que dieran el nombre del mensajero. Todos estaban encadenados y en diferentes estados de estrés y agotamiento extremo. Pero incluso si la falsa caracterización de Boal de esta escena fuera verdad y esos detenidos no hubieran sido coaccionados, entonces su argumento de que maya descubre que la tortura no era necesaria en ningún caso funciona si ella estaba pensando que habían torturado de hecho a Ammar para dar el nombre del mensajero y se da cuenta de que esto era innecesario. Por lo que Boal se está todavía contradiciendo a sí mismo de otra manera. En la primera parte de su argumento admite que Ammar no fue torturado. ¿En cuál Sr. Boal? Su defensa, brevemente, está más allá del absurdo desde principio a fin.

Incluso en otra escena de la película, la actitud de los autores hacia la tortura y la detención indefinida se enfatiza aún más. Mientras la CIA está intentando convencer a algunos contactos de la Casa Blanca de que han encontrado la guarida escondida de bin Laden y después de que los representantes de la Casa Blanca les respondan que la CIA no tiene ninguna prueba convincente de que bin Laden está en esa casa, uno de los oficiales de la CIA entra en cólera, “Sabes que perdimos la capacidad de probarlo cuando perdimos el programa de detenciones, ¿a quién se supone que voy a preguntar: a algún tipo en Guantánamo, rodeado de abogados?” En otras palabras, no podemos conseguirte la información directa que quieres porque nos tienes con las manos atadas.

Para el típico espectador que no sabe la verdad sobre los sitios negros de la CIA, que no sabe que durante Bush y Obama la rendición fue y ha sido mantenida, y que la sola idea de que los detenidos están “rodeados de abogados” es ridículo, tendría que pensar, si el resto de escenas de la película no te convencieron, que ir tras los “enemigos” detenidos usando cualquier medio a tu disposición, incluyendo especialmente la tortura, es necesario. Tendrías que llegar a la conclusión de que el programa de detenciones-sitios negros fue útil para encontrar el escondite de bin Laden, y que los detenidos no eran mantenidos en ningún otro sitio más que en Guantánamo, y que la tortura no estaba siendo utilizada allí o cualquier otro lugar. Y estarías equivocado en todo esto.

Pero según los comentarios de los autores, a pesar de esas escenas y del arco narrativo de la película, estarías loco si pensaras que La noche más oscura está promoviendo el uso de la tortura. Bigelow, Boal y Sony Pictures están diciendo de manera efectiva, “¿A quién vais a creer, a mí o tus ojos que mienten?”

Lo que genera otra pregunta: ¿Cómo pueden Bigelow y Boal ofrecer tales explicaciones pobres y falsas?

Mi conclusión es que están tan confiados en que sus insignificantes refutaciones funcionarán como de que sus falsas representaciones en la película funcionarán también: en otras palabras, lo que sea verdad no importa. En su cabeza lo que importa es lo creíble: la apariencia de verdad. Y hay una abundante evidencia para apoyar su jugada en los honoríficos concedidos a la película por críticos y buena parte de Hollywood, por lo menos hasta ahora, a menos que las denuncias sobre sus mentiras se hagan más grandes, más fuertes y se extiendan más.

Antes de citar algunos ejemplos de cómo “truthiness” está funcionando por ahora, un comentario preliminar: su habilidad para escabullirse con falsedades disfrazadas de verdad periodística se ha facilitado por la noción muy extendida de que la verdad es una pendiente resbaladiza y que la interpretación, más que la prueba sólida, es lo que constituye la verdad. Tal como escribí en el prefacio de mi libro, Globalización y la demolición de la sociedad:

Una de las fuerzas más peligrosas que están en marcha en el mundo hoy, tal vez la más peligrosa, es el asalto a la verdad que viene de la derecha y de algunos elementos de la izquierda, fortalecidas por el creciente poder de los cada vez más concentrados medios de comunicación, publicidad, relaciones públicas y propaganda del gobierno, que emanan de los dos grandes partidos políticos, todos tratando de convencernos de lo que es cierto independientemente de lo que sea verdad. Este ataque a la realidad, en ciencia, razón, y en la Ilustración está íntimamente conectado a los acontecimientos en la economía y la política… La globalización y su expresión política, el neoliberalismo, no podría continuar existiendo y prevalecer sin la degradación del significado de verdad.

El otro factor en juego aquí es que gente que debería saber más, por ejemplo, Michael Moore, (i) se están cegando en su respuesta a La noche más oscura por un deseo equivocado, ya sea de defender la película simplemente porque la protagonista es una mujer y está dirigida por una mujer y/o por el deseo de sentirse bien con Obama. Su equivocación o rechazo de llamar a La noche más oscura una película pro-tortura es como poco profundamente decepcionante y como mucho una traición vergonzosa a sus principios.

¿Una película apolítica?

El portal E! Cita a Jessica Chastain, que hace de Maya en La noche más oscura diciendo, “Se dan cuenta (aquellos que han visto la película) de que no es una película propagandística y que no tiene una agenda. Sólo intenta mostrar este momento de la historia con la máxima exactitud posible.”

No creo que se pueda poner a Chastain al mismo nivel de responsabilidad o entendimiento de su papel en la película, como se debería poner al director y guionista. Creo que la cita de lo que Chastain dijo en realidad quiere decir: que ella no cree que salga en una película propagandística y que la película no intenta imponer una agenda, y que sólo se intenta ser fiel al curso de los acontecimientos. Está equivocada y que ella llegue a esa conclusión significa que está extremadamente mal informada sobre la historia real que está supuestamente representando.

Propaganda, Política, Arte, Verdad

Esto nos lleva a preguntas más amplias como qué es la propaganda, qué es ser político, qué es el arte, y qué significa que la historia y los hechos sean ciertos en relación a ser políticos. Hay un número de nociones equivocadas sobre estos asuntos y hace falta alguna clarificación.

Primero, la película no es históricamente precisa. Es una representación falsa, maligna y perversa de la historia. Se exagera su falsedad porque afirman que es periodística – “Esta película esta basada en testimonios de primera mano de sucesos reales.” Sería más precisa si la película hubiera sido comercializada como algo que viene del Archivo de Historia de Dick Cheney, o de los vídeos de reclutamiento de los sótanos de la CIA porque conforma la mutilada visión del mundo preferida por Cheney y la CIA.

Segundo, ¿cómo se podría hacer una película sobre el evento más politizado de los últimos tiempos, el 11 de septiembre, y la principal obsesión política, la Guerra contra el Terror, y no ser político? ¿Cómo se podría hacer una película que trata la tortura y los incidentes terroristas y no ser político? No es posible y cualquier conectado a la película que afirme otra cosa está o bien confundiendo o no entiende lo que es la política.

