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El blog de Moncadista

Nací un 26 de julio…

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Guantánamo

La ética de las huelgas de hambre y la alimentación forzada

Del capítulo de Chicago de El Mundo no Puede Esperar | 2 de marzo de 2014

Traducido del inglés por El Mundo No Puede Esperar 10 de marzo de 2014

El 27 de febrero, la capítulo de Chicago de El Mundo No Puede Esperar formó parte de una actividad conjunta para proyectar Doctors of the Dark Side (Los doctores del lado oscuro) y hospedar un panel para discutirla. Febrero marca el primer aniversario de la huelga de hambre en Guantánamo por lo que la Coalición de Chicago para Cerrar Guantánamo quería profundizar más en las cuestiones éticas y legales que plantea. El evento superó todas las expectativas. Los tres conferenciantes añadieron profundidad e información específica a lo que de por sí era una película poderosa.

Nuestro primer conferenciante fue el Dr. Frank Summers, psicólogo clínico y psicoanalista activo en la lucha a favor de sancionar a los miembros de su profesión que participen en tortura. Habló sobre los principios en psicología de preservar el yo, lo que incluye preservar los principios que te definen como persona, que son esenciales para preservar el yo. Por lo que si pones tu vida en riesgo luchando contra el fascismo, por ejemplo, esto no es suicida, se está preservando el yo en ese sentido. Rechazó categóricamente igualar la huelga de hambre, incluso si es hasta la muerte, con el suicidio, lo que no me sorprendió, pero esta forma de entender la auto preservación era nueva para mí, y algo importante en lo que pensar. Si lo entendí bien, estaba también diciendo que piensa que hay un conflicto de intereses fundamental en los profesionales médicos para estar en el ejército, donde tienen que seguir órdenes en cualquier caso.

La doctora Irene Martínez, médica, escritora, y cofundadora del centro Kovler para el tratamiento de los supervivientes de la tortura, presentó una perspectiva médica de la huelga de hambre. Ella también rechazó con contundencia el igualarlo con suicidio. Dijo que el médico debe entrevistar al potencial huelguista de hambre para asegurar que la persona no participa bajo coacción, bajo depresión, y entiende los potenciales riesgos, pero que dado que el papel del médico sería apoyar a esa persona todo lo posible (por ej. con información, vitaminas, etc.) En otras palabras, la persona tiene que tomar una decisión informada. Ella habló del deber del médico de respetar y apoyar la autonomía personal, un concepto acorde con lo que el Dr. Summers describía, pero algo distinto también. También dio un brevísima introducción a la larga historia internacional del uso de la huelga de hambre para llamar la atención a una causa, (desde Irlanda y Turquía a las sufragistas en los EEUU) y para provocar respuestas significativas a una reivindicación.

Para finalizar, el Dr. Abdul-Malik, capellán musulmán en la Universidad de DePaul, describió las diferentes visiones dentro del islam sobre la huelga de hambre (algunas la rechazan como un signo de falta de fe y esperanza en Alá, otras (como la suya) lo ven como una expresión de esperanza en la que pones tu última fuerza para luchar por el cambio, por la justicia. Dijo que Guantánamo está diseñado para crear desesperación (como se vio en la película esa noche) por lo que actuar contra esa situación era un acto de esperanza. Dijo que la desesperación y la desesperanza no está limitada a los detenidos, sino que penetra en la comunidad islámica también. Dijo que siempre enfatiza a sus estudiantes en DePaul que, cuando hablen contra el tratamiento que se le da a los detenidos o musulmanes en cualquier sitio, tienen que hablar contra que se trate a cualquiera de esa manera. También contrastó los argumentos éticos contra Guantánamo con argumentos más pragmáticos, como por ejemplo “ de todas maneras la tortura no funciona,” apuntando el peligro que hay en esta última, (entendí su argumento en el sentido de “¿Y si funciona? ¿Estaría bien entonces?) También hizo un apunte interesante durante la discusión: dijo que al gobierno le gusta situar la cuestión en los términos de “¿Estás dispuesto a ceder algunos de tus derechos por la seguridad?” pero en realidad están preguntado “¿Estás dispuesto a ceder los derechos de otro por tu propia seguridad?”

Uno de los hilos conductores de la discusión fue la esperanza, ¿dónde la encontramos? La Dr. Martínez y el Dr. Malik enfatizaron que la mayoría de la gente en este país no estaría de acuerdo con esta tortura (en cualquiera de sus formas) si lo supieran. El Dr. Malik respaldó esto listando todas las cosas que el gobierno de los EEUU hace para intentar evitar que la población de este país sepa, ¡incluyendo el mismo hecho de que hay una huelga de hambre en Guantánamo! Otro hilo argumental fue el hecho de que los prisioneros en este país son mantenidos en condiciones de tortura. Un miembro de la red “Alto a la encarcelación masiva” de Chicago habló desde el público, enumerando las numerosas huelgas de hambre que se están llevando a cabo ahora en prisiones de EEUU contra el aislamiento y apuntando la relación con los prisioneros de Guantánamo que están resistiendo contra su trato inhumano. El Dr. Summers objetó el mismo término “aislamiento” y dijo que se debería llamar “privación sensorial,” porque eso es lo que es, tortura. En otras palabras, nuestra lucha por una justicia básica por los detenidos en Guantánamo y el cierre de ese campo de tortura está conectada con la lucha por el fin de la tortura contra los prisioneros de aquí, y el apoyo a los prisioneros cuando se levantan por sus derechos más básicos.

El presidente dirige un campo de concentración

Debra Sweet
1 de mayo de 2013

Traducido del inglés por El Mundo No Puede Esperar  30 de julio de 2013

El Presidente Obama parece que teme que la huelga de hambre de los prisioneros de Guantánamo ponga en peligro la reputación de Estados Unidos. No quiere que mueran. Eso supimos hoy al ser preguntado por un reportero. Vean las observaciones de Obama, y el pertinente comentario de Kevin Gosztola: Los ingenuos comentarios de Obama ignoran su rol en mantener los prisioneros de Guantánamo.

“… La decisión de llevar a Guantánamo a individuos capturados en la Guerra global contra el terrorismo no se tomó debido a algún miedo popular o ansiedad entre los estadounidenses después del 11 de septiembre. Esto puede haber aislado a la administración del Presidente George W. Bush de críticas inmediatas, pero, tal como Mark Mazzetti muestra en sus libro, La forma de la cuchilla: la CIA, un ejército secreto y una guerra en los confines de la Tierra, fue el destructor de cintas de torturas y defensor de la tortura, el ex director del Centro de Contraterrorismo de la CIA, Jose Rodriguez, quien sugirió mantener a los individuos en la Bahía de Guantánamo.

Durante una reunión de la CIA, donde Rodríguez y el que sería después director George Tenet estaban presentes:

“…Todo el mundo en la mesa se rió, al pensar cuánto se enfadaría Fidel Castro si los Estados Unidos encarcelara a los prisioneros de su nueva guerra en la base militar estadounidense en Cuba. Pero cuanto más pensaban en la posibilidad, más pensaba todo el mundo que de hecho Guantánamo tenía sentido. Era una instalación estadounidense, y el destino de la base no correría peligro allí como podría si estuviera en otro país y el gobierno cambiaba de líder y decidía expulsar a los prisioneros de Estados Unidos de allí. Y, los oficiales de la CIA imaginaron que, una prisión en la Bahía de Guantánamo estaría fuera de la jurisdicción de las cortes estadounidenses. Un localización perfecta, parecía…”

Debemos hacer lo que podamos para crear una situación política donde Obama liberara a los prisioneros libres de cargos y cerrara Guantánamo. No porque “recuperará la reputación de Estados Unidos.” Sino porque siempre fue un error, y ningún gobierno debería debería poder hacer esas cosas.

El prisionero británico Shaker Aamer puede morir en Guantánamo por culpa del acuerdo de detención secreta.

Kevin Gosztola | 21 de April, 2013

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
13 de mayo de 2013

Su huelga de hambre se acerca al decimoséptimo día. Ha sobrepasado el punto donde los expertos dicen que se puede causar un “daño psicológico y un impedimento cognitivo irreversible,” aún así el prisionero británico Shaker Aamer, que lleva detenido sin cargos o juicio durante 11 años en la prisión de la Bahía de Guantánamo, sigue comprometido a resistir.

El periódico The Observer en el Reino Unido ha publicado un artículo de opinión que escribió en prisión. Escribe, “Nunca se me ha acusado de ningún crimen. No se me ha permitido ver las pruebas que los EEUU una vez simulaban tener contra mí. Todo es secreto, incluso las declaraciones que me sacaron bajo tortura.”

Describe:

Cada día en Guantánamo es una tortura, así como el tiempo que me tuvieron antes, en las bases aéreas de Bagram y Kandahar, en Afganistán. No son realmente los actos individuales de abuso (el strappado, que es el proceso refinado de la Inquisición española donde te cuelgan de las muñecas de manera que tus hombros se empiezan a dislocar, la privación de sueño, y las patadas y puñetazos); sino la experiencia combinada. Mi libro favorito aquí (lo he leído una y otra vez) ha sido 1984 de George Orwell: la tortura es para la tortura, y el sistema es para el sistema.

Su conciencia política, sin embargo, le previene de estar dispuesto a pedir clemencia, terminar su huelga de hambre y aceptar lo que el sistema le está haciendo.

“Se me ha robado más de una década de mi vida, por ninguna buena razón.” declara Aamer. “Estoy resentido por eso, por supuesto. Me he perdido el nacimiento de mi hijo pequeño, y algunos de los años más maravillosos de mis cuatro hijos. Me encanta ser padre, y siempre trabajé para hacerlo lo mejor que puedo.”

Quiere ir a casa, a Londres, pero afirma, “Nunca voy a suplicar. Si tengo que morir aquí, quiero que mis hijos sepan que morí por unos principios, sin arrodillarme ante los que me abusan.”

