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El blog de Moncadista

Nací un 26 de julio…

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El Catatumbo me duele. #CatatumboResiste

Vuelvo por aquí después de unos cuantos meses de sequía para escribir algo rápido y desordenado, desde mis entrañas. Tengo que escribir sobre la matanza que se está dando en el Catatumbo colombiano.100_4780

El Catatumbo es una región del noroeste colombiano muy rica en recursos e historia de luchas populares. Tuve la suerte de recorrer la región como pocos colombianos han podido hacer. Cúcuta, Ocaña, Convención, Aserrío, Tibú, etc. se convirtieron en nombres muy familiares. Lo hice junto con IAP, con la que hice acompañamiento internacional, algo de lo que he escrito bastante. Y acompañábamos a ASCAMCAT, La Asociación de campesinos del Catatumbo. El acompañamiento les ofrecía algo más de garantías a los líderes campesinos en su labor organizativa y formativa.

Estos son algunos de los jóvenes líderes que tanto me enseñaron, a los que tanto les debo:

Esa labor ardua y paciente, también con movilizaciones más esporádicas (aunque con represión), ha desembocado en una gran movilización territorial. Entre otras muchas cosas, una de las principales reivindicaciones de la organización es la de que se les permita la creación de una Zona de Reserva campesina (ZRC). Las ZRC son territorios en los que el campesinado posee tierra aunque no la puede acumular, y que de manera colectiva gestiona la producción y distribución de los productos. Estas ZRC, reconocidas por la ley colombiana, y de las que ya hay unas cuantas funcionando, daría al campesinado alternativas dignas a los cultivos de uso ilícito.

El gobierno oligarca tiene otra visión. Su plan es erradicar el cultivo de coca por la fuerza, para empobrecer y desplazar al campesinado, que se convierte en refugiado en las ciudades, o en mano de obra barata para la industria multinacional agraria del aceite de palma. Sin embargo, Santos que es muy inteligente, sabe que el desarrollo de una industria agraria extensiva necesita de cierta estabilidad, de una paz… pero necesariamente sin justicia social. Por eso los diálogos.

Puente necesario para sacar la palma derruido por las FARC.
Puente necesario para sacar la palma derruido por las FARC.

Por tanto, los campesinos están en contra de la erradicación forzosa de la coca porque les deja sin su único sustento y los hace vulnerables. Lo que quieren es su sustitución. No pueden competir con los productos importados (con el Tratado de libre comercio), y menos en las condiciones en las que están las vías y carreteras. Los campesinos no son narcos y si no pueden alimentar a sus hijos se convertirán en esclavos de los biocombustibles.

La represión de la “democracia ejemplar de Latinoamérica” siempre ha sido brutal. 5 millones de desplazados internos, cientos de miles de desaparecidos, motosierras e incluso hornos crematorios son el legado del paramilitarismo, y el terrorismo de Estado. Sin embargo, ni el criminal Uribe se atrevió a masacrar civiles a “plena luz del día” por militares sobre manifestaciones claramente pacíficas, con prensa internacional presente. (Que alguien me corrija aquí). Ya van 4 asesinados.

Así han matado a dos. Fuente El Turbión

Ahora explicaré por qué es tan importante lo que está pasando, respondiendo a distintos tipos de personas.

El apolítico.

El otro día una colombiana me decía que era apolítica, que creía que paramilitares y guerrillas eran lo mismo. Mientras, su gobierno asesina a campesinos que piden carreteras para exportar sus productos, centros de salud, escuelas. Sólo piden ayuda para no depender del cultivo de la hoja de coca.

En este caso ser apolítico es mirar para otro lado, e ignorarlo es ser cómplice.

Otra estrategia, más vieja que el mear, es acusar a los que se manifiestan de estar infiltrados por la guerrilla. Está tan normalizado que coroneles del ejército se atrevían a decirnos, delante de una delegación española, que el 90% de un pueblo apoyaba a la guerrilla. Cometiendo un claro delito contra el DIH al señalar a población civil como combatiente.

Otro colombiano recientemente me decía que Marcha Patriótica estaba “claramente” financiada y organizada por las FARC. El insensato no entiende que al cantar la canción oficial está justificando las masacres como la que está ocurriendo en el Catatumbo.

Los politizados ocupados.

Mucha gente pensará, no sin razón, que esta masacre es otra más de las muchas que suceden en el mundo. Pienso que no es así.

Colombia juega un papel fundamental en el mundo. Desde un punto geoestratégico, por sus recursos, por su apoyo del y al imperialismo. Colombia es el principal desestabilizador de Venezuela. Desde el Catatumbo entran los paramilitares a Venezuela. La resistencia del campesinado catatumbero es la de latinoamérica. La resistencia de latinoamérica es la de los pueblos del mundo.

Sin Colombia, el imperialismo se quedaría sin su principal sustento energético, económico, militar y también político. No olvidemos que el sistema financiero se sustenta sobre el tráfico de armas (Colombia es el segundo receptor de ayuda militar estadounidense) y del lavado del dinero del narcotráfico (no hacen falta más comentarios).

Muchos jóvenes me contaban que se unían a las organizaciones campesinas porque querían paz y dignidad. Porque su futuro parecía predestinado a la emigración o a echarse al monte. Porque la lucha noviolenta les daba la esperanza de un futuro sin guerra. Sin embargo, también me decían que si el Estado volvía a arremeter contra ellos, si volvían las matanzas, se echarían al monte. No se dejarían matar. Esto lo sabe el gobierno guerrerista.

La solidaridad con el Catatumbo y el pueblo colombiano es más necesaria que nunca. No sólo porque la solidaridad es la ternura de los pueblos, sino por mero “egoísmo”: la burguesía española no tendría donde invertir lo que roba en nuestro país si Colombia fuera soberana.

Para solidarizarte, hazte una foto en un sitio emblemático, con un mensaje de apoyo al Catatumbo y manda un tweet con el hashtag  #CatatumboResiste.

Fotos como estas:

DC #CatatumboResistecatatumbo-Egipto

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¡Alerta, Alerta que camina!