Incluso si dejamos a un lado la politización sin parangón de los asuntos que se enseñan en la película, es importante apuntar que nunca ninguna película es apolítica, no importa cuál sea el tema. Incluso una película sobre la búsqueda de otros planetas y de los orígenes del universo, o sobre osos polares, o insectos puede escapar de la política. Todo lo que hacemos es político, no político en el sentido de “Soy republicano” o “soy demócrata”, sino político en el sentido de que la política tiene que ver con la prioridad que le damos a qué es más o menos importante hacer si se tienen recursos limitados. Cómo vemos el mundo y nuestro sitio y el de los otros en él es inherentemente político e ideológico.

Además, haciendo una película, escribiendo un libro o un artículo, en la creación de una canción o un poema, cuando elijes lo que vas a leer, ver, en lo que vas a gastar tu tiempo, empezar una conversación o no, sobre lo que hablas y cómo, en qué gastas tu dinero y qué haces con lo que compras y cómo lo tiras, cómo tratas a otra gente y a aquellos del otro género o nacionalidades, y así; todas esas son decisiones políticas, pienses o no en ellas como políticas. Si elijes dejar el motor encendido mientras estás aparcado, eso es una decisión política, incluso si la gente que lo hace no está conscientemente tomando una decisión política: No me voy a preocupar sobre mi contribución al calentamiento global y voy a dejar el motor encendido, incluso si no voy a ningún sitio.

Ninguno de nosotros puede escapar de hacer elecciones políticas y tomar decisiones sobre lo que vamos a hacer cada minuto del día. Tenemos que elegir porque no podemos hacerlo todo, poner atención a todo, entenderlo todo en múltiples maneras constantemente. Esas son decisiones políticas.

Cuando Bigelow y Boal decidieron que iban a representar la tortura en su película, tenían que decidir cuál sería la función de la tortura en la película. Tenían que decidir cómo iban a representar a la CIA (como héroes u otra cosa). Tenían que decidir cómo iban a representar a los musulmanes (como villanos u otra cosa). Tenían que decidir qué escenas se incluirían y cuáles se quitarían. Esas son decisiones políticas.

Tercero, decir que todo es inherentemente político no es lo mismo que decir además que la verdad no existe porque cada uno tiene su manera de ver las cosas. Este es un asunto complicado que necesita de aclaración para desarrollarlo apropiadamente (puede llevar hasta un libro), por lo que me voy a centrar en responderlo aquí tan concisamente como sea posible. Empecemos con la cuestión de la relación entre la diversidad de los puntos de vista de los individuos y la existencia de una realidad objetiva y real. La gente, es verdad, tiene su propia y peculiar manera de ser, escribir, y hablar, pero el rango de visiones que existen es limitado. O sea, todas las opiniones existen en un limitado espectro y se puede dividir en un relativamente pequeño número de opiniones. Eso es porque somos seres sociales y nuestras opiniones individuales no se originan realmente en nosotros sino en los grupos a los que pertenecemos, o con los que nos identificamos, o a los que aspiramos, y esos grupos a su vez ocupan una posición particular relativa a los componentes clave del asunto en cuestión.

A su vez, los grupos tienen una relación específica con las palancas claves de poder y distribución de recursos en la sociedad. Cuál es tu grupo de interés varía dependiendo a qué grupo pertenezcas. Si eres un miembro del 1%, y amas tu dinero más que la justicia, [II], tu grupo tiene un interés material en mantener tu posición de superioridad sobre los recursos y los medios por los que se obtienen y distribuyen los recursos. Tienes un interés material en que las palancas de poder permanezcan en las manos de tu grupo y en que este poder no se distribuya de otra manera (por ejemplo que se trate al petróleo como un recurso compartido en vez de algo de propiedad privada). Si eres parte del 47% de los de abajo, al contrario, tus intereses de grupo están en conflicto con aquellos del 1% y tu grupo estaría mucho mejor si pudiera penetrar la niebla de engaño, desinformación, y uso de la fuerza ejercido por el 1% sobre tu grupo y el resto del 99%. Lo que es una ventaja para el 1%, ocultando las razones verdaderas para las decisiones políticas y económicas, es una desventaja para el resto de la sociedad a la que se perjudica con esas acciones.

El arte no puede escapar de ser político, por lo que la pregunta a un trabajo artístico no es si está o no haciendo una declaración política sino qué declaración está haciendo y si es cierta o no. ¿Es cierta la historia que cuenta La noche más oscura en el sentido que se ajusta con justicia a los eventos históricos? ¿Se consiguió la identidad del mensajero de bin Laden con tortura? La respuesta a ambas preguntas es claramente no. Por lo que la declaración política que hace La noche más oscura es falsa y malévola en este caso porque intenta convencer a la gente de que deberían apoyar que se comentan crímenes de guerra, tales como la tortura. Esta ofensa es mucho más seria ya que la gente detrás de esto está afirmando de manera deshonesta que no están haciendo lo que precisamente están haciendo. Esto queda claro, además de que está muy claro en la película, por las respuestas de algunos de los espectadores con los que han hablado algunos activistas al salir de la película y que dicen que la película les convenció de que la tortura era necesaria.

El arte no se evalúa únicamente, o incluso principalmente, basándose en lo que el artista intentaba hacer conscientemente. Incluso si se pudiera enseñar que los que hicieron la película creen sinceramente que han creado una película apolítica y que no pretendían apoyar la tortura, y que los comentarios de Bigelow de querer hacer una película que ensalza a la CIA hace que sea imposible llegar a tal conclusión, el arte es principalmente evaluado en sus cualidades y su impacto.

Si Bigelow y Boal estuvieran realmente contra la tortura…

Si Bigelow y Boal no pretendían defender la tortura, entonces la respuesta argumentada de cerca, apasionada desde los cuatro costados, dentro y fuera de la industria de que lo que de hecho se ve en la película es una defensa de la tortura, tendría que llevar a cualquier cineasta sincero a llevar a cabo un examen de su película para encontrar qué es lo que hay en la película que lleva a la gente a esta conclusión. Si verdaderamente están en contra de la tortura, y en shock de que alguien pudiera llegar a la conclusión de que su película está defendiéndola, entonces no sería muy difícil para ellos corregir el problema, sin ni siquiera tener que modificar la película. Podrían, por ejemplo, fácilmente revisar la secuencia al comienzo de la película y sustituir el “basado en un relato de primera mano de eventos reales” con algo como “Esto es una obra de arte, no de periodismo, y mientras muchos de los eventos que se muestran están basados en eventos reales, se han tomado ciertas libertades artísticas para representar esos sucesos. La tortura siempre es un crimen de guerra y no apoyamos su uso.” Después de todo, ¿hay algo más importante que ser acusado de apoyar la tortura? En vez de hacer esto tan simple, Bigelow y Boal ofrecen una y otra vez falsas declaraciones sobre lo que hay en la película, de dónde vienen sus críticas, y lo que pretendían. El hecho que hayan respondido así a sus críticas dice mucho de sus intenciones reales y la naturaleza real de la película.

¿Qué es la tortura? ¿Cuál es su propósito?