Clive Stafford Smith, abogado y director ejecutivo de la organización humanitaria de abogados basada en GB, Reprieve, comparte que Aamer, que es “considerado ampliamente como un carácter robusto e ingenioso, ha empezado a tener en cuenta la posibilidad de que pueda morir en la Bahía de Guantánamo.” Ha pedido a Smith que “informe” a su mujer de que “podría no salir vivo después de todo.”

Si muere en Guantánamo, el presidente Barack Obama, su administración y todo el gobierno de los Estados Unidos serán en gran medida responsables, pero, según las alegaciones y los detalles compartidos por Smith, Gran Bretaña y Arabia Saudita pueden ser responsables también.

Aamer es uno de los 86 prisioneros a los que todas las agencias de inteligencia les retiraron los cargos y están listos para ser liberados, sin embargo, hay gato encerrado. Según Reprieve, “es el único de los 779 que han sido detenidos en la Bahía de Guantánamo y retirados sus cargos que supuestamente está listo para ser liberado, pero sólo a un país, Arabia Saudita.” Reprieve cree que si fuera repatriado a Arabia Saudita sería “detenido indefinidamente, y el acceso a los medios y a sus abogados restringido enormemente.” De hecho, Aamer ha protestado que “se le repatrie forzosamente a Arabia Saudita.”

“La única razón por la que los EEUU quieren enviar a Shaker a Arabia Saudita es para callarlo, lo más probable al sentenciarlo a una larga condena después de un juicio farsa,” sostiene Smith.

Este artículo apareció por primera vez en el blog The Dissenter.

Desde Guantánamo, Shaker Aamer cuenta a su abogado hechos inquietantes sobre la huelga de hambre.

Por Andy Worthington. 2 de Abril de 2013

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
17 de abril de 2013

…los guardas se precipitan en las celdas y asaltan a la gente sin las cámaras normales que usan los equipos FCE (los que, en teoría al menos, graban lo que se le hace al detenido)

Como parte de mi cobertura a la enorme huelga de hambre que se está dando en Guantánamo, estoy encantado de hacer público el texto completo de una declaración (de hecho es un una declaración jurada) hecha por Clive Staffor Smith, el director de Reprieve, organización benéfica de asesoría legal ubicada en Londres, basada en una conversación telefónica que Clive tuvo el 29 de marzo con Shaker Aamer, el último residente británico en Guantánamo, cuya historia ha sido un foco de mi trabajo durante muchos años.

Aquí, aquí y aquí podrán encontrar informes que me entregó Shaker el año pasado, y aquí pueden ver una petición electrónica al gobierno británico pidiendo nuevas acciones para asegurar la liberación de Shaker, y aquí pueden encontrar una petición internacional.

Tal como he informado durante muchas semanas (pueden verlo aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, la huelga de hambre empezó hace dos meses, en respuesta al nuevo tratamiento médico a los prisioneros y su desesperación por ser alguna vez liberados, después de que el presidente Obama prometiera cerrar la prisión, algo que después no hizo, incluso aunque 86 de los 166 prisioneros restantes (incluyendo Shaker) fueran liberados de sus cargos hace por lo menos 3 años y listos para ser liberados por un equipo especial entre agencias que el presidente creó poco después de acceder al cargo en el 2009.

El testimonio de Shaker, via Clive (y disponible aquí via Reprieve), añade información importante e inquietante sobre la huelga de hambre, y el comportamiento de las autoridades, así como aportando números: Shaker le dijo a Clive que hay “130 prisioneros en total en huelga de hambre en toda la prisión,” y que, “De los 66 prisioneros en el Campo V, se reconoce que 45 están en huelga, aunque en realidad son más los que la siguen.”

La declaración de Clive Stafford Smith sobre su conversación telefónica con Shaker Aamer, 29 de marzo de 2013:

Soy un abogado licenciado para ejercer derecho en el Estado de Luisiana, así como en la Corte Suprema de los Estados Unidos y otras Cortes inferiores de los EEUU. He tenido licencia para ejercer derecho desde 1984.

En la actualidad soy el director de la organización benéfica de asuntos jurídicos Reprieve. Tengo doble nacionalidad estadounidense y británica. He representado a los prisioneros en la Bahía de Guantánamo desde 2002, cuando trabajaba en Luisiana. Sigo representando a unos cuantos prisioneros allí.

El viernes 29 de marzo de 2013, a las 11 de la mañana aproximadamente, tuve una conversación telefónica sin clasificar de noventa minutos con mi cliente Shaker Aamer, cuyo Numero de Serie de interno es el 239. Pasamos buena parte de la llamada hablando del asunto de la huelga de hambre.

Shaker me dio una cronología detallada de lo que está pasando. Expongo mis notas de la conversación sobre este asunto a continuación. Cuando utilizo citas, son la mejor reconstrucción de lo que Shaker informó de lo que se había dicho, pero claramente no es textual. Me arrepiento de que debido a la falta de tiempo, no he podido comprobar con mi cliente mis notas y mis recuerdos, pero estoy seguro de que mis notas son tan precisas como pude razonablemente conseguir.

Tengo que apuntar que me centré en temas que tuvieron lugar después de mi última llamada con Shaker, que tuvo lugar el 1 de marzo de 2013.

6 de febrero: El incidente con los Coranes empezó el problema actual en la prisión

7 de febrero: Empieza la huelga de hambre.

15 de febrero: Vinieron al bloque de Shaker en el Campo V. (Anotar que en general no se me permite identificar la localización de las celdas en llamadas como esta.) Utilizaron la “Extracción forzada de la celda” (NT: de aquí en adelante FCE por sus siglas en inglés), que es el eufemismo que se utiliza ahora para enviar a la celda lo que antes se llamaba “Fuerza de reacción de Emergencia”). Sacaron a la fuerza a otros dos. A los tres los sacaron durante la hora del rezo. Los tres fueron heridos durante el asalto. Uno de ellos quedó inconsciente y se le llevó al hospital, donde Shaker cree que permaneció inconsciente durante 4 días. Todavía está en el hospital.

12 de marzo: Vinieron otra vez a por Shaker y lo sacaron a la fuerza de la celda durante la hora del rezo.

15 de marzo: Empezó la privación de sueño. Los del turno de guardia nocturno empezaron una acción conjunta para hacer difícil el dormir.

18 de marzo: La privación de sueño empeoró mucho. A Shaker lo movieron a otro bloque, con otra persona que se ha puesto en huelga durante muchos años. A Shaker lo meten en la primera celda del bloque que está diseñada para prisioneros con minusvalías, y que no se ha usado en muchos años. Está a unos pocos metros de donde los guardas usan el baño, la ducha, comen, etc.

La psicóloga que se hace llamar “Helena” vino a ver a Shaker. Se le acababa de mover a la celda ruidosa, le preguntó que si estaba planeando “hacerse daño.” Él no habla con los psicólogos que toman parte en el abuso, por lo que en principio no le respondió. Sin embargo, ella le dijo que los guardas le habían dicho que quería hacerse daño. Entonces Shaker le contestó, ya que no quería esto como excusa en el informe que llevara a más abusos en el futuro. “Tengo esposa e hijos y espero que se me libere en algún momento pronto ya que se me quitaron todos los cargos hace más de 5 años. No soy yo el que quiere hacerse daño, sino la Administración es la que me está dañando.”

Shaker le reclamó sobre la nueva celda, que está diseñada para una persona minusválida, (“todavía no soy un minusválido”), y es demasiado ruidosa para dormir. Señaló que si los guardas estuvieran tan preocupados de que se hiciera daño, hay una celda de observación a mitad del bloque con una puerta de plexiglás donde podían vigilarle durante 24 horas al día, y donde podría dormir algo.

“Helena” le dijo a Shaker que ese “no es mi asunto.” Shaker le contestó que claramente lo era ya que estaba sufriendo abuso y negación de sueño. Ella no ha vuelto desde entonces.

19 de marzo: Adel Hakeem y (Interno número 168) de Túnez, también un cliente de Reprieve, intentó suicidarse. Se le mantenía donde Shaker “solía estar” (Entiendo que en el Campo V Echo, que es el más abusivo de todos los bloques del campo. Shaker me ha detallado en conversaciones anteriores el maltrato único en este bloque). A Hakeemy lo llevaron al hospital y no volvió hasta el 28. Se le ha llevado al Campo V de nuevo, que obviamente es lo peor que le podían hacer a un detenido que se ha intentado suicidar. Shaker pidió que se hiciera algo sobre esto lo más pronto posible.

Shaker presentó una queja oficial al oficial en cargo sobre la privación de sueño. Señaló que sufre de zumbido en los oídos y que saben desde hace años que tiene un sueño muy ligero y problemas para dormir. Hay 12 celdas vacías en el bloque, por lo que se le podía mover a cualquiera de ellas y al menos se reducirían los problemas de ruido. Sin embargo, a 29 de marzo, no ha habido una respuesta a la queja.

Shaker informa de que se está utilizando un nuevo “Código Matrix” (por ejemplo, Código amarillo significa que alguien ha colapsado por la huelga de hambre, Código bola de nieve que alguien se está autolesionando, Código naranja es cuando hay alguna puerta abierta sin una razón autorizada, y Código Matrix aparentemente es cuando quieren evitar las cámaras y los equipos FCE). El impacto malvado de estos códigos es que los guardas se precipitan en las celdas y asaltan a la gente sin las cámaras normales que usan los equipos FCE (los que, en teoría al menos, graban lo que se le hace al detenido.

A un prisionero se le sometió a un nuevo Código Matrix por estar “en posesión de una botella de agua” y fue golpeado sin cámaras.

Hay una nueva práctica que se ha señalado que utiliza una correa de perro sobre los detenidos. Normalmente tienen las manos y las piernas con grilletes (que todavía se usan) y las manos las sujeta un guarda desde atrás mientras andan (o más comúnmente empujan) con el detenido. Pero ahora están atando una correa de perro de tela a la cadena de la cintura, enganchándolo como lo harían con un animal. Un sargento intentó hoy que Shaker fuera una víctima de un Código Matrix al negarse a llevar una correa de perro y ser tratado como un animal. Sin embargo, al final cambiaron de opinión y fueron a por un equipo FCE.