Una estampa de una plaza céntrica bogotana

Colombia no es un país cualquiera. Está entre los cinco primeros del mundo en muchas cosas: reserva de agua dulce, oro y carbón; el 2º en biodiversidad y desplazados internos (5 millones), en desigualdad social, sufre el conflicto armado interno más antiguo del mundo (50 años), más de 10.000 presos políticos, más desaparecidos que en todas las dictaduras latinoamericanas, 300.000 soldados, y es el segundo país del mundo que más ayuda militar gringa recibe.

En Colombia, los narcotraficantes más buscados por la DEA se convierten en presidentes, financiados por el paramilitarismo, y nombran como responsables de su seguridad a generales paramilitares.

Hacía más de una década que no se oía hablar de paz en Colombia, desde las conversaciones de paz entre Pastrana y las FARC en el Caguán. La estrategia fue el exterminio de la base social de la insurgencia y la negación del conflicto, como si con la estrategia de tierra arrasada o haciendo que la gente mire para otro lado este iba a desaparecer. Estas semanas parece que un rayo de esperanza asoma de los nubarrones oligarcas e imperialistas. Y cómo no, en La Habana.

Pero estas conversaciones no son casuales, ni son producto de una política de paz del gobierno guerrerista de Santos; son la consecuencia del pueblo organizado, de años de organización paciente y semiclandestina, escondidos del terrorismo de Estado. Cientos de organizaciones sociales de todo tipo y miles de luchadores por la paz conformaron la Marcha Patriótica. El lanzamiento de Marcha Patriótica el pasado abril, juntó a 80.000 personas en Bogotá, fue un hito político, organizativo y logístico.

He tenido la enorme suerte de ser testigo de algunas reuniones preparatorias del Cabildo de Juventud de la Marcha Patriótica celebrado en Cartagena. Cerca de 10.000 jóvenes de toda Colombia marcharon a la ciudad de Cartagena la heroica, a decir basta de guerra. También asistí al lanzamiento en Barranquilla de Juventud Rebelde, organización juvenil que aglutinará a toda esa juventud colombiana con ansias de justicia y paz.

Y aquí hago un inciso para describir Cartagena y Barranquilla. Reflejo del narcoestado y la corrupción. Miseria y despilfarro, putas y traquetos, negros y blancos. Barranquilla, ciudad que se hizo famosa internacionalmente por la para Shakira, no tiene alcantarillado y se inunda cada vez que llueve. Por unos pesos te cruzan la calle en volandas para que no te mojes los pies. Sin embargo, la zona caribeña colombiana es tierra de palenques e independencia. Rebeldía, arte, música y mucha, mucha pasión.

En Cartagena de Indias

No es casual que este cabildo juvenil sea fundamental. Como me decían alguno de sus líderes: Nosotros, la juventud colombiana, somos huérfanos políticos. Toda una generación de líderes políticos revolucionarios, más de 4000 integrantes de la UP, fue aniquilada por el terrorismo de Estado. Un crimen de lesa humanidad impune, que exilió a otros cientos o miles más. Esa brecha generacional empieza a taparse, la juventud, la que es secuestrada durante 3 años por el ejército para darse plomo con sus hermanos, esa juventud se ha “parado” (en Colombia pararse es levantarse).

Uno de los principales retos de la Marcha Patriótica es el de la seguridad. En estos pocos meses ya son varios los desaparecidos, y las amenazas, señalamientos y las graves acusaciones de ser parte de las FARC, por los medios de comunicación de la oligarquía son constantes. En Cartagena han sufrido el sabotaje mediante la cancelación de cientos de reservas de hotel y un enorme despliegue militar. Y es que la oligarquía y el imperialismo no quieren la paz, no quieren justicia; y es que paz y justicia son antagónicas al saqueo del TLC.

Uno de los Jóvenes Rebeldes

La rebeldía, hasta ahora murmurada y medio escondida, sale de las selvas, campos y barrios colombianos. Como una bola de nieve por la ladera, crece exponencialmente. Me cuentan que la organización de enseñanzas medias integrante de la Marcha, con representación nacional, crece por semanas. Cientos de pelaos quieren sumarse a la lucha por la Paz con Justicia Social. Así mismo pasa con el campesinado y los trabajadores. La Marcha representa la Utopía para los desplazados, oprimidos, negros, indígenas, mujeres, estudiantes, campesinos, y demás sectores populares víctimas del conflicto social y armado.

Ante este crecimiento, para muchos inesperado, surgen inquietudes. ¿nos aniquilarán? Para ello, Marcha ha de ser cautelosa, inteligente, y tener memoria histórica. La Unión Patriótica confió en la democracia y, lo que es más importante, no buscó la solidaridad internacional o lo hizo tarde. Marcha es consciente de que el internacionalismo es la garantía de su supervivencia. Los pueblos rebeldes de todo el mundo tienen que tener su mirada puesta en la Marcha Patriótica colombiana. No podemos permitir otro genocidio, en ellos está la esperanza de toda América Latina y el mundo. Colombia es el eslabón débil del imperialismo.

Marcha tendrá que tomar decisiones en cuestión de meses. “Marcha Patriótica surge con vocación de poder“. Pero ¿qué poder? ¿se convertirán en una fuerza electoral? El debate ya se da entre sus miembros. El optimismo propio de esta coyuntura de crecimiento hace que algunos den por hecho una victoria electoral en el caso de que se presentaran. Pero el panorama electoral de Colombia no lo deja tan claro. Vota algo menos del 50 % de la población, y de ahí unos 10m de votos van para la derecha. El voto para la izquierda socialdemócrata (Polo) es minúsculo. El Polo Democrático, que ha expulsado al Partido Comunista Colombiano de sus filas por su apoyo a Marcha Patriótica, ha firmado su sentencia de muerte. Por ello, la esperanza electoral está en que Marcha sea capaz de movilizar electoralmente a varios millones de votantes que hasta ahora no habían participado. Y eso no es un reto fácil. Sin embargo, ayudaría que la derecha está dividida entre Uribe y Santos. Marcha tiene que seguir templando la espada antes de plantar batalla a la oligarquía en el terreno electoral.

2012 está siendo un año histórico para las luchas populares en todo el mundo. El imperialismo se defenderá cual gato panza arriba, esperemos que le queden menos vidas.