La tortura es una forma de terror, aplicada a un individuo, diseñada para aterrorizar a todo un pueblo. El propósito de la tortura no es recoger inteligencia, que es por lo que los torturadores torturan a menudo gente que saben sin duda que son inocentes y que no saben nada útil. El propósito de la tortura es convencer al pueblo de que aquellos que están torturando no se amilanarán ante nada y harán cualquier cosa para mantenerse arriba, y que tú deberías temer que tú o tus seres queridos sean las próximas víctimas de su injustificada brutalidad elegidas aleatoriamente. Esto es lo que los inquisidores españoles hacían a aquellos sospechosos de herejía y es la Inquisición española, por cierto, quienes inventaron la técnica del submarino. La tortura no se diseñó para extraer la verdad. Se diseñó para coaccionar a la gente a hacer “confesiones” que por tanto “prueban” la necesidad de la tortura y prueba quién está al mando.

Hay diversas definiciones de la palabra “propaganda,” alguna de las cuales no son peyorativas, pero la más común y la que Chastain usa es esta: “Información, especialmente de naturaleza sesgada o engañosa, usada para promover o publicitar una causa política particular o punto de vista.” Según esta definición tan común del término, La noche más oscura es claramente propaganda ya que usa no sólo información sesgada o engañosa, sino información relevante escandalosamente falsa como elemento central de la narración para la película, para la política pública más relevante y de alto nivel desde 2001, y por tanto promueve la idea de que es permisible torturar a la gente y, de hecho, aquellos que lo hicieron son héroes. Como Bigelow lo describe en el estreno de la película:

“Les quiero emocionar y quiero que sepan que esta es la historia, que en cierto modo está detrás, saben, de todo el grupo de inteligencia que encontró a este hombre. Esos son individuos increíblemente valientes, individuos dedicados que sacrificaron mucho para completar esta misión.”

¿Qué es la realidad? La división que hace bostezar.

El debate en torno a La noche más oscura subraya la división entre aquellos que creen que la realidad es lo que tú crees frente a aquellos que sostienen que la realidad es algo que existe independiente de nuestra consciencia. Este conflicto entre visiones confrontadas de realidad y verdad no es más que una diferencia filosófica escolástica que no tiene consecuencias reales en el mundo. Es un debate filosófico central que tiene implicaciones mundiales de dimensiones cruciales.

El primer grupo, aquellos que piensan que la realidad es lo que crees que es, tiene varios nombres: “basados en la fe,” fundamentalistas, relativistas, postmodernos, solipsistas, etc; para los que la verdad es únicamente una cuestión de interpretación personal (lo que es verdad es lo que yo elijo que sea verdad). O, la verdad es lo que viene en los textos sagrados como la Biblia, el Corán, etc; o por las autoridades, seculares o religiosas, que se supone tienen un acceso especial a la verdad.

En el segundo grupo, los empiristas, el mundo existe independientemente de nuestra existencia y nuestra consciencia de él. El empirismo es la perspectiva de la Ilustración.

El empirismo es la fundación para la ciencia, la visión de la evidencia empírica (hechos, pruebas físicas, datos, cosas que puedes medir, etc) constituye nuestro mundo y son los materiales que usamos para examinar la validez de nuestra hipótesis y teorías sobre lo que pasa, lo que es real y como funcionan las cosas.

En nuestros tribunales, por principio tienes que probar que alguien es culpable mediante el uso de las pruebas, lo bastante fuertes como para constituir las bases para que una conclusión esté más allá de la duda razonable. No es suficiente, o al menos no lo era hasta que la llamada “guerra contra el terror” apareció, apenas acusar a alguien para convertirlo en culpable; se tenía que probar usando datos empíricos y un argumento fuerte y convincente basado en evidencias empíricas (los hechos) que hacían razonable y respaldaban el argumento en vez de socavarlo. Esta forma de jurisprudencia representó un avance crucial sobre anteriores sistemas de “justicia” en los cuales el rey podía detener, torturar y/o colgar a cualquiera porque era el rey. En los principios en juego antes de la Carta Magna, que tiene cerca de 900 años, el poder gubernamental estaba sin control ni límites en su ejercicio: el gobierno podía hacer lo que quisiera, a quien quisiera hacerlo. El miedo y la superstición reinaba en vez de la razón y la evidencia. La noche más oscura refleja el resurgir de los discursos basados en el miedo diseñados para hacer caso omiso de principios legales del debido proceso que se hizo histórico como control frente al ejercicio sin reglas del poder por parte de las autoridades. Tanto Bush como Obama nos han llevado por esta traicionera carretera de la suspensión del debido proceso y la culpabilidad por acusación.

Debido proceso y ciencia, en otras palabras, van de la mano. La falta de debido proceso, tiranía, superstición y fe anti-racional, y un razonamiento que apela únicamente a la autoridad (por ej. Los textos sagrados o la “revelación”) también van de la mano.

La ventaja de ser un empirista es que hay maneras por las que podemos decidir entre versiones conflictivas de la verdad mediante verificación empírica. En esto se basa la ciencia: la verdad existe y puede ser determinada a través de evidencia empírica y que la evidencia viene de un mundo que existe objetivamente en vez de algo creado y mantenido subjetivamente. Sin esta manera independiente de verificar, ninguna versión de la verdad puede ser seleccionada como superior a otra. Cualquier creencia, la noción por ejemplo de que en realidad estamos soñando el mundo y que el mundo no tiene existencia independiente de los sueños, es tan verificable y “verdad” como cualquier otra en ausencia de un criterio independiente.

Un escritor en el Huffington Post llamado G. Roger Denson ha escrito dos artículos sobre La noche más oscura. El primero titulado: El relato de La noche más oscura de la tortura verificado por el fichero mediático de legisladores y oficiales de la CIA. El segundo titulado “Kathryn Bigelow de La noche más oscura falsamente caracterizada por Naomi Wolf como la propagandista nazi Leni Riefenstahl.” En el consiguiente debate, todavía activo, al hilo de sus artículos, en una respuesta a mí dice: “La noche más oscura no muestra tortura INDISCRIMINADA. No enseña que poblaciones enteras sean el objetivo. Ni muestra ataques con aviones no tripulados (sic). Estas rellenando tu falta de argumentos con noticias generales sobre la guerra en Afganistán porque no puedes encontrar ningún hecho documentado que contradiga lo que se cuenta en la película. Ahórranos todas tus especulaciones salvajes y desorientadas (sic). No merecen la pena,”. En respuesta, dije que en parte, su comentario sobre “la tortura INDISCRIMINADA” me recuerda al comentario del ex-republicano Akin sobre “la violación legítima.” (Mientras escribo esto, mi respuesta todavía no ha sido publicada en el Huffington Pos, por lo que no puedo decir a ciencia cierta que el moderador lo publicará.)

Aparentemente, según el Sr. Denson, existe la tortura DISCRIMINADA (ha dicho antes: “Esa fue la razón de la tortura aplicada a Ammar: para salvar vidas”) y existe la tortura INDISCRIMINADA.