Las autoridades han empezado una campaña conjunta para sacar a la fuerza a los prisioneros de una manera más abusiva. Shaker había estado llevando a cabo una protesta no-violenta durante muchos meses (sentándose en el patio y pidiendo ahí durante una semana como protesta contra el hecho y las condiciones de su confinamiento; ese día, Shaker añadió la demanda de que se le debería mover de la celda ruidosa también). Esta protesta no-violenta se ha convertido básicamente en la única forma de protesta que Shaker puede utilizar. Durante los últimos meses, la salida forzosa de la celda se ha hecho de manera regular, pero ahora han empezado un nuevo método, que se aplica a todos los prisioneros excepto a aquellos que son llevados al hospital.

El nuevo método para sacar a la fuerza de la celda es así: ya no utilizan la tabla, sino que seis personas enormes entran al sitio donde está el detenido y encadenan sus pies y manos detrás de su espalda. Después lo levantan “como un saco de patatas” y simplemente lo llevan donde sea (en el caso de Shaker, a través de 6 ó 7 puertas, a unos 150 metros de su celda). Esto es terriblemente doloroso, especialmente porque Shaker tiene lesiones en la espalda desde hace tiempo (que se originaron por el maltrato que sufrió en la Base Aérea de Bagram por parte de los EEUU).

Dos generales vinieron a visitar el Campo V. (Shaker cree, aunque no está seguro, que uno de ellos era el General John F. Kelly, en la actualidad al mando del Comando Sur.) Un cortejo los acompañaba. Justo antes de que llegaran, una ambulancia se detuvo fuera del campo, con doctores, enfermeros y una camilla. Iban de civil. Iban bien equipados, incluida una bombona de oxígeno.

Subieron a la camilla a un hombre con poca barba que no era un detenido. No iba esposado, pero estaba atado a la camilla para que no se cayera. Lo llevaron a la ambulancia en presencia de los generales y lo condujeron hacia el hospital. Todo esto fue un acto para intentar impresionar a los generales con lo bien que iba todo. (Shaker cree que, si se les pregunta, las autoridades declararían que esto fue una cosa normal, tal vez una operación de entrenamiento.)

Shaker informa de que vienen visitantes al campo cada dos o tres días, como si hubiera un esfuerzo coordinado para convencer a la gente de que el tratamiento es bueno. En realidad, durante el día es mucho más tranquilo, es durante la noche cuando suceden los peores abusos.

“El turno de noche vuelve a “La hora de Miller” (a lo que shaker llama el comportamiento y las estrategias del General Geoffrey D. Miller, del 2002-03). Bajan y suben ruidosamente la grada, hablando, cantando (en especial una mujer), sacando la basura, dando 20 ó 30 portazos por noche, que son hidráulicas y hacen un ruido muy fuerte, arrastrando sillas, agitando el hielo en la cubitera. Han traído un ventilador muy grande para hacer ruido.”

Para Shaker está claro que hay órdenes particulares para que los turnos de noche hagan todo esto. Por ejemplo, sólo los turnos de noche no usan la tabla; mientras que el turno de día todavía lo hace. Shaker reclamó por qué no estaban usando la tabla para llevarle después de lo que habían dicho los doctores sobre su espalda. Le dijeron que no había ninguna regla que los hicieran usar la tabla.

Shaker se lleva bien con alguno de los guardas, un suboficial le había dicho que no querían, pero que tenían que hacerlo.

“…El Coronel dijo: “Llevaré este campamento a como estaba en los viejos tiempos. Tengo hijos en casa y sé cómo lidiar con chicos.” A Shaker le preocupan los hijos del coronel, ya que pueden necesitar que los servicios sociales controlen cómo los tratan.”

A Shaker también le preocupa que están haciendo todo lo que pueden para ocultar quién está cometiendo los peores abusos. El sistema numérico que fue implementado hace siete años o así para permitir a los prisioneros informar de soldados que abusen. Aunque consiguió el número de una persona (el hombre de 150 kilos), en general no puede conseguir los números de los equipos de intervención ya que visten monos blancos que tapan sus números. Los guardias también cambian sus números y reutilizan números viejos.

Shaker informa de un rumor (Se lo dijo un coronel a uno de los prisioneros, que no quiere que se diga su nombre por temor a represalias) de que el Coronel dijo: “…El Coronel dijo: “Llevaré este campamento a como estaba en los viejos tiempos. Tengo hijos en casa y sé cómo lidiar con chicos.” A Shaker le preocupan los hijos del coronel, ya que pueden necesitar que los servicios sociales controlen cómo los tratan.” (El Coronel es, presuntamente, el Coronel del ejército John Bogdan, que tomó el mando como comandante de la Fuerza de trabajo conjunto del Grupo de detención de Guantánamo en junio de 2012, al que se le culpa de los registros agresivos en las celdas que provocaron la huelga de hambre).

Durante las visitas por gente de fuera, incluso durante el día, hay varias estrategias para esconder lo que está pasando. Normalmente, dice Shaker, la comida que no se usa se deja fuera. Ahora, se pone en contenedores herméticos en el bloque, para esconder el hecho de que los detenidos están rechazando comer. Cree que esto puede que se haga para hacer que el olor de comida tiente a más prisioneros a volver a comer. Después toda la comida que no se ha utilizado se tira a la basura, de manera que los civiles vean que los contenedores están vacíos, y de nuevo no puedan informar de cuánto no se ha comido.

El coronel ha ordenado otras tácticas abusivas. Shaker entiende (y los detenidos creen) que el coronel sirvió en Irak o Afganistán antes de venir a la Bahía de Guantánamo, por lo que está tomando una actitud dura, porque es lo que al parecer hicieron allí. Sólo está distribuyendo colchonetas medianas (1 metro de longitud en vez de dos) y así.

20 de marzo: Shaker se queja al médico del ejército sobre su abuso el 19 de marzo, y hoy se le transportó en una tabla, ya que los oficiales médicos dijeron que el nuevo método para sacarlo de la celda no se podía utilizar en Shaker debido a la lesión en su espalda.

21 de marzo:Hoy, y todas las veces desde entonces, han vuelto al nuevo método, y han rechazado usar la tabla. Además, hoy encima introdujeron un nuevo abuso. Cuando el equipo FCE entró para sacarlo, un soldado bastante grande, que pesaba como 150kg, se le arrodilló en la espalda y lo echó al suelo con todo su peso encima. Esto causó moratones en su espalda y manos. Shaker se los enseñó al médico, que dijo que lo anotaría y le haría un seguimiento. Sin embargo, nadie vino a verle sus nuevas heridas y no se ha hecho nada.

22 de marzo: La extracción de celda abusiva se repitió con el soldado de 150 kg. De nuevo, le dejó moratones, y anotó el número del soldado. En esta ocasión, sujetaron sus manos y piernas, ambas cruzadas, y el hombre apretó hasta que Shaker oyó un crujido en su espalda.

A Shaker no se le permitió darme el número del soldado en una llamada desclasificada.

Cuando Shaker pidió tratamiento médico para su lesión, le dieron Tylenol. “Esta no es una respuesta razonable para una lesión de ese tipo,” me dijo.

23 de marzo: Shaker empezó a rechazar salir de la celda, ya que está muy preocupado de quedar paralítico igual que el egipcio y el sirio (de identidad desconocida), que quedaron paralíticos por los golpes que recibieron en la Bahía de Guantánamo. (Nota: El egipcio fue Sami al-Laithi, interno número 287, representado por Reprieve, que quedó paralítico de una paliza en el hospital.)

25 de Marzo: A las 14:05 a Shaker lo visitó “Dra. Cordelia” que es una de las amables del personal médico. Le dijo que ahora se le reconoce como un huelguista, aunque hubieran rechazado aceptarlo antes. Le contó el impacto de una huelga de hambre, leyéndole un trozo de papel sobre cómo podrían fallar sus riñones, quedar ciego, causar daño cerebral permanente, y así. Le dijo que necesitaba Tiamina, un medicamento para los espasmos musculares, y nutrientes como miel y complementos vitamínicos.

Desde el 25 de marzo, le han visitado un doctor o un enfermero cada día. Aunque no hacen nada. Les ha sermoneado sobre cómo están violando su médica ética al tomar parte en el maltrato innecesario a los prisioneros, pero le han dicho que reciben “órdenes de arriba.”

29 de marzo: A las 4 de la madrugada hicieron un “Código Matrix” a uno de los huelguistas de hambre más delgado (ahora pesa 50kg) que tenía una fiambrera consigo. Tenía té en el recipiente y le hicieron un Código Matrix. Al final, para que no le dieran una paliza se lo entregó.

09:15 Con su llamada de teléfono, no le dijeron la noche anterior como requieren las reglas. Se lo dijeron a las 9:15 de la mañana que vendrían inmediatamente a por él. Por ello no tuvo tiempo de preparar lo que contarle a su abogado sobre los detalles de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, hubo una “demora operativa” en la llamada (que Shaker informó ser una rueda pinchada en la furgoneta) lo que le dio algún tiempo para tomar algunas notas y prepararse para hablar con el abogado.

“Anoche fue una de las peores,” informa Shaker. Una chica hispana estuvo cantando casi toda la noche. El ruido de la puerta de al lado del lavabo era constante y alto. Shaker casi no puedo dormir.

Shaker ha perdido 15kg hasta hoy. Esto por fuerza es una estimación ya que no lo pesan con precisión, pero se considera que puede calcular con precisión su peso después de todas las huelgas de hambre que ha hecho. Su mano tiembla constantemente debido a la huelga de hambre.

Shaker ha sido castigado fuertemente por unirse a la huelga. Se le han denegado varias cosas que se habían pedido por razones médicas incluyendo su segunda colchoneta (por su espalda), su manta (para la artritis), su rodillera, su faja (para sus problemas de espalda), y las medias de presión que sirven para ayudar con el edema en sus pies. Incluso no le permitieron durante 10 días cepillarse los dientes.