¡… y tiembla, y tiembla imperialista, que América Latina se vuelve socialista!

Seres sin rostro: Egipto y Colombia, dos caras de la misma moneda.

En el programa de Seres sin rostro del 21 de diciembre hablo sobre Egipto y largo y tendido sobre Colombia. Mi intervención a partir del minuto 20.

El vídeo sobre Egipto del que hablo y la manipulación de TVE.

[youtube http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=IDn-tpFvLQM#t=127s]

¿Por qué Paramilitarismo y no militarismo sin más?

[youtube http://youtu.be/TIVE7MxdzTU]

El documental de José Lozano y Hollman Morris titulado Impunity (Impunidad) se estrenó el pasado 20 de junio en Bogotá. Como Estado “democrático” que se precie debe ejercer la censura mediante “la autocensura”. El documental apenas se emitirá por las salas colombianas ni mucho menos del resto del mundo. Este vídeo son fragmentos del documental completo que podéis bajar aquí (es de libre distribución).

El documental es excelente, aunque es necesario saber un poco sobre la historia reciente de Colombia y el paramilitarismo porque continuamente salen nombres y situaciones que no son explicadas adecuadamente.

Este artículo lo planteo no sólo para difundir este excelente documental, sino por analizar qué entiendo yo por paramilitarismo y por qué lo llaman así.

Estado con mayúsculas incluye al “estado” (como elemento funcional: gobierno, ejército, justicia…) más las relaciones sociales de producción, a la dominación ideológica, a las clases, etc, etc.

El Estado colombiano es débil, es incapaz de ejercer no ya la hegemonía en el territorio sino ni siquiera hacer presencia en muchas zonas del país. Pero no porque su estado no sera fuerte, sino porque es incapaz de imponer la hegemonía. La hegemonía se basa en la capacidad de las clases dominantes en pasar a ser clases dirigentes y conformar una sociedad civil estructurada donde la dominación no sea meramente coercitiva sino ideológica y estructural (Gramsci y el método historiográfico).

Fuente IAP

Esta debilidad, o ausencia de sociedad civil estructurada, tiene varias causas en Colombia. Empezando por la formación de una oligarquía criolla mediante la encomiendaDespués, la independencia del imperio español no se hizo gracias a la unidad de la oligarquía y burguesía criolla, sino que desde el principio, con la traición de Santander a Bolívar las clases dominantes estaban divididas. Tanto, que desde la primera independencia la guerra ha sido una constante en Colombia. Guerra entre las clases dominantes y sobre las subalternas. Tanto en la guerra de los mil días de finales de siglo, como la “época de la violencia de mediados del XX”, han sido enfrentamientos entre liberales y conservadores, pero que tenían como principal blanco al campesinado.

Ya Bolívar dijo: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad” y así ha sido, el imperialismo nunca ha sido tan sangriento en Colombia como en los últimos 10 años. El saqueo y el fomento de la guerra perpetua ha sido clave para entender la actual coyuntura colombiana.

Pero las clases subalternas, especialmente el campesinado, no son meros actores pasivos, sino que especialmente desde el año ’48 han resistido, heroicamente podemos decir, los ataques de las clases dominantes. Esta resistencia ha impedido la conformación de una sociedad civil “equilibrada” o sumisa según se mire. Esa resistencia continua frente al despotismo y la injusticia ha hecho que el campesinado no se identifique con ningún proyecto democrático nacional al uso.

Las clases dirigentes no pueden escribir su propia “historia”. Han pasado de ser lacayas del imperio español a, sin revolución, ser lacayas del imperialismo. Este último no le impediría en un principio escribir su propia historia (véase Chile o Argentina), pero es que se encuentra de frente con la resistencia de unas clases subalternas que unido a su propia incapacidad (mediocridad en muchos casos) y codicia ha llevado a que su estrategia sea la eliminación del enemigo mediante la masacre y el terror.

Simplificando mucho, cuanto más sumisas son las clases subalternas menor violencia directa tiene que ejercer el Estado para dominarlas. Y no me refiero únicamente a la resistencia armada, a los grupos insurgentes y las autodefensas campesinas; sino especialmente a los movimientos campesinos y obreros que vienen luchando durante más de un siglo contra la opresión.

Pero quiero hacer hincapié en otra forma de resistencia que pasa desapercibida y que es fundamental para entender la hipótesis de la debilidad del Estado como causa del conflicto armado colombiano. Y esta es la autoorganización campesina. La “especialización” del Estado colombiano en un aparato represor. El abandono de las formas clásicas de “consenso” como la educación, la propaganda, etc en muchas partes del territorio ha hecho que sean la comunidades las que suplan esas carencias. Lo más evidente es en infraestructuras. Las comunidades, a través de sus aparatos de gobierno (las juntas de acción comunal ahora), son las encargadas del mantenimiento (o construcción) de carreteras, puentes, escuelas o puestos de salud. A veces con ayuda económica pero la mayoría de las veces no. Pero no sólo esto. Son estas comunidades las que se encargan de la selección del maestro y la construcción de la escuela. La falta de inversión en salud ha hecho que la medicina tradicional no haya sido desbancada por la “occidental”. Sino que brujos y curanderos utilizan la medicina tradicional y se convierten en líderes de la comunidad, tanto que a menudo son blanco de la represión estatal (como Aicardo).

Pero es que el Estado no es capaz en muchos casos ni de ejercer coerción. En muchos casos es la misma comunidad la que aplica la justicia. Depende de varios factores, de la presencia de algún grupo armado o no, de los niveles de organización, de la coyuntura y del motivo, pero en general los líderes son informados del “delito”, se investiga, la comunidad se reúne y organiza un juicio popular. Suelen ser los grupos armados los que la apliquen. Ya digo, esto es muy general y viene más de percepciones mías sobre terreno que documentación. Pero lo que aquí nos interesa es que el Estado (las clases dominantes) no es capaz ni de que se aplique el sacrosanto Derecho dentro de todo su territorio.

Justicia, salud y educación son los pilares fundamentales en la formación de una sociedad civil, de un Estado (en un sentido amplio) cohesionado y funcional para las clases dirigentes.