Su comentario abre la caja de Pandora: Denson ha afirmado desde el principio que La noche más oscura no defiende el uso de la tortura y que de hecho muestra abiertamente a la gente la realidad de la tortura de manera que verán que es mala, sin embargo aquí asegura que la tortura se usó en Ammar para “salvar vidas” y por tanto, no fue tortura INDISCRIMINADA sino presumiblemente tortura JUSTIFICABLE.

Alguien debería decirle que según la Convención de Ginebra, la Carta de Naciones Unidas, y la ley internacional, la tortura es tortura. Lo he intentado, pero parece que no he conseguido que lo entienda. Tal vez esto explica la ceguera de Bigelow, Boal, Sony Pictures y Denson sobre la película: tal vez para ellos, si los agentes de EEUU usan la tortura, no es en realidad tortura y por tanto por eso pueden decir sin pestañear que la película no apoya la tortura.

La noche más oscura es un microcosmos de un conflicto más amplio que se está dando a escala mundial hoy, alcanzando desde el nivel personal e individual a niveles globales. Tal como escribí en el prefacio a mi libro, La Globalización y la demolición de la sociedad:

Una de las fuerzas más peligrosas que están en marcha en el mundo hoy, tal vez la más peligrosa, es el asalto a la verdad que viene de la derecha y de algunos elementos de la izquierda, fortalecidas por el creciente poder de los cada vez más concentrados medios de comunicación, publicidad, relaciones públicas y propaganda del gobierno, que emanan de los dos grandes partidos políticos, todos tratando de convencernos de lo que es cierto independientemente de lo que sea verdad. Stephen Colbert apodó satíricamente esta tendencia a degradar la verdad como “truthiness” (la apariencia de la verdad. [III] Este ataque a la realidad, a la ciencia, a la razón, y a la Ilustración está íntimamente conectado al desarrollo de la economía y la política, que son el eje central de este libro. La globalización y su expresión política, el neoliberalismo, no podría continuar existiendo y prevalecer sin la degradación del significado de verdad.


[i] Moore envió este tweet el 9 de enero de 2013: “Lo siento, pero cualquier que afirme que La noche más oscura apoya la tortura o bien no ha visto la película o no estaba prestando atención. “La noche más oscura lo deja claro: 7 años de tortura bajo Bush no encontraron a Osama bin Laden. Una vez elegido Obama, la tortura cesa, adivina qué. ENCONTRAMOS A BIN LADEN.” (regresa)

[ii] Hay algunos miembros del 1% que aman más la justicia que el dinero. (regresa)

[iii] Nathan Rabin, “Entrevista: Stephen Colbert,” AvClub.com, 5 de enero de 2006, http://www.avclub.com/articles/stephen-colbert,13970/, se publicó el 19 de enero de 2010.

La gente adora al presidente porque acierta en sus decisiones como líder, incluso si los hechos que lo respaldan no parecen existir. Es el hecho de que lleva la razón lo que es muy atractivo para cierto sector del país. Realmente siento una dicotomía en la población estadounidense. ¿Qué es lo importante? ¿Lo que quieres que sea verdad, o lo que es verdad? … Truthiness es “Lo que yo digo es lo correcto, y (nada) de lo que otro diga podría ser cierto.” No es sólo que siento que es verdad, sino que siento que es verdad. No hay únicamente una cualidad emocional, sino una cualidad egoista

¿Elecciones imposibles? El conservadurismo de “Breaking Bad”

 Breaking Bad

Jueves, 30 de agosto de 2012. Michael Corcoran, Truthout.

Publicado originalmente en Truthout.

Breaking Bad” es una serie fascinante. Pero los intentos para compararla con “The Wire” (Bajo Escucha en español), que analiza sistemáticamente las instituciones y la experiencia estadounidenses, son equivocados. “Breaking Bad” es fundamentalmente una serie conservadora que trata toda sobre el individuo.

El pasado 2 de septiembre, AMC emitió el último episodio de su quinta y última temporada de “Breaking Bad”, una serie muy popular y críticamente aclamada sobre un maestro de química con poca fortuna que, después de ser diagnosticado de cáncer terminal, empieza una nueva vida como productor de cristal de metanfetamina. Las grandes alabanzas a la serie están ampliamente garantizadas: el argumento es fascinante, la fotografía y la actuación magníficas, y el drama intenso. Algunos se han atrevido incluso a sugerir que “Breaking Bad” representa la mejor televisión moderna que se ha ofrecido, incluso mejorando a The Wire de HBO como la mejor serie de su tiempo. Esto, hay que decirlo, es dar a la serie demasiado mérito.

Por muy entretenida que sea la serie, es importante entender lo que no es: un análisis serio de la guerra contra las drogas, el sistema sanitario, la cultura de las drogas de la clase media o, ni de lejos, la experiencia norteamericana. De hecho, la serie es más bien una demostración de un punto de vista muy conservador que plantea que la vida no es sino una serie de elecciones individuales. La serie, más que sencillamente, atribuye las consecuencias de esas decisiones de lleno a las mujeres y (mayormente) hombres que las toman. Como Chuck Klosterman escribió para Grantland, en un artículo del 2011 alabando a “Breaking Bad” como la mejor serie de la era moderna, la serie presenta un mundo donde “la bondad y la maldad son simplemente elecciones complicadas, no diferentes de cualquier otra cosa.” Esto, añade, es en contraste a “The Wire”, donde (énfasis en el original) “todo es al mismo tiempo bueno y malo” y “las condiciones importan más que los participantes.”

Klosterman, al intentar explicar por qué “Breaking Bad” es la mejor serie de la era moderna, está de hecho, y sin pretenderlo, señalando una de sus más manifiestas debilidades. La debilidad más grande de “Breaking Bad” es la falta de un análisis sistemático del experimento estadounidense, lo que a la vez fue la mejor baza de “The Wire”. De hecho, “Breaking Bad” hace exactamente lo opuesto a un análisis del sistema; en vez de centrarse en los problemas sociales desde un punto de vista general, se centra en lo micro, en la vida de un solo hombre, con ambiciones y moral únicas. Como resultado, “Breaking Bad” nos enseña mucho sobre un hombre fascinante, y apenas nada sobre la experiencia estadounidense.

Breaking Bad” no tenía por qué ser de esta manera. Después del episodio piloto, uno podría haber pronosticado razonablemente que la serie serviría para tratar el impacto de nuestro lamentable sistema de salud en quiebra. De hecho, un artículo reciente en The Nationdescribe la serie ser (erróneamente, yo diría) sobre el “fallido sueño americano,” rellena con “elecciones imposibles.” “Braking Bad,” escribe el autor, “trabaja para desmontar esas pequeñas falacias que evitan que el pobre demande dignidad.”

Pero esta interpretación sobreestima grandemente a “Breaking Bad” como una crítica al capitalismo norteamericano y/o sus instituciones. De hecho, poco después del episodio piloto la serie pivotó rápidamente a algo muy diferente, y algo enraizado profundamente en una especie de conservadurismo masculino e individualista. Resultó que Walter White no cocinaba cristal de metanfetamina porque no podía pagar sus facturas médicas, sino porque no quería aceptar caridad (de amigos bien avenidos) para pagar esas facturas.