Se le ha denegado también una segunda botella de agua que fue recomendada por el médico. En Campo V (en comparación con Campo VI, donde aparentemente las botellas de agua han sido retiradas del todo) hay una nueva regla por la que sólo se permite una botella de agua al mismo tiempo, independientemente que se use para café, para lavarse al rezar, o beber.

Todas las especias que Shaker había juntado se las tiraron; aparentemente hay una política de tirar todas las especies que los detenidos consiguen a través de la Cruz Roja.

Hay una política en la actualidad por la que nadie con autoridad puede hablar con los prisioneros sobre sus quejas. Shaker ha pedido hablar con el Oficial al cargo, con el asistente del oficial al cargo, y así, pero ninguno vendrá, ya que como les informa el Suboficial, no es su responsabilidad.

A 29 de marzo, Shaker informa que hay en total 130 prisioneros en huelga de hambre en toda la prisión. De los 66 prisioneros en el Campo V, 45 se les reconoce en huelga, aunque en realidad más la están haciendo (Shaker ha sido sólo recientemente reconocido como tal). Shaker informa de que 15 de ellos tienen niveles de azúcar en sangre por debajo de 40mg/dl. Hay un prisionero con niveles de azúcar en sangre de 17 mg/dl. 7 detenidos están en el hospital.

Las autoridades están jugando con los pesos de los prisioneros. Usan una báscula más grande, y los pesan con grilletes, y a menudo justo después de haber bebido un montón de agua. Esconden el peso de la vista de los prisioneros, y no dicen lo que se anota, aunque a veces sí lo dicen. Shaker informa de varios “milagros”: Con un prisionero, que pesaba 57kg la semana pasada y no ha comido en ese tiempo, dijeron que pesaba 70kg.

Shaker cree que a uno de los detenidos se le dijo que pesaba 38kg, otro 48, y un tercero 53.

Shaker estima que pesa 71kg, por debajo de los alrededor de 86 que pesaba cuando empezó. “Puedes ver los huesos en mi pecho. Mi cuerpo ha sufrido un gran shock.” Toma dos o tres cucharadas de miel al día para intentar aliviar el peor impacto de la huelga, ya que su cuerpo ha sufrido un gran daño durante estos once años.

Entre seis y diez detenidos “se caen” cada día. Les han dicho que esto es porque sus niveles de azúcar están entre 20 y 40 (mg/dl). Si esto pasa, se les ata a la tabla, y se les dice que tienen que tomar una mezcla de miel y agua. Pueden dejarlos en la tabla durante horas hasta que aceptan tomar el agua con miel. Usan este método en vez del tubo y la silla.

Los prisioneros están siendo maltratados de manera innecesaria, además del maltrato a Hakeemy (Interno 168). Por ejemplo, al sirio paralítico se le ha denegado una silla de ruedas por 6 semanas. Está aislado en Campo V Echo y está allí sin silla de ruedas.

A pesar de esto, Shaker informa de que los detenidos están más unidos que nunca antes, ya que están determinados a luchar contra el abuso que están sufriendo a través de una huelga de hambre no-violenta.

Aunque preferiría obviamente que Shaker Aamer se le permitiera testificar los hechos que me contó él mismo, lo que precede es un relato tan preciso como soy capaz de reproducir de mis notas de mi conversación con él sobre el actual estado de la huelga de hambre en la Bahía de Guantánamo, y la desafortunada respuesta de las autoridades.

Andy Worthington es el autor de Los archivos de Guantánamo: Las historias de los 774 detenidos en la Prisión Ilegal de América. Este artículo apareció originalmente en su página web el 2 de abril del 2013.

Las Injusticias de Estados Unidos: Los torturados, los rendidos*, los desaparecidos

Andy Worthington. 25 de febrero de 2013.

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
30 de marzo de 2013

Las injusticias no se vuelven menos injustas por más tiempo que se pase sin afrontarlas, y cuando se trata de la “guerra contra el terror” lanzada por el presidente Bush después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, esas injusticias siguen pudriendo y envenenando el alma de Estados Unidos.

Una de esas injusticias es Guantánamo, donde 166 hombres están todavía encarcelados, a pesar de que 86 de ellos fueron liberados de sus cargos, listos para ser liberados por una fuerza especial establecida por el presidente hace 4 años, y otra es Bagram en Afganistán (renombrada y renovada la instalación de detenciones de Parwan), donde George W. Bush hizo pedazos la Convención de Ginebra, y no ha sido reinstaurada, y donde prisioneros extranjeros capturados en cualquier otro sitio y entregados a la custodia de EEUU en Afganistán siguen encarcelados.

Algunos de estos hombres han sido mantenidos tanto tiempo como los de Guantánamo, pero sin que se les permitiera el derecho a ser visitados por abogados civiles, mientras que a los hombres en Cuba la Corte Suprema se lo ha garantizado dos veces (en 2004 y en 2008) incluso si esos derechos han sido ahora retirados por los jueces en la Corte de Apelaciones de Washington DC, demostrando una susceptibilidad a la histeria colectiva con respecto a la “guerra contra el terror,” más que a llevar justicia a los hombre en Guantánamo.

Otra profunda injusticia, en torno al secuestro de prisioneros en cualquier parte del mundo, y la rendición extraordinaria a “sitios negros” operados por la CIA, o las mazmorras de torturas en otros países, también sigue sin resolverse.

Algunos de los “Desaparecidos por América” finalmente aparecieron en Guantánamo, y aquellos prisioneros extranjeros mantenidos en Bagram también encajan en esa categoría. Lo que le pasó al resto, sin embargo, es tan desconocido ahora como lo era hace seis años, cuando seis ONGs (incluyendo Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Reprieve) publicaron un informe, “Extraoficial: La responsabilidad estadounidense en las desapariciones forzosas de la “Guerra contra el terror,” identificando a 39 prisioneros cuyo paradero era desconocido (PDF).

En ese momento (junio de 2007) había algún interés en la historia, cuando George W. Bush había caído en un problema de credibilidad durante su segundo mandato, pero el interés había declinado para 2010, en el segundo año del presidente Obama como presidente, cuando un informe de seguimiento, el “Estudio conjunto sobre prácticas globales en relación a la detención secreta en el contexto del anti-terrorismo,” fue publicado por las Naciones Unidas (PDF).

Yo era el autor principal de las secciones que trataban las desapariciones llevadas a cabo por EEUU en la “guerra contra el terror,” el cual fue preparado por el Enviado Especial para la promoción y y protección de los derechos humanos y libertades fundamentales en su lucha contra el terrorismo, el Enviado Especial para la tortura y otras tratos o castigos degradantes, inhumanos o crueles, y los Grupos de Trabajo para la detención arbitraria, y desapariciones forzosas o involuntarias.

Me di cuenta de que en el informe decía: “Basándose en las figuras reveladas en una de las tristemente conocidas “circulares sobre la tortura” (PDF) de la Oficina de Asesoramiento Legal, escrita en mayo del 2005 por el Asistente del fiscal general Stephen Bradbury” y hecha pública por el presidente Obama como parte de un juicio en abril del 2009, “la CIA había, hasta mayo de 2005, tomado en custodia a 94 prisioneros y había utilizado “técnicas mejoradas” de grados variables en las interrogaciones a 28 de esos detenidos.”

Esos 94 hombres formaban parte del programa de “detenidos de alto valor”, y se mantuvieron en prisiones secretas llevadas por la CIA en Tailandia, Polonia, Lituania, Rumanía y Marruecos, aunque muchos de ellos también pasaron por la red de prisiones secretas en Afganistán durante el traslado.

Sin embargo, un número no especificado de otros prisioneros fueron también llevados ilegalmente a otros países para ser torturados, incluyendo Egipto, Jordania y Siria. Su número no se estimó hasta septiembre del 2007, cuando el entonces director de la CIA Michael Hayden dijo a Charlie Rose que el número era “intermedio, de dos dígitos, desde el 11 de septiembre de 2001,” sin dar más detalles. Tal como Rose declaró en respuesta, “Dos dígitos. O sea, 50, 60. Lo que sea. No importa. Han habido detenciones y entregas ilegales a algún sitio.”

Hace dos semanas, la última actualización de esta sórdida y desatendida historia llegó vía La Iniciativa de la Sociedad abierta por la Justicia, que publicó un nuevo informe, “Globalizando la tortura: La detención secreta y la rendición extraordinaria de la CIA.” Como explicaba el comunicado de prensa, el informe “identifica por primera vez los nombres de un total de 136 víctimas y describe la complicidad de 54 gobiernos extranjeros en esas operaciones.” Se ha revelado que los gobiernos, “que iban desde Islandia y Australia hasta Marruecos y Tailandia, han permitido de varias maneras las detenciones secretas y operaciones de entregas ilegales, incluyendo la acogida de prisiones de la CIA, asistiendo en la captura y transporte de detenidos, y permitiendo el uso de espacio aéreo doméstico para vuelos secretos.”

Como también indicaba el comunicado de prensa, “el informe subraya la incapacidad del gobierno de los EEUU para afrontar el legado de abusos cometidos en nombre del anti-terrorismo.” No se les escapó a los de la Iniciativa de la Sociedad abierta por la Justicia que el informe fue publicado mientras el Comité de Inteligencia del Senado presentaba un informe de 6000 páginas que llevó tres años terminar que da un análisis amplio del programa de torturas de la CIA bajo la administración Bush, mientras la película de Kathryn Bigelow, “La noche más oscura,” sigue divulgando el falso e irresponsable mensaje de que la tortura tuvo un papel clave en identificar la localización de Osama bin Laden, y en la víspera de la confirmación de John Brennan como el director de la CIA, a pesar de que bajo George W. Bush, había apoyado explícitamente la tortura y las rendiciones extraordinarias.

Amrit Singh, el autor del informe y un veterano representante legal de la Iniciativa de la Sociedad abierta por la Justicia, dijeron: “Ha llegado la hora de que EEUU y sus gobiernos aliados admitan la verdad y garanticen que se tomen responsabilidades por los abusos cometidos alrededor del mundo como parte de esos programas de la CIA. La mancha de la tortura y otros abusos asociados con estos programas continuará pegada a los EEUU y sus colaboradores todo el tiempo que se sigan escondiendo tras un velo de secretismo y rechacen hacer a sus funcionarios responsables.”