Otra de las consecuencias de la falta de cohesión entre las clases dominantes son las contradicciones que se dan dentro del Estado que llevan al uso del paramilitarismo por parte de la oligarquía.

¿Pero qué es el paramilitarismo? Si partimos de la base de que las fuerzas de seguridad (sic) del Estado al servicio de las clases dominantes sirven para mantener el status quo, ¿por qué algunos sectores de esas clases deben formar sus propios ejércitos? Pues por su propio conflicto. Conflicto entre burguesía liberal (comerciante) y terrateniente, y estas con los narcotraficantes. Todo aderezado con capital internacional (minero y agrícola). Como decía al principio, las clases dominantes colombianas no están cohesionadas. Es una cuestión política, ideológica si se quiere. Entonces, para mí, el diferenciar entre Militarismo y paramilitarismo tiene una función política o estratégica. ¿De qué nos sirven a los que no estamos conformes con esta legalidad el que la represión sea legal o ilegal? Porque no podemos olvidar que en definitiva son los ejércitos de los opresores. Pero lo curioso del caso colombiano es que no existe una separación clara entre ambos ejércitos, el legal y el ilegal. En el documental queda claro cómo los hermanos Castaño (fundadores de las Autodefensas unidas de Colombia) y comandantes de las autodefensas se reunían constantemente con los líderes de la oligarquía colombiana. O que los mandos del ejército regular comandan también a paramilitares. O que la inteligencia del ejército era utilizada por los paracos. Sin hablar de infraestructura, recursos, etc.

Pero hay más factores a tener en cuenta. Por ejemplo cuando HH explica que se tuvieron que incrementar las desapariciones (hornos crematorios, enterramientos y “al río”) debido a la presión, mediática digamos, que esos cuerpos ejercían. Ahí sí tenemos que tener en cuenta la legalidad. Pero por qué hay que llamarla “parapolítica”. Si a los terroristas los financia el narcotráfico es parapolítica, pero si los financia una multinacional petrolera es política.

Hay más cosas a analizar, pero no quiero alargar esto. Como son los métodos para generar terror, la magnitud del genocidio (el más grande del continente en la segunda mitad de siglo), la impunidad, el papel del imperialismo estadounidense y europeo, especialmente el cinismo de este último, etc.

En este documental podemos visualizar de lo que son capaces las clases dominantes desesperadas por mantener el poder. Como un gato panzarriba.

Del Catatumbo a Duke

WASHINGTON DUKE

Animado por nobles principios él siempre apreció el bienestar de su país con el ardor de un verdadero patriota, diligente en los negocios, acumuló riquezas, pero en el disfrute de ellas no se olvidó de compartir con los menos afortunados. Un mecenas, promovió una institución que situaba el regalo del conocimiento dentro del alcance de los jóvenes aspirantes. Y cuando las actividades de su temprana vida y las más severas luchas de su edad madura habían pasado entró en una serena ancianidad aclamado por una humilde piedad y sostenido por una inquebrantable fe en Dios, quien en todas las vicisitudes de la vida lo había guardado sencillo en sus objetivos, sincero en sus amistades y fiel a sus ideas.

10 horas me costó atravesar el agujero negro. Ya estaba en la Castellana de Madrid. En otras 10 horas estaba en territorio estadounidense en plena capital española, la embajada. El agujero negro es la madriguera del conejo blanco de Alicia, desemboca en un mundo de “ilusiones” y desilusiones. Es como si me hubiera comido un tripi, digo yo, porque nunca lo he probado. Pero debe ser como eso. De pronto todo es grandioso, está limpio, lleno de coches nuevos y edificios altos. Paso de un país diezmado por la violencia imperialista y lleno de luchas populares y esperanzas, a otro donde la lucha apenas gatea, y donde la gente se evade gracias a los primeros.

No sólo la imagen, el cascarón del capitalismo en España es falso y relativamente frágil. También es frágil el movimiento que está incubando. Pero no venía a hablar de eso sino de qué está hecho el cascarón del capitalismo. Eso que vemos y no nos deja ver.

¿En qué consiste el “sueño americano”? A lo mejor en trabajar y/o estudiar en una maravillosa universidad con una capilla que parece la catedral de mi ciudad.

O en comerse una pizza con “real cheese” (queso de verdad). El sueño americano convierte lo normal en reclamo, lo falso en normal.

Pero hasta en el paraíso terrenal, Duke, donde el centro de la universidad es una enorme capilla. Donde las ardillas corretean casi por tus pies. Donde reúnen a sus nuevos empleados para contarles lo maravilloso que es trabajar aquí, y lo bien que hay que tratar a los pacientes (también es un hospital). Porque, literal, ya se sabe, si los pacientes no están contentos, no hay business.  Cuyo nombre es el de una maravillosa persona (ver inicio) que donó parte de su fortuna para la construcción de la universidad. Lo curioso es que el dinero se lo ganó con el negocio del tabaco, y con el sudor de su frente, of course! Aunque ahora está prohibido fumar en buena parte del campus. Digo, hasta aquí existe la miseria.

En la presentación a los nuevos nos contaban que no se podía negar los primeros auxilios a nadie. Que si “la vida corría peligro” no había que tener en cuenta el estado “financiero” de esa persona. Y es que en este país hay que robar, literalmente, para tener seguro médico. Sin embargo, tener seguro médico, en un maravilloso lugar como este, con tantos beneficios, no es un camino de rosas. A pesar del seguro, si tienes un hijo y quieres vacunarlo (sic) tienes que pagar más de 1200$ por las vacunas obligatorias. Si no los tienes, ejem.

Estudiar aquí cuesta unos 60.000$ al año, más gastos. Las familias gastan unos 100.000 al año para que su hijito viva y estudie en un campus gótico.

Tienen enormes autopistas, gigantescos centros comerciales, barrios preciosos, bosques encantados, naturaleza……..