Usando un razonamiento y un lenguaje que a los conservadores les debe encantar, White no se humillaría a sí mismo aceptando ayuda de otros, sin importar lo que tenga que hacer para evitar ese destino. Recibir caridad en el mundo de White, le hace débil, le hace menos hombre, y es mucho menos deseable para él que morir de cáncer. La idea de que fue “forzado” a una vida de crimen no hace justicia a la evolución de White a Heisenberg. White tenía elecciones; puede que no fueran elecciones perfectas, pero no eran elecciones “imposibles”, como las que los personajes de “The Wire” afrontan todo el tiempo.

La decisión de White de fabricar drogas no fue hecha claramente desde la desesperación, lo que se enseña más adelante con el hecho de que continúa con la travesura mucho después de que hiciera millones y su cáncer estuviera en remisión. No, la decisión de White reflejaba un conservadurismo clásico que viene directo de los gustos de Edmund Burke. “Un hombre provee para su familia…. porque es un hombre,” dijo el cabecilla de las drogas Gustavo Fring, a un agradecido White. Esta línea enseña por qué “Breaking Bad” puede bien ser la serie de la televisión más conservadora filosóficamente.

“La serie es cuidadosa en enseñar lo duro que es lograr incluso pequeñas cosas. La casa de Walt y Skyler no es lujosa, y sin embargo es muy real la posibilidad de que puedan perderla después de la muerte de Walt. Cuando Walt le dice a Skyler lo que ha hecho, su justificación es indudablemente modesta. Le dice: “He hecho una cosa terrible. Pero la he hecho por una buena razón. Lo hice por nosotros,” dijo Alyssa Rosenberg, del Centro para el progreso americano, en una entrevista por correo electrónico con Truthout. “Aún así, la solución de Walt a este dilema es individualista, guiada por una visión de masculinidad que le hace avergonzarse cuando su hijo pide donaciones para su tratamiento. Conforme la serie avanza, él abraza esta idea de que triunfa como hombre no sólo cuando provee de una modesta seguridad financiera a su familia, sino cuando está amenazando a otra gente.”

Para ser justo, los creadores de “Breaking Bad” son abiertos sobre lo que la serie está intentando hacer y ni siquiera intentan diseccionar los problemas sistémicos en los Estados Unidos. Cada simple detalle de la serie y la vida de White es, como el protagonista explicó a su hijo que se había tragado su mentira sobre la adicción al juego,”todo sobre elecciones.” Y aquí es donde “Breaking Bad” pierde una oportunidad increíble. Aprendes mucho más sobre la sociedad cuando la gente se mueve en un mundo, muy parecido al nuestro, donde las decisiones están restringidas por fuerzas externas y más grandes. “The Wire”, por supuesto, es un asalto totalmente frontal a numerosas instituciones fallidas, y de alguna manera, a la naturaleza brutal del capitalismo en sí mismo, un sistema que deja una clase marginal urbana permanente en las calles de Baltimore con pocas razones para la esperanza y apenas sin posibilidades de escapar.

Aquí vemos que ser “malo” o “bueno” no es simplemente una cuestión de “decisiones complicadas,” sino de un mundo complicado donde muchos son principalmente sujetos del mundo que les rodea. Consideren los giros de los personajes de “Wire” con los chicos jóvenes, como Dukie, cuyo caída a la mendicidad y la adicción a las drogas no puede ser explicada por una cuestión de “complicadas decisiones.” Así mismo, el personaje de Michael, cuya “complicada decisión” de unirse a una banda violenta de asesinos es también complicada pero mucho más que su propio juicio. “Tengo un problema, no puedo acudir a ningún otro,” le dice al líder de la banda Marlo Stanfield. Y no está del todo equivocado. Su hermano pequeño, que no tiene a un adulto de confianza que le cuide, tiene el riesgo de ser abusado sexualmente, forzando a Michael a una “decisión.”

Las elecciones son un lujo que White tiene, y la clase baja pobre urbana no. No por nada, si Dukie de “Wire” hubiera contraído cáncer, lo más probable es que hubiera estado sin diagnosticar y hubiera muerto rápidamente. Y ese es un pensamiento escalofriante y contundente sobre la experiencia americana. “Breaking Bad” apenas ofrece tales reflexiones sobre la vida estadounidense. Los niños de “Wire” son en muchos aspectos, lo que Kurt Vonnegut denomina “juguetes inservibles de fuerzas enormes.” Ellos prueban que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades de elegir, y en algunos casos ni siquiera se pueden calificar como elecciones de ninguna manera.

A diferencia de la representación llena de matices que vemos de los traficantes de drogas y adictos en “The Wire,” “Breaking Bad” presenta a la contracultura de la droga de Albuquerque como apenas una panda de idiotas: clase media, niños vagos; prostitutas envejecidas y desdentadas; capos de la droga erráticos y enloquecidos; etc. La representación de Wendy la prostituta es especialmente pésima; en una fría apertura se presentan los horrores de su vida de manera cómica mediante una canción, y en otra escena, el tío Hank se mete con su diente mellado para asustar a Walter Jr. de la marihuana. Incluso el desafortunado Jesse Pinkman, también adicto, es redimido ante las cámaras sólo cuando con Walt prospera en el mercado negro y hace millones, ganando ambos poder y riqueza, dos de los valores absolutos de “Breaking Bad”.

Todo esto con su fascinante estudio del personaje. La transición de White a Heisenberg ha sido dramática, deja con la boca abierta. Think Progress dedicó hace poco un artículo a la idea de que Walt está abusand de Jesse, lo que no es sólo bastante convincente, sino que también demuestra la profundidad con la que puede ser examinado el personaje de Walt. Pero de hecho es del personaje del que podemos aprender, y no mucho del mundo en el que vive. De hecho, Walt y sus experiencias son tan meticulosamente únicos que estamos bastante limitados en cuando a lo que podemos aprender de sus aventuras a través los suburbios del cristal de metanfetamina de Nuevo México. No se puede decir lo mismo para “The Wire” donde la mayoría de los personajes son representativos de una población entera de Estados Unidos: los pobres urbanos.

Es interesante cómo Rosenberg, que ha escrito sobre los aspectos conservadores de la serie, le cuenta a Truthout que “dado lo agudo de la crítica moral de la serie acerca de en lo que se ha convertido Walt, lo profundamente villano que es ahora, tengo que verlo como una crítica tanto del fallo de las instituciones y el “llevarlo solo”, así como la respuesta hipermasculina a esos fallos.”

Sin embargo, los sentimientos conservadores detrás de las acciones de White, si no las acciones en sí mismas, todavía parecen resonar en muchos fans. Al final de la cuarta temporada, la batalla final entre White y Fring se dio como un duelo armado del Western, aunque más horripilante. Fue una televisión irresistible, y al final, nuestro anti-héroe, White, ganó el día. Klosterman, en su ensayo, admite que a pesar de sus caminos engañosos y asesinos, la audiencia es puesta en “la curiosa posición de seguir animando a un individuo que ya no es bueno.” Consideren las palabras: Ya no es bueno. Klosterman usa las palabras “bueno” y “malo” como si el mundo entero pudiera ser situado en un diagrama de Venn que nunca intersecta.