Por supuesto esto es verdad, pero todavía está por ver si algo puede despertar a los medios estadounidenses, o al público, con suficiente indignación para que se lleve a cabo alguna acción que haga a alguien responsable. Singh comenta que las mejores esperanzas para la responsabilidad todavía están en algún otro lugar, en Europa, donde, en diciembre de 2012, La Corte europea de Derechos Humanos mantuvo que el gobierno macedonio había violado los derechos de Khaled El-Masri, un ciudadano alemán, durante una operación de la CIA que llevó a que El-Masri, un caso de identidad incorrecta, fuera secuestrado y entregado ilegalmente a un “sitio negro” en Afganistán, donde su trato “equivalió a tortura.”

Además, en 2009, una corte italiana condenó en su ausencia a 23 estadounidenses (casi todos los oficiales y trabajadores de la CIA) por el descarado secuestro a plena luz del día en Milán, en febrero de 2003, de un clérigo, Abu Omar, que fue a continuación entregado ilegalmente para ser torturado a Egipto, y, tan sólo la semana pasada, una corte de apelaciones italiana sentenció al anterior jefe de inteligencia del país, Niccoló Pollari, a diez años de prisión “por complicidad” en ese secuestro.

Tal como la Iniciativa de la Sociedad abierta por la Justicia anota, “Otros desafíos legales a la detención secreta y a la rendición extraordinaria están pendiente ante la Corte europea de Derechos Humanos contra Polonia, Lituania, Rumanía, e Italia; contra Djibouti ante la Comisión Africana de los derechos de las personas y los pueblos; y contra autoridades locales o funcionarios en Egipto, Hong Kong, Italia, y el Reino Unido.”

Estas siguen siendo la mejor esperanza de que algún día alguien en las más altas esferas del gobierno de los EEUU será responsabilizado por sus crímenes. Mientras tanto, los anteriores funcionarios de Bush (incluyendo al propio ex-presidente) pasean libres, y el presidente Obama tiene su propia “lista de asesinatos” y programa de aviones no tripulados, que algún día será visto tan monstruoso e ilegal como el programa de rendición y tortura de Bush.

Además, como apunta La Iniciativa de la Sociedad abierta por la Justicia: “La administración Obama no ha repudiado definitivamente la rendición extraordinaria. En el 2009, el presidente Obama publicó una orden ejecutiva negando una responsabilidad sobre la tortura y cerrando los sitios de detención secretos de la CIA, pero la orden fue supuestamente elaborada para permitir detenciones transitorias de corta duración antes de llevar a los detenidos a otros países para ser interrogados o enjuiciados. Las políticas y prácticas actuales con respecto a la rendición extraordinaria permanecen secretas.”

Como tantas otras cosas en la “guerra contra el terror”, el secretismo no es nunca un buen signo. Sería demasiado esperar que el presidente Obama voluntariamente afrontará el legado de “los desaparecidos por América,” heredados de su predecesor, pero algún día alguien tiene que ser hecho responsable por este programa global de torturas.

Andy Worthington es el autor de Los archivos de Guantánamo: La historias de los 774 detenidos en la prisión ilegal de Estados Unidos. Este artículo apareció originalmente en su página web el 23 de febrero de 2013.

*Nota del traductor: La rendición extraordinaria es la práctica por la cual EEUU secuestra a una persona en cualquier parte del mundo y es enviada a un tercer país para ser interrogada y torturada bajo custodia estadounidense.

Guantánamo – las bases para las disposiciones en el Acta de Autorización de la Defensa Nacional que regulan la detención militar obligatoria.

1 de junio de 2012
Andy Worthington

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
24 de junio de 2012

Ayer me llamó un periodista de Press TV para pedirme que hablara sobre mi reciente artículo “Juez estadounidense dictamina contra la detención militar de sospechosos de terrorismo estadounidenses. ¿Pero qué pasa con los extranjeros en Guantánamo?

Los 3 minutos y medio que dura mi comentario están disponibles aquí, ahí reitero que, mientras que entiendo totalmente la indignación en los Estados Unidos acerca de las disposiciones que demandan la detención militar obligatoria de presuntos sospechosos de terrorismo (incluyendo a ciudadanos estadounidenses) y que fueron incluidas en el Acta de autorización de la Defensa Nacional (NDAA por sus siglas en inglés) por legisladores o bien cínicos o peligrosamente engañados. Sin embargo, lo que no ha salido en la conversación es un reconocimiento a que este asalto a los derechos de los estadounidenses a no ser encarcelados arbitrariamente por su propio gobierno no habría sido posible sin la existencia de Guantánamo.

En Guantánamo, extranjeros (pero no estadounidenses) han sido detenidos arbitrariamente durante 10 años y opositores a la NDAA también tienen que reconocer que la legislación que apuntala todas esas indignantes disposiciones para llevar a cabo detenciones (tanto en Guantánamo como en la NDAA) es la “Autorización para el uso de la Fuerza Militar” (AUMF por sus siglas en inglés), que necesita ser revocada urgentemente, tal como expliqué en un artículo el año pasado: Después de 10 años de la “Guerra contra el Terror”, es momento para abolir la ley de Autorización para el uso de la Fuerza Militar.

Así es como Press TV describió mi comentario:

“Lo interesante sobre las disposiciones para el Acta de autorización de la Defensa Nacional (NDAA) que regula la custodia de gente que supuestamente es sospechosa de terrorismo es que causó un enorme alboroto en los Estados Unidos, lo cual encuentro obviamente muy comprensible. Fue interesante que gente de la izquierda, libertarios, e incluso algunos republicanos se ofendieran por el derecho de, o el derecho percibido por los legisladores para demandar que cualquiera, incluidos ciudadanos estadounidenses, puedan ser puestos bajo custodia militar por vida sin cargos o juicio en base a una alegación de haber estado relacionado con el terrorismo,” dijo Worthington.

Continuó diciendo que lo que mucha gente omitió en sus reflexiones acerca de la sensación de que sus propios legisladores los estaban señalando como objetivo, fue que los legisladores no habrían sido capaces de venir con esas nociones de la detención militar obligatoria a sospechosos de terrorismo, incluyendo a ciudadanos estadounidenses, si no fuera por el hecho de que eso es lo que precisamente han estado haciendo en Guantánamo durante los últimos 10 años.

Worthington añadió que muchos de los ciudadanos estadounidenses que se oponen a las disposiciones en la NDAA no se han dado cuenta de que “el problema es Guantánamo, y que sin Guantánamo y la ley que se aprobó justo después de los ataques del 11 de septiembre que autorizaba la detención de prisioneros, a la que se llamó la Autorización para el uso de la fuerza militar (AUMF) y que está todavía vigente y de hecho sostiene todas los argumentos de las detenciones en la guerra contra el terror, sin la AUMF y Guantánamo, estas horribles disposiciones en la NDAA no habrían sido posibles.”

Andy Worthington es el autor de Los archivos de Guantánamo: Las historias de los 774 detenidos en la prisión ilegal de EEUU (publicado por Pluto Press, distribuido por Macmillan en los EEUU, y disponible en Amazon (pincha para EEUU y UK).

Rescatadores y funerales son objetivo de los aviones no tripulados de EEUU.


6 de febrero de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
23 de febrero de 2012

El 30 de diciembre del año pasado, las noticias de ABC enseñaron cómo un chico paquistaní de 16 años, Tariq Khan, fue asesinado junto a su primo de 12 años cuando el coche que conducía fue atacado por un misil lanzado desde un avión no tripulado estadounidense. Tal como escribí en ese momento, la noticia contenía un pasaje extraordinario enterrado en medio del texto:

Cuando se le preguntó por la documentación de las muertes de Tariq y Waheed, Akbar no presentó fotos de la zona donde explotó el misil . Literalmente no existe ninguna, ya que los aviones no tripulados a menudo golpean a la gente que llega a la escena de un ataque.

Lo que hacía a esa frase tan alucinante era que básicamente pone de relevancia en un informe que EEUU primero mata a gente con los aviones no tripulados y después dispara sobre los rescatadores y otros que llegan al escenario donde yacen los cadáveres y los heridos.

En un informe bien documentado que acaba de publicarse, la Agencia de Periodismo de Investigación, en pro del Sunday Times, explica que esto es lo que EEUU está precisamente haciendo – y peor:

Una investigación por la Agencia del Sunday Times ha revelado que la campaña con los aviones no tripulados de la CIA en Paquistán ha matado a docenas de civiles que habían ido a ayudar a rescatar a las víctimas o estaban atendiendo los funerales.

Estos hallazgos se han publicado solo unos días después de que el presidente Obama haya afirmado que la campaña de los aviones no tripulados en Paquistán era un “esfuerzo bien enfocado y con un objetivo claro” que “no ha causado un gran número de bajas civiles”…

Una investigación que duró tres meses en la que se incluían testigos oculares ha encontrado evidencias de que al menos 50 civiles fueron asesinados en sucesivos ataques cuando iban a ayudar a las víctimas. Más de 20 civiles han sido también atacados en bombardeos deliberados durante los funerales y los duelos. Los procedimientos han sido condenados por importantes expertos legales.

Aunque los ataques con los aviones no tripulados empezaron durante la administración de Bush en el 2004, se han incrementado enormemente bajo el mandato de Obama.

La administración Obama ha llevado a cabo 260 ataques por Predators o Reapers no tripulados en Pakistán, lo que da una media de uno cada cuatro días.

Como ya señalé, en los medio de comunicación americanos han habido apenas algunos apuntes desperdigados y casi todos escondidos de que los aviones no tripulados estaban matando a los rescatadores. Tal como la Agencia lo puso: “Entre mayo del 2009 y junio del 2011, agencias de noticias creíbles , incluyendo al New York TimesCNNAssociated PressABC News y Al Jazeera informaron de al menos 15 ataques contra rescatadores.” El nuevo informe de la Agencia también documenta bien que se estaban matando civiles que atendían los funerales de las víctimas de los aviones no tripulados:

Otros métodos también están preocupando. El 23 de junio de 2009 la CIA mató a Khwaz Wali Mehsud, un rango medio del comando talibán de Pakistán. Ellos planearon usar su cuerpo como cebo para pescar un pez más grande: Baitullah Mehsud, un importante líder de los talibanes paquistaníes en ese momento.