Ya he oído varios lamentos de lo cara que está la gasolina aquí. La verdad es que ha subido casi un dólar desde que estuve por aquí en el 2008. Le echan la culpa a Gadafi. El precio es de unos 3.7$ el galón. ¡Eso significa que está a 0.67€ el litro! Y aún así consideran que está cara. Pero lo que me jode no es que esté a menos de la mitad de precio que en España, sino que ¡está a la mitad de precio que en Colombia! En Colombia está alrededor de 1€ el litro. ¿Y eso por qué?. Pues porque en Colombia no hay apenas refinerías a pesar de ser país productor. ¿y qué tiene que ver Colombia? Pues es que el 1 de mayo estaba en Segovia, Colombia, ciudad minera, una de las mayores reservas de oro del mundo. Y menos de un mes después estaba en EEUU, el país con las mayores reservas de oro del mundo, pero este en lingotes.

Colombia y EEUU están unidos por una cadena invisible, la del imperialismo. Allá y acá como las mismas manzanas. En la región más remota del Catatumbo colombiano y en el mega supermercado Target se venden manzanas “made in USA”. Como plátanos Chiquita Brand, con sabor a plomo, pero no es cosa del pasado. Compro mangos tropicales más baratos que en sus países de origen. Colombia es el tercer país del mundo que más ayuda militar recibe de EEUU. Supuestamente para combatir el narcotráfico, Sin embargo, sus bancos son los principales beneficiarios del narcotráfico. El Plan Colombia está para todo eso, para financiar el despilfarro y el cinismo ciego de Duke.

No es que el Imperio esté podrido por dentro, es que el capitalismo desangra y absorbe todo lo que toca. Pero tiene sus prioridades y Colombia es una de ellas.

Seres sin rostro: 17-05-11 Especial Colombia

En algún lugar de la Universidad nacional de Colombia
Por primera vez he podido asistir en directo al estudio de Cullar Vega Radio en el programa Seres sin rostro que dirige mi amigo y compañero Antonio Luís.

El programa trata de mi “trayectoria” en la radio y como “activista social”, centrándonos en mis últimos meses como acompañante internacional en Colombia.

Al principio del programa hablamos de Contra el muro, el programa semanal que empecé en la radio municipal de Granada allá por el 2002. Es a partir del minuto 55 cuando empezamos a hablar sobre Colombia y el acompañamiento.

Aquí está.

Para escucharlo más cómodamente siempre podéis descargarlo. Pincha botón derecho y guardar como.

Aquí va la canción colombiana que pongo en el programa: El campesino embejucao!

Colombia 7: No es oro todo lo que reluce.

Colombia, punto y aparte.

Fuente: IAP

Mi “último” acompañamiento en Colombia fue a la ACVC, la Asociación campesina del valle del Río Cimitarra.

La primera parada era Medellín, ciudad tan hermosa como injusta. Tienen hasta papeleras en sus calles, pero como en el resto del país, el “Estado” llega ahí, a las papeleras. Por lo demás la in-justicia la imparte el “para-Estado”. Decenas de fronteras invisibles dividen la ciudad en mini-Estados con su propia policía y reglas. Entre estos mini-Estados hay una guerra sangrienta que no da cuartel y donde no se cumple el tratado de Schengen.

En Medellín se celebraba una audiencia. Los acusados eran ex-soldados. El crimen, participar en la ejecución extrajudicial de un campesino inocente. Casi todos llegaban relajados al juzgado, acompañados de un par de soldados jóvenes con caras de pocos amigos. Caminaron alrededor de nosotros, tomaron café y charlaron con unas chicas. Yo pensaba que eran amigos de los acusados, no, eran ellos. El que sí llegó esposado y con la cara descompuesta era el muchacho que disparó al campesino en el 2008. Pero sobre esta audiencia hay escrito más y mejor: de Eli y de prensa rural.

Lo que yo quería contar es que tuvimos la oportunidad de acompañar el 1º de mayo a la primera marcha campesina, obrera y minera que se celebraba en Segovia, Nordeste antioqueño, desde la masacre de 1988.

fuente IAP

El día empezó con una misa en el cementerio de Segovia en honor a los caídos por la violencia para-militar. Lo que mi trabajo me permitió oír de la misa (estaba la fuerza pública haciendo “su trabajo” también) fue impresionante. El cura dio y permitió arengas del tipo: Trabajadores de Segovia, presente, presente, presente. “Compañeros caídos, presentes, hasta cuando, hasta siempre, hasta cuando, hasta la liberación nacional“. Y esta que gritó toda la audiencia (menos los uniformados): “Por nuestros muertos ni un minuto de silencio, toda una vida de combate“.

Pero como decía, la fuerza pública nos hizo emplearnos a fondo y no nos dejó disfrutar del acto. Unos tombos (policía) dieron una cámara a un par de niños que vestían una gorra de “policía cívica” (sic), que se dedicaron en la misa a hacer fotos del acto. Ante mi sorpresa, el teniente de la policía me explicaba que ¡eran para un álbum!. Pero no sólo policía, el ejército acudió “religiosamente” a la misa en el cementerio. Eso sí, su presencia allí, armados hasta los dientes, hace estremecer a cualquiera.

Fuente IAP

En la plaza al término de la marcha una cámara grababa a todos los asistentes. Intentamos impedirlo, pero fue imposible. A cientos de campesinos se les privaba del derecho a la intimidad y a la libre circulación. En ese pueblo precisamente la fuerza pública fue responsable por omisión de la matanza de 43 personas en 1988.

LA MATANZA DE SEGOVIA.

Fuente IAP

No voy a describir lo que pasó. Está en wikipedia. Pero sí la indignación que sufrí al ver que la fuerza pública que tenía que garantizar la seguridad de esa población no sólo se escondió y esperó a que sus matones hicieran el trabajo sucio, si no que encima, la prensa, como portavoces de los asesinos, acusan a la insurgencia de la matanza.

Fuente IAP

El objetivo eran los militantes de la Unión Patriótica, partido político que sufrió un genocidio político, más de 3000 de sus militantes fueron asesinados o desaparecidos. Con impunidad hasta el momento.