White puede todavía recibir su “justo postre” para cuando la serie termine. Pero “The Wire” no nos tenía apoyando o rechazando a ningún héroe o villano en ningún caso; de hecho los personajes de la serie eran demasiado complicados, con mucha diferencia, para esas etiquetas. “The Wire”, sin embargo, nos tenía apoyando un mundo en el que todos los seres humanos pueden vivir con dignidad y tienen la libertad para de hecho tomar decisiones. Y eso es un testamento a la grandeza de “The Wire,” y un recuerdo de las limitaciones de “Breaking Bad.”

Las mil caras del capitalismo en EEUU

Uno de los objetivos de mi «estancia» en EEUU es conocer en profundidad su cultura, sus valores, idioma, sus luchas e historia, etc. Esta semana ha sido muy fructífera en ese aspecto. Con mi intérprete cultural a mi lado he asistido al festival «Full Frame«, que se traduciría algo así como encuadre completo.

Haré comentarios sobre los documentales-películas relacionados con el capitalismo en EEUU (aunque en ningún momento sea algo explícito en las pelis), y a ver qué sale.

La primera película de la que quiero hablaros es Matewan, 1987, de John Sayles. Se ha convertido en una de mis películas favoritas. Es una historia de trabajadores humildes que gracias a una teoría revolucionaria sencilla, respetuosa e inteligente logra unir a hombres y mujeres, estadounidenses e italianos, negros y blancos por un mismo objetivo, y contra un mismo enemigo: «el que no trabaja». La Batalla de Matewan como es conocida sucedió en 1920. Me llama la atención que apenas tiene referencias en español, aquí y en wikipedia podéis leerlo en inglés.

Quiero centrarme en tres aspectos de la historia y la película que me interesan mucho: la democracia, la unidad y la violencia.

Al pueblo donde los mineros están en huelga llega un tipo del sindicato que se reúne con lo que sería el comité de huelga y dice esto: (debajo está la transcripción)

¿Queréis que se os trate como a hombres? ¿Tratados justamente? No sois hombres para esta empresa. Sois material como las palas, las vagonetas, o los barrenos. Os utilizan hasta que os largáis, no servís o morís en un deslizamiento de tierras, y entonces cogerán a otros. Poco importa el color o de dónde vengan. Poco importa el carbón que podáis sacar o desde cuándo vuestras familias viven aquí. Pero si os quedáis aislados les estáis haciendo el juego. ¿Creéis que este hombre es vuestro enemigo? (señalando al negro). Es un obrero. Un sindicato que rechaza a este hombre no es ya un sindicato. ¡Es un puto «club»! Estáis luchando blancos contra negros. Los nacidos aquí contra los extranjeros. Mineros contra mineros. ¿Cuándo os enterareis de que solo hay dos grupos en este mundo? Los que trabajan y los que no trabajan. Vosotros trabajáis…y ellos, no… Es lo único que debería contar. Habéis dicho que teníais fusiles. Sé que sois todos muy valientes. Y sé que estáis listos para luchar contra la empresa, si es necesario. ¡Pero la empresa no quiere este sindicato! ¡El gobierno estatal tampoco lo quiere, y el gobierno federal, tampoco ¡Y lo que esperan es una razón para intervenir! Señores, estamos sobre un barril de pólvora. Una chispa en el momento equivocado, y todo habrá acabado para nosotros! Por eso debemos actuar despacio y con cautela. Debemos organizarnos establecer las bases. Debemos trabajar todos juntos. ¡Unidos! Hasta que ya no puedan sacar su carbón sin nosotros. ¿Cómo se pueden cerrar las minas sin dinamitarlas? Los mineros deben ir a la huelga. ¡Todos!

Para vencer al enemigo que te considera otro elemento de la maquinaria hace falta unidad entre todos los trabajadores. La unidad no es fácil, porque el enemigo trata en todo momento de dividir a esos que trabajan, por raza, origen, género o religión. Y la película muestra todas esas dificultades, y cómo en las necesidades de la lucha se superan las diferencias. Esa unidad no está libre de esquiroles, traidores, contradicciones y violencia, sobre todo violencia. En nuestros días, tanto en España como en EEUU observamos cómo el Capital y su representante en la Tierra, el Estado, monopolizan la violencia. Pero no siempre ha sido así. Los huelguistas asturianos en el ’34, o las huelgas de principios de siglo XX en EEUU, entre ellas esta que ocurrió realmente en Matewan, han utilizado la violencia directa para defenderse. Al final de la película el responsable del centro de estudios documentales (o algo así) dio una pequeña charla sobre las huelgas mineras y su evolución. A este hombre lo entrevistaré dentro de poco, pero comentaré algo muy interesante. En los años 80 en el mismo Estado de Matewan, Virginia Occidental, hubieron huelgas mineras. En una de ellas se generó todo un movimiento de resistencia noviolenta con cajas de resistencia.

El que la unidad es necesaria es obvio, pero a qué me refiero con la democracia. Tanto el Sheriff como algo que vendría a ser el «alcalde», que en este país ambos son normalmente electos, están con los trabajadores. Pero también lo están los que tienen pequeños comercios, hostales, etc. El que da el discurso en el vídeo es un sindicalista enviado por el sindicato para apoyar y organizar la huelga. A pesar de hacer todo lo posible para evitar la violencia visceral, irracional, y de luchar por la unidad, acata las decisiones de la asamblea y no deja de trabajar por los intereses de los trabajadores. La violencia directa ejercida por parte de los trabajadores no puede ser juzgada externamente, aplicando juicios morales abstractos, ajenos a las condiciones reales de esos trabajadores. Y lo que es más importante, tal como se refleja en la peli, la violencia es legítima cuando es una decisión tomada de manera puramente democrática.  Otra cosa es que sea acertada por sus consecuencias.

La describiré con adjetivos: actual, imprescindible, solidaridad, honor, unidad, humildad, contradicción, sufrimiento, esperanza,

El jueves vino «una de arena» con el documental «La guerra invisible«. En él se retrata el escandaloso dato de que miles de mujeres son violadas en el ejército estadounidense por sus compañeros y superiores. Sólo en el 2011 se calcula que 19.000 mujeres sufrieron abuso sexual en el ejército. Un tema que prometía. Sin embargo, toda la película es pura propaganda del Sistema llena de sentimentalismo, individualismo y patriotismo. Como las pelis de Hollywood donde a pesar de que hay polis y jueces malos, al final el sistema es el que gana. Las mujeres, a pesar de ser violadas por el ejército, y obviadas por el Sistema, sin pensión, sin seguridad social, abandonadas, siguen,  en su mayoría, pensando que estaban sirviendo (defendiendo) a su país, que era un trabajo que les llenaba.