De acuerdo con el corresponsal de seguridad nacional del Washington Post Joby Warrick, en su reciente libro “El Agente Triple”: “Se tramó rápidamente un plan para golpear a Baitullah Mehsud mientras atendiera al funeral del hombre,” . “Cierto, el comandante… estuvo bien vivo mientras el plan iba tomando forma. Pero él no lo estaría por mucho tiempo.”

La CIA mató en su momento a Khwaz Wali Mehsud en un ataque con un avión no tripulado que mató al menos a otros 5…

Hasta 5000 personas atendía el funeral de Khwax Wali Mehsud esa tarde, incluyendo no sólo militantes talibanes sino muchos civiles. Los aviones no tripulados de EEUU atacaron de nuevo, matando por lo menos a 83 personas. Por lo menos habían 45 civiles, entre los que se documentaron diez niños y cuatro líderes tribales.

La agencia cita a muchos expertos declarando lo que es obvio: atacar rescatadores y los que atienden a un funeral es a ojos vista ilegal y prácticamente viene a ser un crimen de guerra:

Clive Stafford-Smith, el abogado que encabeza la organización no gubernamental Reprieve dedicada a asuntos legales, cree que esos ataques “son como atacar a la Cruz Roja en un campo de batalla. No se justifica atacar a nadie que no sea un combatiente.”

Christof Heyns, un profesor de derecho sudafricano, que es el enviado especial para Naciones Unidas en ejecuciones extrajudiciales, está de acuerdo. “Alegaciones de repetidos ataques que suceden media hora más tarde del primero mientras personal médico está en el terreno son muy preocupantes”, dijo. “Atacar civiles sería un crimen de guerra.” Heyns está pidiendo una investigación sobre los hallazgos de la Agencia.

Lo que hace a esto más llamativo aún es qué conservadora (incluso hasta el punto de estar equivocados) es la metodología y el reporte de la Agencia. Un informe que fue noticia el pasado julio, fue diseñado para demostrar (y lo hizo sin duda) que el consejero anti-terrorista más importante de Obama, John Brennan, mintió cuando dijo esto sobre los ataques de aviones no tripulados en Paquistán: “en el último año, no ha habido ni una sola muerte colateral gracias a la excepcional pericia y exactitud de las habilidades que hemos sido capaces de desarrollar.” El informe de julio de 2011 de la Agencia concluyó que la afirmación de Brenna era manifiestamente falsa: “La agencia hizo un examen detallado de 116 ataques por aviones no tripulados de la CIA en Paquistán desde agosto del 2010 y ha descubierto al menos 10 ataques individuales en los que parecían haber muerto 45 o más civiles.” Como señalé en ese momento – y de nuevo cuando entrevisté a Chris Woods de la Agencia – su metodología garantiza virtualmente una importante estimación a la baja del número de civiles muertos (y, de hecho, su número de julio de 2011 fue mucho más bajo que el de otros informes creíbles) porque ellos sólo cuentan a alguien como un “civil” cuando pueden probar absolutamente sin ninguna duda que la persona que murió por el ataque lo era. La dificultad para informar y obtener información verificable en Waziristan asegura que algunos civiles muertos no serán susceptibles a tan alto nivel de pruebas documentadas, y de esa manera no será cuantificado por la metodología que sigue la Agencia.

La cuestión es que la Agencia es extremadamente escrupulosa, quizás en exceso, en las afirmaciones que hace sobre las víctimas civiles por ataques de aviones no tripulados. Sus descubrimientos de ataques deliberados a rescatadores y a los que atienden a los funerales se apoyan en amplios y verificados testimonios presenciales, investigación sobre terreno y con informes públicos, los cuales la Agencia ha documentado en su totalidad. Como dijo Wood por correo electrónico: “Hemos estado trabajando durante meses con investigadores sobre terreno en Waziristan para verificar independientemente los informes originales. En 12 casos podemos confirmar que en efecto se atacó a los rescatadores y a los que atendían a los funerales.”

Como señala el informe, es particularmente destacable que esos descubrimientos le van pisando los talones a la reciente fanfarronada de Obama sobre la eficacia de los aviones no tripulados y en concreto su afirmación de que esa política “no ha causado un enorme número de víctimas civiles”, añadiendo que era “importante para todo el mundo entender que este asunto se haya mantenido muy controlado.” Comparad esa afirmación con la conclusión realmente subestimada de la Agencia de que “desde que Obama tomó el despacho hace tres años, se han reportado de manera creíble entre 282 y 535 civiles muertos incluyendo más de 60 niños.” Y atacar rescatadores y funerales de tus víctimas es totalmente lo opuesto a mantener el programa “muy controlado”. Como indicó Samiullah Khan, uno de los investigadores en terreno de la Agencia:

En una situación de guerra no se le permite a nadie atacar a la Cruz Roja. Los rescatadores son lo mismo. No puedes atacar rescatadores. Ya lo sabes, el número de Talibanes está aumentando día a día en Waziristan, porque se está matando a inocentes y rescatadores cada día.

Estrictamente hablando, la legalidad de atacar a los rescatadores puede ser ambigua porque, tal como indicaba la Agencia: “Es un crimen de guerra bajo las Convenciones de Ginebra atacar a los que lleven el emblema de la Cruz Roja o la Luna Creciente. Pero, ¿qué pasa si los rescatadores no llevan emblemas, o si los civiles están mezclados con los militantes, como la investigación de la Agencia sobre los ataques de los aviones no tripulados en Waziristán ha encontrado repetidamente?” Pero no hay ninguna ambigüedad sobre su moralidad, o la de atacar a los funerales (recordar la peor parte del vídeo publicado por WikiLeaks del ataque en Bagdad: que el helicóptero Apache primero disparó contra un grupo en el que habían periodistas de Reuters, después dispararon contra la gente que llegaba a ayudar a los heridos). Independientemente de lo que sea verdad, parece muy probable que Barack Obama es el primer premio nobel de la paz que, después de recibir su premio, comandó el ataque deliberado de rescatadores y funerales de sus víctimas.

ACTUALIZACIÓN:Tal vez de aquí vino la idea de atacar rescatadores:

17 de mayo de 2004
El FBI de nuevo advierte de artefactos explosivos secundarios. Se pide precaución a los oficiales para que vigilen los alrededores.

El FBI ha advertido de nuevo a las fuerzas de seguridad de EEUU que los terroristas pueden usar artefactos explosivos secundarios para matar y herir al personal de emergencia que está respondiendo a  un ataque inicial.

PoliceOne” ha enviado anteriormente alertas de este tipo, y nosotros advertimos de nuevo a las fuerzas de la ley que estén vigilantes de ataques o explosiones secundarias durante los incidentes de tipo terrorista .

En su boletín semanal enviado el miércoles tarde, el FBI pide precaución a los oficiales de policía y a otros para que vigilen cuidadosamente sus alrededores.

El boletín decía: “Estos artefactos pueden estar escondidos en objetos cotidianos tales como vehículos, maletines, maceteros o cubos de basura; o pueden ser ataques suicidas secuenciales en la misma localización, y son por lo general detonados menos de una hora después del primer ataque, con el objetivo de afectar a los primeros en responder así como a la población en general,”

O a lo mejor venía de aquí:

La viuda de un oficial de policía de Birmingham, Alabama, denunció que Eric Rudolph, el terrorista que puso la bomba, era un monstruo el lunes siguiente de que un juez federal lo sentenciara a cadena perpetua por el atentado que mató a su marido en 1998.

El Juez distrital de EEUU en Birmingham Lynwood Smith sentenció a Rudolph a dos cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de recurso en conexión con el ataque con bomba de enero de 1998 en la clínica “New Woman All Women”, en la que se llevan a cabo abortos…

Después de los atentados de Atlanta, Rudolph pretendía atentar contra agentes federales al colocar bombas secundarias cerca, programadas para detonar después de que la policía llegara a investigar la primera explosión.

En enero de 1997, una bomba explotó en la clínica de Servicios de Planificación Familiar de Northside, en un suburbio de Sandy Springs in Atlanta. Una segunda bomba explotó una hora más tarde, hiriendo a siete personas.

Un mes más tarde, cuatro personas fueron heridas en una explosión en una explosión en “Otherside Lounge” en Atlanta. La policía encontró una segunda bomba y la inactivó antes de que estallara.

O quizás es de aquí: un informe del 2007 de Seguridad Nacional sobre terrorismo, explica que esta es el sello característico de los ataques terroristas de Hamas:

El método que se empleaba era imitar la táctica favorita de Hamas, el “doble golpe;” un artefacto es detonado, y cuando la policía y otros llegan primero al lugar, un segundo y más potente artefacto es detonado para producir más víctimas y sembrar el pánico. Tanto si los terroristas fueron directamente apoyados por Hamas o solamente inspirado por sus acciones, fueron técnicamente eficientes; un experto del FBI recreó un arma similar para probar, y funcionó adecuadamente.

Cuando se describía a Hamas, Seguridad Nacional incluso bautizó esos ataques con un nombre: “el doble golpe.” Independientemente de que sea verdad, esta conducta es algo que el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), el Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) y las cortes federales han denunciado formalmente como terrorismo.

ACTUALIZACIÓN II: Esta semana, del 6 al 11 de febrero estaré hablando en numerosos eventes alrededor del país sobre el estado de las libertades civiles. Estaré en Nueva York, Indiana, Tennessee, Ohia y – para llevar la idea central a la cena anual de la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) – en Boise, Idaho. Todos los eventos son abiertos al público. La información de los eventos está aquí.