EL DORADO. La zona del nordeste antioqueño es muy rica en oro. Segovia y Remedios, dos pequeñas ciudades de la región, están encima de cientos de km de túneles excavados durante décadas por los mineros artesanales y por la multinacional Frontino Gold Mines. Las organizaciones campesinas y sociales de Colombia suelen reivindicar la regulación de la minería artesanal frente a la “industrial”, llevada a cabo a gran escala. Uno de los argumentos que se dan es que la minería a cielo abierto genera una destrucción ambiental y contaminación intolerable. Y es cierto. La deforestación de cientos de Ha de bosque tropical, la contaminación del agua por el uso del cianuro, el desplazamiento de miles de personas, el saqueo, etc. son las consecuencias de la minería a gran escala. Sin embargo, no se puede reivindicar la minería artesanal sin más. Es necesario hacer una autocrítica. Esta minería utiliza el mercurio para lixiviar el oro, y los residuos son vertidos directamente a las quebradas. ¡No por nada Segovia es la ciudad con más contaminación de mercurio del mundo!

Como le decía durante esos días a un campesino-minero, no todas las calamidades del pueblo colombiano son directamente fruto del imperialismo, las multinacionales o la oligarquía. El campesinado tiene una gran responsabilidad. La maldita costumbre de tirar todos los residuos al monte, como si la selva fuera un pozo sin fondo. La deforestación descontrolada que es la responsable de las inundaciones en toda Colombia. La cantidad de enfermedades derivadas de la contaminación por mercurio, cianuro, pesticidas, abonos, herbicidas…no son sólo culpa de las fumigaciones y la minería a gran escala. El campesinado también lo es.

Fuente IAP

El desarrollo humano y social de Colombia es una responsabilidad internacional. Sus selvas son reserva de la biosfera. Como españoles tenemos más responsabilidad todavía, no por la conquista, sino porque las multinacionales con sede en nuestro país son responsables del saqueo y el conflicto que sufre ese hermoso pueblo.

LOS MAESTROS VOLVERÁN

https://lh5.googleusercontent.com/_gfWu0T6_vR0/TZOP8HXF9WI/AAAAAAAAABk/1jz6uBj27BA/s576/100_4625.JPGHemos tenido la oportunidad de acompañar en una nueva región de Colombia, El Meta. Una zona preciosa, con zonas selváticas y ganaderas. Sudó nuestro conductor  para que la camioneta pudiera llegar a la vereda, pero no lo consiguió. Al final el embrague se quemó. No nos quedó otra que echarnos las mochilas al hombro y seguir a pata, con ayuda de algunos campesinos que iban llegando a la reunión.Tras un largo paseo entre la selva, lleno de sorpresas inesperadas, pájaros y mariposas, llegamos a la “ex-escuela” de la vereda.

fuente: IAP

Nada más llegar se abrió el cielo, llovió como si no lo hubiera hecho nunca. El techo metálico nos protegía de la lluvia pero ensordecía el ambiente y nos hacía difícil entender lo que la comunidad estaba diciendo, pero al final lo entendimos, alto y claro. Los últimos años habían sido muy duros. Según los testimonios de los campesinos, el ejército, con ayuda de civiles (paramilitares?) había arrasado la zona impulsando el desplazamiento del campesinado. La arremetida fue dura especialmente del 2006 al 2008. Miles de desplazados, incontables muertos y desaparecidos. Una mujer nos contaba su historia, la de miles en este país. Al parecer el ejército asesinó a su marido. Todavía está esperando justicia. No la espera sentada sino luchando por sacar adelante a los pocos hijos que quedan con ella de los 6 que tenía. Y sacar adelante no significa otra cosa que alimentarlos, no penséis en educación y salud, eso no existe ahí.Sin embargo, los testimonios no se dan de manera fácil. El campesino no se levanta y cuenta con pelos y señales, porque tiene miedo.

Fuente: IAP

Y con razón. No saben quién será el sapo que le dará la puñalada y terminará con ellos.Ellos nos dicen que el ejército, si bien con menos sadismo, sigue molestando al campesinado que está volviendo tímidamente a la región. Los acusan de guerrilleros, de milicianos o de colaboradores. No los dejan ir a sus propias fincas si el ejército acampa a sus anchas ahí porque dicen que son informantes de la guerrilla.Una de las salvajadas que pudimos observar fue la destrucción de la escuela donde estábamos. Había ordenador, libros e incluso maestro (sic). Nada de eso queda. La saña fue tal que se entretuvieron en estropear la pizarra con pintura. Del maestro no se sabe nada, ni de otros muchos en todas las veredas de la región. Cientos de niños quedan sin educación por la estrategia del gobierno militarista colombiano.2500 soldados arrasaron con todo, robaban el ganado, fumigaciones, erradicación forzosa, bombardeos indiscriminados cerca de las casas, allanamientos, ejecuciones extrajudiciales, torturas, violaciones de los DDHH, etc, etc. Todavía les despiertan los bombardeos que arrasan hectáreas de selva supuestamente protegida. Muchas de estas “fechorías” están denunciadas ante la fiscalía, sin mucho éxito.Todo esto llevó al desplazamiento de miles de campesinos, la mayoría no han vuelto, quedan sus casas, como fantasmas de otro tiempo. Casas, discotecas, billares, escuelas, bares destruidos por el tiempo e invadidos por la selva se pueden ver por todas partes.

Porque amamos la vida luchamos por la paz
Fuente:IAP

Algunas con frases de paz y esperanza en sus tablas.Sin embargo, como decía, van volviendo. Los de antes y nuevos. Vuelven a recuperar el terreno perdido a la selva, a sembrar cacao, café, yuca, plátano. Apenas se ven pequeñísimas parcelas con mata de coca, que le sirve al campesino para pagar las deudas adquiridas en la reconstrucción.¿Y se preguntarán por qué vuelven? Con esa violencia, pobreza, falta de oportunidades… Porque la alternativa es peor, la ciudad y la mendicidad. A Bogotá llegan cientos de campesinos desplazados todos los días, y fue peor en la década del 2000. En el primer trimestre del 2010 llegaron 70.000, eso son casi 1000 todos los días. A esos refugiados, asustados por la inmensidad, el caos, la delincuencia, las mafias y la contaminación les esperan la humillación y el hambre, con suerte. Horas de colas en bienestar social para a veces conseguir una limosna que les durará unos días. La juventud lo tiene peor. Los hombres el reclutamiento obligatorio, 3 años secuestrados combatiendo con el vecino o el hermano (o hermana). Las mujeres jóvenes les espera la marginalidad, la sumisión o la prostitución.Por eso cuando vemos a una joven de 14 años entre la comunidad sabemos que esta “pelá” tiene 3 opciones: casarse con otro “desgraciado”, irse para la ciudad o ingresar a la guerrilla. Esta última opción es mucho más común de lo que uno puede pensar. La mayoría de los presentes tiene hijos o hermanos en la guerrilla. El caso de un muchacho de 19 años al que el ejército asesina al padre, arrasan su finca y a él lo maltratan hasta casi morir. Al día siguiente toma el camino del monte, el camino de la rabia y la violencia. Allá quedan la familia y los vecinos, que se temen lo peor para su ser querido en cada bombardeo, en cada arremetida. El frío por la noche fue duro, no me puedo imaginar lo que tiene que ser para una madre tener a su hijo de 18 años o menos durmiendo en medio de la selva, arriesgando la vida a diario por un conflicto que se eterniza como consecuencia del saqueo y el imperialismo.