El documental no saca ni una sola imagen de lo que es el ejército, una máquina para hacer la guerra. No hay combates o campos de batalla. En toda la película de dos horas se menciona una sola vez Irak, y es cuando cuenta que el padre de una de las mujeres violadas en total impunidad y soledad, pasó un año combatiendo en Irak después de que su hija fuera violada por un comandante y después expulsada por denunciar. A él le hacen una entrevista, donde entre lágrimas, no entiende cómo una institución tan ejemplar como el Ejército de los EEUU puede permitir que criminales sigan impunes. Todo es cuestión de que una organización buena como el ejército de los EEUU, no es perfecta. Necesita retoques, para que esos criminales no queden impunes. Curioso el hecho de que el porcentaje de violadores dentro del ejército es del 10% (cifras del gobierno), ¡el doble que en la sociedad! Ojo: el 5% de los hombres en la sociedad estadounidense han cometido una violación.

Inciso. Me comentaba al salir  mi compi que las chicas solían sufrir violaciones en las fiestas universitarias y de instituto, especialmente si se emborrachaban. O sea, que es algo que las chicas tienen muy presente en este país. ¡Algo insólito para mí! ¿habéis escuchado algo semejante en España? La propaganda contra el abuso sexual del ejército no puede ser más ridícula: «Espera a preguntarle cuando esté sobria«.

La sala estaba llena, más de cien personas que no paraban de murmurar, rechistar y menear la cabeza. ¡Estaban escandalizados! Todos esos blancos liberales estaban enfadadísimos porque su insignia tenía una mancha intolerable. No amigos, no es hipocresía, por desgracia es ingenuidad. La organización más criminal que la Humanidad nunca tuvo, el ejército de los EEUU, y resulta que sus ciudadanos se escandalizan porque los soldados «violan» más que la media. No les preocupa que las violaciones sean a los Derechos Humanos en países lejanos e incluso que ejecuten sin juicio a conciudadanos. ¿qué esperan de esos soldados? Chavales de origen humilde sometidos a un entrenamiento y unas presiones (tal como se testimonia en este artículo que acabo de traducir) que los llevan a cometer los crímenes más atroces.

Y es que ¡ay que ver!, no hay justicia dentro del ejército de los EEUU. La solución que se da es que se creen tribunales civiles para tratar los casos de violaciones, nada se habla de los casos como el de Bradley Manning, que será «juzgado» por un tribunal militar, por confesar los crímenes de guerra que le ordenaban cometer.

Sin embargo la mañana del sábado fue soleada y primaveral. El documental «La casa en la que vivo» me impresionó. Trata la guerra contra las drogas dentro del país. Compara muy acertadamente el nazismo con esa guerra. EEUU es el país con más porcentaje de presos del mundo. Las tasas de encarcelamiento de negros es el doble que de blancos. La ley obliga a los jueces a encarcelar como mínimo a 5 años de cárcel, 10 si se es reincidente, sin derecho a apelación, por posesión de unos gramos de crack. Lo curioso es que si te pillan con 1 gramo de crack es la misma condena que si te pillan con 100 gramos de coca. El crack era la droga de los negros, no la coca, cuando se hizo la ley.

Uno de los entrevistados en el documental es David Simon. Y es que Simon dice explícitamente cuando habla, lo que transmite sutilmente mediante el arte: La guerra contra la droga es una guerra de clases contra los pobres, ya sean negros y ahora también blancos pobres.  Como dicen Simon, ya que no nos sirven y tenemos que eliminarlos, por lo menos que den dinero: policías, jueces y sobre todo prisiones. Uno de los negocios más lucrativos en este país. Con celdas comunes que «alojan» a decenas de presos en condiciones inhumanas.

A diferencia de «La guerra invisible», este documental es capaz de llevar ese sentimentalismo estadounidense al terreno de la política, para criticar feroz y radicalmente al sistema. No tiene desperdicio el testimonio del guardia de prisiones que dice que la guerra contra las drogas es como el holocausto judío, pero este es un holocausto en cámara lenta.

Para terminar, y no me enrollo más, una película documental sobre el neoliberalismo y la industrialización del campo, aunque ninguna de esas dos palabras aparece en toda la película. Se llama «Troublesome Creek«, algo así como el riachuelo problemático. Trata sobre una familia, campesina por varias generaciones, que es desahuciada por los bancos al ser incapaz de pagar las deudas debido a la continua caída de los precios. Sin la garra de Las Uvas de la Ira, pero con una cinematografía preciosa, la película refleja de nuevo la ingenuidad  (naïve), pero también la humildad y solidaridad del campesino estadounidense, especie en extinción.

Las clases populares de EEUU sufren la lucha de clases como el resto del mundo. Tenemos la imagen de una sociedad egoísta, conservadora, pasiva y engreída. Es verdad que la situación digamos «ideológica», la correlación de fuerzas actual, debida a la derrota que vienen sufriendo desde los años 60, hace que parezca imposible el surgimiento de movimientos populares y obreros de los años 20 o los años 60. Si a esto sumamos la ingenuidad, cuando no cinismo, que impregna a buena parte de la sociedad, la esperanza parece quedar en un movimiento pequeñoburgués y sectario que no será capaz de organizar a las masas populares de este país. Sin embargo la Historia me dice que las clases populares de este país todavía tienen mucho que decir.

Comentario sobre la película "The reader"

Hacía tiempo que no escribía sobre una película. Pero esta me ha parecido que merece un pequeño post.  Se llama «The Reader«.  Va de una situación bastante irreal, un chaval de 15 años que se lía con una que por lo menos le dobla la edad. Ella huye al ver la que está montando, él va y estudia derecho, y resulta que ella era una de la SS. Da igual, no estoy diciendo mucho más de lo que dicen en Filmaffinity.

La primera parte de la película se me hace bastante aburrida, excepto por ver a Kate Winslet desnuda y tal… Pero después se pone interesante.

La cuestión que plantea la película es: ¿son los nazis como individuos, responsables del genocidio? ¿Realmente se pueden hacer juicios «al uso» de algo como el nazismo? Los juicios de Nuremberg fueron una pantomima de los países aliados que exculpaban de responsabilidades a todos los países europeos y EEUU en lo que sucedió antes y durante la 2ª guerra mundial.

La acusada, cuando es preguntada por qué no abrió la puerta de una iglesia cuando se estaba quemando con 300 judíos dentro, ella respondió: «porque era mi deber custodiarlos». Exacto, las acusadas estaban a cargo de los prisioneros. Su moral y su deber le impedía dejar libres a esas prisioneras. Y le pregunta al juez, ¿usted qué hubiera hecho en mi lugar? Es la mejor escena de la peli.

El profesor de derecho da también en el clavo. Lo que es inmoral era legal entonces. Era su ley. Las leyes, la moral, el sentido común, etc. son cuestiones HISTÓRICAS, vencen, caducan, mutan, cambian. Lo que hoy es una salvajada era natural hace x años y alrevés.