ACTUALIZACIÓN III: AP reportó la semana pasada que “los oficiales del Premio Nobel de la Paz estaban afrontando una investigación formal sobre acusaciones por las que ellos se habrían alejado de los criterios originales del premio al escoger a ganadores como el Presidente Barack Obama.” Específicamente:

La investigación se da después de insistentes quejas por un investigador noruego sobre la paz que indica que el propósito original del premio fue disminuir el rol del poder militar en las relaciones internacionales.

Si el comité del Condado de Estocolmo, el cual supervisa las fundaciones de la capital sueca, encuentra que el premio no está honorando el legado de Alfred Nobel, tiene la autoridad para suspender las decisiones para premiar que se dieron tres años atrás – aunque esto sería improbable y sin precedentes, como dijo Mikael Wiman, un experto legal trabajando para el condado…

Fredrik Heffermehl, un importante investigador y crítico del proceso de selección dijo a “The Associated Press” el miércoles que “Nobel lo llamó un premio para los campeones de la paz.”

“Y es innegable que él tenía en mente un movimiento pacífico, por ejemplo un desarrollo activo de la ley internacional y las instituciones, un nuevo orden mundial donde las naciones pueden reducir con seguridad los armamentos nacionales” dijo…

“¿Ves a Obama como un promotor de la abolición de lo militar como una herramienta de relaciones internacionales?” preguntó Heffermehl retóricamente.

Esto de hecho es una pregunta retórica.

Este artículo apareció originalmente en Salon.

La “Unión de Libertades Civiles Americana” (ACLU) sobre Obama y las libertades fundamentales.

Glenn Greenwald.

9 de septiembre de 2011.

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
30 de enero de 2012

Nota editorial de El Mundo no Puede Esperar.
Este artículo fue escrito antes de que Obama firmara como ley el Acta de autorización de Defensa Nacional (NDAA por sus siglas en inglés) a finales de diciembre de 2011.

La “Unión de Libertades Civiles Americana” (ACLU por sus siglas en inglés) decidió usar el décimo aniversario del ataque del 11/9 para hacer un informe exhaustivo sobre la erosión de las libertades civiles justificadas en el nombre del suceso, una erosión que – como documenta – no ha menguado en lo más mínimo, incluso a menudo se ha acelerad, bajo la administración Obama. La organización hoy trata un informe titulado “Un llamado al coraje: reclamando nuestras libertades diez años después del 11 de septiembre; este título pretende subrayar la ironía de que los líderes políticos que se pavonean alrededor como guerreros valientes contra el terrorismo en verdad dependen de un arma principal – sembrar miedo: la ausencia de coraje – para conferir al gobierno con más poderes incluso y a la ciudadanía con menos derechos si cabe. En el país, la “Guerra contra el Terror” ha sido, y continúa siendo, una guerra contra las libertades políticas básicas más que otra cosa. Las cuestiones concretas que aparecen en esta nuevo informe de la ACLU no serán ni mucho menos nuevas para muchos de nuestros lectores, pero dado el estatus de la organización entre los proguesistas así como de los principales grupos defensores de derechos en el país, y debido a que el informe trata estos temas muy por encima, merece mucho la pena subrayar algunos de sus conclusiones clave.

Empecemos con el resumen de la valoración que hace la ACLU sobre lo que el presidente Obama ha hecho con respecto a estos asuntos:

Hace diez años, no podríamos habernos imaginado a nuestro país involucrado en políticas sistemáticas de tortura y asesinatos selectivos, traslado de sospechosos desde otros países y teléfonos pinchados sin orden judicial, comisiones militares y detención indefinida, vigilancia política y discriminación religiosa. Esas políticas no sólo estaban completamente reñidas con nuestros valores, sino que participando en ellas, tensamos las relaciones con nuestros aliados, damos una herramienta de propaganda a nuestros enemigos, socabamos la confianza de las comunidades cuya cooperación es esencial para luchar contra el terrorismo, y desviamos recursos ya de por sí escasos dedicados a defender la ley. Algunas de estas políticas se han parado. La tortura y el traslado de sospechosos desde otros países ya no son oficialmente consentidos. Pero muchas otras medidas – detención indefinida, asesinato selectivo, juicios por comisiones militares, vigilancia sin garantías, y discriminación racial – siguen siendo elementos clave de nuestra estrategia de seguridad nacional hoy.

La semana pasada, el principal abogado y veterano de la CIA con 34 años de servicio, John Rizzo, explicaba en PBS Frontline que Obama no ha cambiado virtualmente ninguna de las políticas de Bush en ese area, y esta semana, la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) explica que “hoy la mayoría de las políticas (de Bush) siguen siendo elementos clave de nuestra estrategia de seguridad nacional.” En algún momento muy pronto, será imposible que los más leales de ambos partidos puedan negar esta verdad básica sin echarse a reir, ya que ambos han sido entusiastas, cada uno por sus propias razones, en denegarla (e incluso las dos diferencias citadas allí, si bien son positivas, son ampliamente exageradas por los defensores de Obama: las técnica de torturas autorizadas por Bush ya no estaban siendo utilizadas y los centros clandestinos de detención estaban vacíos cuando Obama tomó posesión; al contrario, hay claras evidencias de que la administración Obama continúa usando la tortura de manera indirecta y el traslado de prisioneros a los centros de detención clandestinos de manera indirecta también).

La ACLU entonces subraya una de las más perversas, aunque reveladoras, ironías en la opinión sobre libertades civiles del Partido Demócrata en la era Obama: la manera en el que el simple intento de Bush de encarcelar a ciudadanos de los EEUU sin el debido proceso (o simplemente escuchas secretas a ciudadanos) dio lugar a semejante escándalo, mientras que el que Obama reclame el derecho a asesinar ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso no ha provocado literalmente ninguna protesta:

De esa manera un ciudadano estadounidense detenido por militares y llevado a una cárcel en Nueva York, señalado por el Presidente Bush como un “combatiente enemigo”, y encerrado en un calabozo de la marina sin cargos o juicio. De esa manera el presidente Bush, echando mano de poderes de guerra y en secreto se declara con autoridad para violar las prohibiciones del Congreso e ignorar la necesidad de autorización judicial para ordenar el seguimiento electrónico de ciudadanos americanos. De esa manera el presidente Obama echó mano de una autoridad sin restricciones para usar fuerza letal contra ciudadanos estadounidenses, lejos de cualquier campo de batalla, en base a su propia y unilateral determinación de que el ciudadano supone una amenaza a la nación. Y de esa manera el Congreso aprobó leyes para poder detener prisioneros en Guantánamo de manera indefinida, incluso aunque la prisión sea una mancha en la conciencia y la historia de nuestra nación y una herramienta de reclutamiento para nuestros enemigos.

De manera crítica la ACLU pone énfasis en que esta fijación de Obama – los programas ampliamente expandidos de asesinar selectivamente a ciudadanos estadounidenses lejos de cualquier campo de batalla – es una amenaza al estado de derecho, y por lo menos tan peligroso como cualquier política implementada por Bush/Cheney:

“Ninguna política de seguridad nacional supone una amenaza tan grave a los derechos humanos y al estado de derecho internacional que el asesinato selectivo, porque el gobierno utiliza la autoridad que se le ha dado para imponer un sentencia de muerte extrajudicial a gente – incluyendo ciudadanos estadounidenses – localizados lejos de cualquier campo de batalla.”

Bajo el programa de asesinatos selectivos empezado por la administración de Bush y ampliamente expandido por la administración Obama, ahora el gobierno recaba “listas negras” secretas de sus objetivos, y por lo menos algunos de esos objetivos permanecen en esas listas durante meses al mismo tiempo. Por definición esos objetivos no pueden siempre suponer amenazas “inminentes”. Al mismo tiempo, el gobierno ha rechazado incluso revelar los criterios legales que utiliza para decidir a quién va a matar. El público americano no tiene manera de saber si el programa de asesinatos selectivos es legal, y mucho menos si en concreto la gente que el gobierno mata en el nombre de nuestra seguridad realmente representa una inminente amenaza a nuestra nación. Sin embargo nosotros sabemos, que en la década que va desde el 11 de septiembre, el gobierno ha señalado repetidamente a gente como terrorista – incluyendo en Guantánamo – y sólo más tarde hemos encontrado (o una corte ha encontrado) que las pruebas del gobierno eran exageradas, erróneas, o no existentes. Si conferimos al gobierno de una autoridad sin control para imponer sentencias de muerte de personas que están lejos de cualquier campo de batalla y que no han sido nunca condenadas o ni siquiera acusadas de un crimen, es inevitable que – a pesar de las afirmaciones no verificables del gobierno de lo contrario – que gente inocente sea ejecutada.

Para todo lo que se dice sobre que Bush y Cheney volvieron a los EEUU en un estado granuja, aquí está el resultado aumentado de la política de Obama:

En los últimos diez años, América se ha convertido en una legalidad internacional atípica al invocar el derecho a usar la fuerza letal y la detención indefinida contra sospechosos de terrorismo fuera de los campos de batalla. Si seguimos afianzando la militarización de nuestros esfuerzos anti terroristas, nuestra nación arriesga en convertirse en un paria legal, en detrimento de esos esfuerzos.

La ACLU entonces dedica un capítulo entero al modo en que la inmunidad para los torturadores americanos – conferida conjuntamente por el presidente Obama y una rama judicial dócilmente respetuosa al llamado de Obama Bush al secreto de Estado – ha contaminado y degradado todo el sistema judicial y ha hecho que la futura reintroducción de la tortura sea virtualmente inevitable:

“Hoy tenemos una situación general que debería ser motivo de vergüenza para todos los americanos: ni una sola víctima del régimen de torturas de la administración de Bush ha estado ante un tribunal. Y ni un solo tribunal que se ha atrevido con un pleito sobre tortura ha apuntado a la cuestión clave de si los derechos legales de la víctima fueron violados.

Entonces se está produciendo el señalamiento de musulmanes americanos por algunas de las acciones más invasivas y reductoras de derechos de las últimas décadas. La ACLU explica: “Ninguna área de la sociedad civil musulmana de América no se vio afectada por las acciones discriminatorias e ilegales durante los años del gobierno de Bush… Resumiendo, la administración de Bush usó la discriminación religiosa, racial y de nacionalidad como una de las principales herramientas de la lucha antiterrorista de esta nación.” ¿Y ahora?