Foto: IAP

Por suerte no todo está perdido. Si bien la opción de la guerra es muy frecuente, los ojos de esos niños están llenos de esperanza: la Organización. Los supervivientes materiales y morales han dicho basta. Se están organizando en torno a asociaciones campesinas y de derechos humanos. Por un lado quieren volver a sembrar, hacer de su tierra la despensa suya y de Colombia. Pero sin dejar de exigir justicia y reparación. Son estas organizaciones campesinas el futuro de este país, no las bombas, la ciudad o el monocultivo. Si el paramilitarismo incipiente lo permite, construirán y sembrarán, están convencidos de ello. Harán de esta zona una tierra libre de guerra y de coca. Volverán los maestros y huirá la guerra.

Foto IAP

La vuelta fue dura pero hermosa. Tras un abundante desayuno y un partidillo de fútbol con botas de agua salimos a rescatar la camioneta. Más de 10 campesinos y campesinas nos ayudaron en la tarea, los acompañantes acompañados. Cuánta solidaridad, humanidad y humildad en esa gente preciosa que sin una sola pega nos ayudó durante horas y volvió de madrugada a la soledad de su finca. Tras este viaje termino convencido de que con esos Seres Humanos todo es posible.

La guerra sucia y el Estado. Caso Colombia

Nota: Todo lo que aquí escribo es únicamente mi opinión. Y esta no refleja la opinión de IAP. Todas las fotos que utilizo pertenecen a IAP.

Fuente: IAP
El ejército colombiano incumple sistematicamente el DIH

La dictadura del Capital en la que vivimos se refleja de diversas formas “supraestructurales”. Va de democracias avanzadas con un “estado” del bienestar universal como las norte europeas, hasta feroces dictaduras donde no se garantizan los derechos elementales como las de oriente, Arabia Saudí por ejemplo.

Colombia es un país donde conviven perfectamente las dos formas de Estado. Por eso se dice que hay dos Colombias, pero no es así, es la forma en la que el Capital y el imperialismo ejercen su dominio sobre un país donde conviven agricultura y extracción de recursos naturales como formas económicas. Por ello dentro de la burguesía colombiana existen contradicciones entre la burguesía comercial que exporta recursos minerales y controla el narcotráfico, y la burguesía conservadora ganadera y latifundista que se está “modernizando” mediante la implantación de cultivos intensivos como la palma africana.

fuente: IAP
Miles de Ha de palma africana para combustibles

Lo que tienen en común ambos sectores de la burguesía y del capital internacional es que a ambos les molestan los pobladores, los campesinos.

Antes de seguir definamos un poco algunos conceptos.

Marx definía Supra-estructura como la forma de Estado y gobierno, leyes, cultura, Ideología, etc. Básicamente son los marcos jurídicos, en un sentido amplio, y las estructuras necesarias para la reproducción del Capital (para el funcionamiento del capitalismo). Utilizando estos conceptos, al final lo que es legal o ilegal es de alguna manera secundario, pero sí es importante tenerlo en cuenta a la hora de analizar y de plantear la resistencia.

El fascismo legalizó la guerra sucia. Crearon las estructuras legales para reprimir y eliminar toda resistencia. Eso todo el mundo lo conoce. Las “democracias occidentales” no lo hacen. Pero sí utilizan la guerra sucia. El GAL en nuestro país, el Mosad y la CIA son ejemplos famosos de estructuras legales o no, cuya actividad, la guerra sucia, es siempre ilegal. Estas organizaciones que llamaré “paralegales” son a su vez financiadas de forma mixta. Los GAL de fondos reservados, o sea de dinero público sin control público. La CIA tiene fondos públicos pero sus acciones se han financiado desde el narcotráfico hasta la venta de armas a Irán (Irán contra). Y por último llamaré “paramilitares” a los grupos armados cuya creación, organización y financiación es compartida por el Estado legal y por el Capital (de forma ilegal).

Volvamos a Colombia.

Este es un país donde la guerra sucia no ha tenido un año de descanso. Por aquí se dice que tiene 50 o 500 años, dependiendo de si ponemos su comienzo después del Botogazo y el periodo de violencia (sic) o la conquista. Para mí tiene miles de años, los caciques indígenas no siempre entendían de Derechos Humanos y la invasión europea del continente no “legitima” las formaciones sociales anteriores.

Pero si nos remitimos a la historia moderna de Colombia, es donde la guerra sucia está al servicio del Imperialismo como tal.

La guerra sucia en Colombia en los últimos años se presenta en tres formas:

La legal: mediante los montajes judiciales hacia líderes y comunidades en resistencia.

La ilegal pero mediante el Estado: Mediante la utilización del aparato del ejército para desaparecer o ejecutar extrajudicialmente (los mal llamados “falsos positivos”). De todas maneras hay que apuntar que el Estado colombiano está fuertemente militarizado. Todos sus ministerios tienen presencia militar, y los tribunales militares tienen muchas competencias. Esto facilita y parcialmente legitima la guerra sucia.