La justicia burguesa, la del tribunal de La Haya o los juicios de Nuremberg es absurda. En muchas ocasiones juzgan a individuos por los actos de grupos, sociedades o incluso «culturas». Por no decir de que ¡un Sistema tan injusto como el capitalista se da el «derecho» de juzgar a sus «hijos», los genocidios! Decía un estudiante: quién en Alemania no ha callado acerca del genocidio. Todo el mundo, nuestros padres, maestros, etc. sabían lo que estaba pasando, todos callaron. Por qué juzgar a unos cuantos de la SS cuando sólo estaban haciendo su trabajo (en todos los sentidos como queda claro en la peli).

Evidentemente no pretendo justificar la barbarie nazi ni a sus líderes. La cuestión es que el nazismo es la consecuencia «natural» de una Europa en revolución en un capitalismo en decadencia. Es la necesidad de un capitalismo fordista en crisis. Desde el apoyo de Churchill a Franco durante el alzamiento nacional (leer a Preston) hasta los negocios de las multinacionales estadounidenses con los nazis. Todos son responsables de lo que pasó. Además, ¿es que los aliados no cometieron crímenes contra la humanidad? Qué pasa con Hiroshima y Nagasaki, o con el bombardeo de Dresde. ¿quién los juzga a ellos?

Pues eso, buena película que destapa sutilmente las mentiras y el cinismo de la justicia burguesa.

LA OLA

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Alberto Montero escribió sobre la peli, y dije, vamos a verla. Y como él dice, el hilo argumental está cogido con pinzas. Me ha gustado y tiene cosas muy interesantes:

1º:  velocidad a la que se producen los cambios ideológicos.

En lo único en lo que estoy de acuerdo con la película,  en que los cambios ideológicos, las «crisis» diría yo, se producen a una velocidad vertiginosa. Es verdad que en grupos no se produce en una semana, pero a nivel individual los valores, Ideas, creencias que se tenían como axiomas se pueden ver «revolucionadas» por una experiencia traumática en periodos que pueden ser cortos. Eso es muy interesante tanto para procesos revolucionarios como reaccionarios. Por eso he insistido tanto en otras ocasiones en la importancia del trabajo «cara a cara», más que en la propaganda «de masas».  Al pensar en esto me viene a la cabeza las consecuencias del Domingo sangriento encabezado por el padre Gapón, que generó un cambio radical en las reivindicaciones y desembocó en la revolución rusa de 1905.

2º: Fascismo y economía.

Este es uno de los fallos más gordos de la peli. Asume la posibilidad del resurgimiento del fascismo, utilizando sólo la estética, sin hacer un análisis económico.  El fascismo fue una forma de Estado capitalista necesario para la implantación del sistema fordista de producción (en lo económico), y por supuesto para el aplastamiento del movimiento obrero revolucionario. Una vez solventada la crisis (política y económica) el capitalismo pudo volver a utilizar su cara más «amable» (sic), y escondió el fascismo en sus entrañas. De eso hablaré dentro de poco en una reseña del libro Gomorra.

3º: Aparatos ideológicos de Estado.

Otro error. El «autor» da por hecho que la escuela sigue siendo un Aparato ideológico de Estado prioritario,  como la familia. Por eso insiste en enseñar varios tipos de familias: la desestructurada, la normal y la «liberal».

Sin embargo la realidad es que hoy día la transmisión de valores, la socialización se hace preferentemente a través del «mercado», entendido este en un sentido amplio: publicidad y consumo.

¿por qué no es posible el fascismo hoy día? No porque nuestras democracias sean estables, fuertes y las sociedades estén concienciadas. Patrañas. La realidad es porque el capitalismo, el mercado ya no necesita más ejércitos de trabajadores «azules», sino que necesita ejércitos de consumidores-trabajadores  individualizados capaces de una gran flexibilidad laboral que le permita saciar sus ansias de consumo personalizado (tuneado).

Manolo Valle habla de esto en esta charla, que os aconsejo, pero más relacionado al ámbito escolar.

Pero si entendemos el fascismo como el modo violento que tiene el capitalismo de «imponer la explotación» a la clase obrera, entonces el fascismo no puede volver, porque sobrevivimos en él.

Buena película, buen intento, pequeñoburguesa y liberal.

PS: Si queréis el audio de la charla de Manolo Valle con más calidad no dudéis en pedírmela.

300…fascistas a caballoooo, luchando por la libertad!

300 es insultante. Y los que la defienden lo hacen diciendo que «no se pretende ser fiel a la Historia, que es la versión de un comic». A mí me da igual, si lo pretende es falsa, tendenciosa y bastante fascista; y si no, pues también.

En realidad es una peli de rambo pero disfrazado, los buenos con tabletas de chocolate por torso y los malos vestido igualitos igualitos a los malos de ahora.
Los buenos son libres (no tenían esclavos), morales (fieles y monógamos, con sus excepciones), valientes y heroicos luchadores por la libertad. Repito, me da igual que fueran o no así los espartanos.
Lo que nos enseñan y por tanto lo que vemos (consciente o inconscientemente) es la división entre occidente y, oriente, casualmente se estrena durante los prolegómenos de una más que posible guerra con Irán.
Los espartanos guapos (menos el jorobao) y monógamos, a veces cornudos, que !luchan hasta la muerte por la democracia! ¿A qué me suena?

Asocian visualmente, con mucha agresividad, a tios con turbante con la depravación, la traición, «la homosexualidad y travestismo» (como si eso fuese denigrante)…
Pero es que si el Jerjes parece una «reina o diosa del desierto», llena de piercings.

Se oyen expresiones como: «esta será una era de libertad», «300 familias que sufren por nuestros derechos», «los soldados tienen que resolver determinados problemas», y los malos malosos: «iremos a Grecia y quemaremos todos vuestros pergaminos, mataremos a todos vuestros poetas y filósofos y haremos esclavas a vuestras mujeres». Bueno, y no puede faltar el machismo en los persas (¡y además de machista era negro!), el sexo , y un tio que se cree un Dios. Ahí se han equivocado, al que le habla Dios es a Bush. Ay! Perdon.

Es una de las películas más fascistas y peligrosas que he visto últimamente, más peligrosa que los mundos de yuppie.
Si no leer esto de un «crítico de cine más»:
Pero aún sorprende más es la incorrección política de 300, su condena sin paliativos de la degeneración, la mediocridad y la cobardía, así como el continuo recordatorio –una voz en off acerca la épica a los ojos y a los corazones de los espectadores- de que un puñado de hombres valientes, en un momento de la historia, tuvo el coraje de luchar y dar su vida por la civilización y la esperanza.

Es el mismo mensaje –modernizado– de El Álamo de John Wayne, y su actualidad, completa. Y como en El Álamo, el grito de la victoria final es ¡Recordad a los trescientos! (¡Recordad El Álamo!). Jerjes fue derrotado y la civilización griega y Europa entera se salvaron de la barbarie.

Sin duda, uno de los espectáculos del año, que nadie debe perderse antes de que a algún progresista radical se le ocurra prohibir la película.

Bárbaros, eso es lo que eran los persas
Os recomiendo:
http://es.wikipedia.org/wiki/300_(pel%C3%ADcula)

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