Lo ilegal: el paramilitarismo. Son grupos armados, a veces verdaderos ejércitos, financiados por los terratenientes, el narcotráfico y las multinacionales. Sin embargo, es imposible separar al ejército de estos grupos. Muchos de sus miembros tienen “doble militancia”. No es sólo connivencia, sino que los segundos utilizan la inteligencia, las listas negras, los recursos, etc. del ejército. Y no es sólo una cuestión meramente militar, sino política y económica, ya que los líderes paramilitares se “infiltran” dentro de todas las estructuras políticas del Estado.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA GUERRA SUCIA EN COLOMBIA.

Mi análisis se centra bastante en la situación del Catatumbo, región nororiental de Colombia, pero podría ser extrapolada al resto del país.

Durante el periodo uribista la guerra sucia alcanzó niveles alarmantes. Miles de desaparecidos, ejecutados, cientos de masacres, bombardeos de poblaciones, fosas comunes, crematorios…

Gracias a la resistencia del pueblo colombiano unido a la solidaridad internacional se consiguió que todo este genocidio saliera ligeramente a la luz pública. Esto hizo que los cínicos representantes del capital europeo y estadounidense dieran un toque de atención al gobierno colombiano. Incluso el parlamento europeo puso pegas para firmar un tratado de libre comercio con Colombia si no se “arreglaba” lo de los derechos humanos.

Para no alarmar a los votantes europeos y gringos hizo falta un lavado de cara. Primero con el gobierno una supuesta y vergonzosa desmovilización de los grupos paramilitares. Las Autodefensas unidas de Colombia se supone desaparecieron. Sus líderes, a cambio de información, fueron condenados a penas irrisorias de pocos años, algunos extraditados a EEUU. Personas que tenían en su haber cientos de masacres de una crueldad difícil de imaginar hasta que se lo cuentan a uno los supervivientes.

Pero esto no era suficiente, ya que durante el uribismo el ejército era responsable de miles de ejecuciones. Los soldados era recompensados por eliminar a guerrilleros. Esto llevó a una dinámica de ejecuciones de civiles. Ya sea indigentes, jóvenes de barrios pobres o líderes sociales y políticos. Todo valía por un mes de vacaciones con paga.

En la actualidad con el nuevo presidente Santos la imagen que se está dando es la de un ejército que ya no molesta a los campesinos, que ha salido de los pueblos para echarse al monte y combatir a la guerrilla y que pretende respetar los DDHH. Y aquí viene mi primera anécdota que ejemplifica esto. Es mi primera interlocución seria y satisfactoria con el ejército. Llegamos al pueblo sabiendo que las FARC habían saboteado un oleoducto de Ecopetrol a plena luz del día.

fuente: IAP
Bosque manchado de petroleo tras el sabotaje de un oleoducto.

Eso nos hacía temer lo peor, que el ejército, después de un año de ausencia, hubiera vuelto a amedrentar a la vereda. Nada más llegar veo a un grupo de soldados. Me acerco al suboficial, creo que un cabo, y le suelto el rollo. “qué pena, pero mi obligación es informar a nuestras embajadas, gobiernos y organizaciones internacionales observadoras de DDHH de que ustedes hacen presencia en el casco urbano, ya que esto incumple el DIH”. El muchacho sólo me dice que es temporal y que no hacen noche en el pueblo. Con esto me despido. Como a la hora, cuando íbamos a cenar, oigo que me llaman, me giro y veo que viene hacia mí un oficial, con algunos soldados yo diría que un teniente por las 2 estrellas. Cuando mis gónadas vuelven a su sitio le vuelvo a soltar el rollo. Lo interesante del discurso del oficial es que por favor entendiéramos que esta era una situación muy especial, y que ellos no molestaban a la población, pero tenían que estar en el pueblo para proteger a los trabajadores y a la maquinaria que repararía el oleoducto. Yo le repetí que el DIH no hacía excepciones, señalando a unos niños que jugaban al fútbol a nuestro lado.

Quiero señalar dos cosas aquí.

1-La efectividad del acompañamiento internacional, junto con la necesaria solidaridad internacional. Pensad, un oficial vino a buscarme expresamente para que no lo denunciáramos. Además yo acababa de llamar a un coronel de esa brigada para expresarle también nuestra preocupación. Al día siguiente no vimos presencia militar. Y esa noche no hubo problemas, la última vez que reventaron un oleoducto hubieron combates muy fuertes dentro del pueblo.

2-El ejército está al servicio de las multinacionales. A unos kilómetros de allí grupos armados (paramilitares) están amenazando a la población con estos panfletos, robando, sobornando, etc.

Fuente: IAP
panfleto amenazante del "Comando escorpión"

En esos lugares los únicos que defienden a la población civil son las guerrillas (y no siempre). Esta zona, por ejemplo, está libre de paramilitarismo en los últimos años gracias a que las FARC estuvieron 3 meses combatiéndolos. El ejército, la fiscalía o la policía no actúa contra los paramilitares. Bueno, en realidad colaboran con ellos porque si no ¿cómo obtienen todos los datos de inteligencia?

Las comunidades están muy preocupadas por la reorganización de los grupos paramilitares. Esperan nuevas matanzas. Y esto consigue su objetivo, dificultar la organización de los campesinos frente a los distintos ataques imperialistas (recursos mineros y monocultivo). El ejército con el dinero de los contribuyentes gringos (plan Colombia) repliega a las guerrillas al monte, dejando vía libre a los paramilitares y sus mafias para el control del narcotráfico y las fronteras, y la eliminación de la resistencia.

Para terminar y no enrollarme más, quiero llamar la atención sobre la propaganda en este sentido del gobierno Santos. Ahora para todo el aparato de propaganda no existen paramilitares, son BACRIM (de bandas criminales). De esta manera eliminan cualquier connotación política, sacan de las cifras a los muertos de estas bandas, como si fuera delincuencia común, e intentan desligar al Estado de estos grupos armados.

Incluso la ONU, el responsable de DDHH en Colombia, declara que las BACRIM son el principal enemigo del Estado Colombiano. Ahí está la clave, eso es lo que hay que desmontar, esos grupos armados forman parte del Estado colombiano y sirven a los intereses de las multinacionales.

Nota final. Para no llevar a equívoco, no pretendo hacer una defensa de las guerrillas, que también tienen lo suyo, sino elaborar un escuetísimo mapa del conflicto en Colombia.

 

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