Con un alarmante amplitud, la administración de Obama ha continuado utilizando la discriminación como una política oficial del gobierno.

Un capítulo separado lo dedican a lo que la ACLU llama “Una masiva y descontrolada sociedad vigilada.” Explica: “Usando la autoridad del Acta Patriótica, la Administración de Bush empezó – y la Administración Obama ha continuado – llevando a cabo una intensiva vigilancia “preventiva” de americanos inocentes sin una revisión judicial.” Y “el resultado es una sociedad vigilada a nivel nacional en la que el derecho a la privacidad de los americanos está sitiado como nunca antes.” Pero poco se sabe sobre lo que exactamente el gobierno está haciendo con esto, inexplicablemente a escondidas – es lo que el Washington Post llama “América máximo secreto” – por esto:

La administración Obama, como la administración Bush antes, ha usado excesivo secretismo para esconder una posible inconstitucionalidad de la vigilancia.

Este “Estado de Vigilancia”, al igual que otras muchas políticas antiterroristas de Bush/Obama, se justifica por una interminable plan para sembrar miedo. Porque además del enriquecimiento de la industria estatal de seguridad privada (ved aquí y aquí), su propósito real – como ya expresé la semana pasada – es este:

Demasiado a menudo, la vigilancia gubernamental después del 11-9 ha señalado a gente sólo por expresar sus opiniones políticos o por protestar las políticas del gobierno. La ACLU ha documentado ejemplos de espionaje político, monitorización y acoso a los americanos basados en sus actividades, que están protegidas por la Primera Enmienda, por parte de los oficiales locales, estatales y federales de al menos 33 estados y el distrito de Columbia62. El gobierno ha espiado a grupos de minorías raciales y religiosas y a comunidades organizadas, grupos universitarios, reservistas militares cuando llaman a sus familias a casa, periodistas, cooperantes, activistas políticos, y muchos otros63.

Pero la principal causa de esta continuidad Bush-Obama ha sido que ambos presidentes han adoptado rotundamente la misma teoría de la guerra contra el terrorismo- el ilimitado campo de batalla global y el resultante poder sin restricciones para actuar en cualquier parte del mundo sin límites – lo que tuvo mucha controversia durante la presidencia de Bush pero que se ha convertido en la línea principal, de consenso bipartidista:

Por supuesto, no son sólo algunos en el Congreso que han adoptado una guerra contra el terrorismo mundial. Desde el 11 de septiembre, no ha habido más algo más dramático o con un desarrollo con consecuencias que la controversia entre las administraciones de Obama y Bush de que Estados Unidos está metido en un conflicto armado global contra entidades terroristas definidas con poco rigor y las indefinidas “fuerzas aliadas”. Las políticas más concretas que se han seguido con esta construcción son la detención militar indefinida y el asesinato selectivo de civiles lejos de cualquier campo de batalla convencional o teatro de operaciones.

Apuntando a esa teoría central de ambos presidentes, la ACLU resuelve una de las reivindicaciones más erróneas de los defensores de Obama: que el fracaso del presidente en cerrar Guantánamo se debe exclusivamente al obstruccionismo del Congreso; de hecho, mucho antes de que el Congreso hiciera nada con respecto al campo, el presidente anunció su intención de continuar con la injusticia principal – la detención indefinida – aunque en un escenario diferente:

Pero la promesa del presidente Obama de cerrar Guantánamo fue minada por él mismo en mayo del 2009 al anunciar una política que consagraba en Guantánamos el principio detención indefinida militar sin cargos o juicio6.

Durante la era Bush, las acciones y condenas de la ACLU recibieron una atención amplia y positiva de los progresistas. Eso, por supuesto, no es verdad ahora, y este mordaz y crítico reportaje será probablemente ignorado en la mayoría de esos círculos, igual que lo ha sido este comentario realmente destacable del director ejecutivo de la ACLU. Y como siempre, cualquiera que pida con insistencia que se preste atención a estos hechos se encontrará con la exigencia de que la mirada tiene que desviarse en cambio a qué miedo dan Sarah Palin Christine O’Donnell Michele Bachmann Rick Perry, y después esto se desvanecerá tan alegremente en una nube de electoralismo partidista incluso cuando a las elecciones les faltan más de un año.

De una manera u otra, este autoritarismo avanza de manera sigilosa, sin restricciones y sin disminuir, y es ahora – más que en la esfera del ala derecha republicana – con un completo consenso bipartidista. Realmente no entiendo cómo los progresistas piensan que se les va a tomar en serio la próxima vez que haya un gobierno republicano e intenten resucitar su fingida preocupación por esas cuestiones; serán tan creíbles como los conservadores que pretenden ser guerreros del déficit y de un gobierno comedido sólo cuando es el otro partido el que está en el poder.

Pero incluso eso últimamente importa poco: tan afianzado está el militarismo institucional, el secretismo, la vigilancia y el autoritarismo que incluso si hubiera un gran debate público sobre ello, como hubo durante la presidencia de Bush, este sistema difícilmente se vería afectado, ni mucho menos amenazado. El gobierno y otras facciones de poder – especialmente aquellas amenazadas por la posibilidad de descontento y agitación social – no renuncian a este tipo de autoridad a menos que se les fuerce a ello.

ACTUALIZACIÓN: Mañana por la mañana, empezando alrededor de las 11.20, estaré en el programa de la radio pública nacional (NPR por sus siglas en inglés)On Point, hablando del 11 de septiembre y las libertades civiles, junto con Dana Priest del Washington Post, que estará desde el principio del programa hablando sobre “la América del Máximo secreto”.

ACTUALIZACIÓN II: Donald Rumsfeld se ha convertido en la última figura de la derecha – entre muchos – en colmar de alabanzas al presidente Obama sobre las políticas de libertades civiles y terrorismo ( h/t flellis):

El anterior secretario de defensa Donald Rumsfeld le dice al presidente Obama que ha tenido que aceptar buena parte de la doctrina Bush por necesidad, a pesar de que lo que prometió durante la campaña en el 2008…

“Han terminado dejando Guantánamo abierto no porque les guste – a nosotros no nos gustaba tampoco – sino porque no pudieron pensar en una solución mejor,” dijo Rumsfeld a Greta Van Susteren de las noticias de la Fox el martes…

“Es lo mismo que con el Acta Patriótica, las comisiones militares y la detención indefinida. Todas esas cosas fueron criticadas pero hoy todavía están activas dos años y medio más tarde porque son la mejor alternativa a las demás opciones – y de hecho están sirviendo para mantener a América más segura,” dice Rumsfeld.

Igual que nadie podría haber fortalecido el formato antiterrorista de Bush/Cheney en el modo que Obama lo ha hecho, de igual manera nadie habría podido darle confirmación a esas políticas como él lo ha hecho.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 7 de septiembre de 2011.

La maldad de la detención indefinida y aquellos que quieren sacarla de la agenda.

8 de enero de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
22 de enero de 2012

Este miércoles se cumplirá el décimo aniversario de la inauguración del campo de prisioneros de Guantánamo. En el New York Times, un antiguo prisionero del campo, Lakhdar Boumediene, escribe un increible y poderoso artículo de opinión donde vuelve a contar la flagrante injusticia que supuso su detención sin el debido proceso y que duró 7 años.

Desde el principio quedó claro que las acusaciones contra el ciudadano bosnio – que en el momento de los ataques del 9-11 era director de la Sociedad de la Luna Roja Creciente llevando ayuda humanitaria a niños bosnios – eran falsas; de hecho, un alto tribunal en Bosnia investigó y le retiró los cargos americanos de terrorismo. Pero las fuerzas de EEUU lo secuestraron de todas maneras, lo ataron, lo mandaron a Guantánamo y lo encerraron durante siete años sin juicio.

En septiembre del 2006, el Congreso de EEUU aprobó el Acta de las Comisiones Militares (MCA de sus siglas en inglés) el cual, entre otras cosas, no sólo autorizaba la detención de sospechosos de terrorismo sin un juicio, sino que incluso negaba explícitamente a todos los detenidos en Guantánamo el derecho al Habeas corpus: el procedimiento por mandato constitucional permite a los prisioneros al menos la posibilidad para convencer a un jurado de que están siendo erróneamente retenidos. Las audiencias de Habeas protegen mucho menos que un juicio completo: el gobierno no necesita convencer a un jurado bajo la duda razonable de que alguien es culpable, sino que apenas tienen que presentar algunas pruebas creíbles para justificar el encarcelamiento. Pero el MCA denegaba incluso los derechos de habeas a los detenidos.

Sólo una vez la Corte Suprema de EEUU, en una decisión del 2008 llevando el nombre de Boumediene, sentenció que la disposición del MCA denegando el habeas era inconstitucional, y que los detenidos de Guantánamo tenían derecho a una revisión del habeas corpus. Esto hizo que al final se le requiriera al gobierno de EEUU a enseñar esas pruebas contra Boumediene ante una corte de verdad. 43 jueces federales designados por Bush después sentenciaron que no había ninguna prueba creíble que sustentara las acusaciones contra él, y fue finalmente liberado en mayo de 2009. Por favor primero leed el corto pero apasionante relato de lo que esta detención indefinida le hizo a su vida, y después considerar los siguientes puntos:

(1) Desde la decisión de la Corte Suprema sobre Boumediene, a docenas de detenidos de Guantánamo como Boumediene se les permitió tener una revisión de su caso por una corte federal para ver si había alguna prueba creíble contra ellos, y la gran mayoría de ellos ganaron los casos porque no había ninguna prueba (hubo un momento en el que el 75% de los detenidos prevaleció aunque el porcentaje es ahora algo más bajo). Si el Acta de las Comisiones Militares hubiera sido ratificada como constitucional, Boumedien – y docenas de otros inocentes detenidos que han sido liberados de Guantánamo – sin duda estarían ahora encarcelados indefinidamente.

Mírenlo de otra forma, si aquellos que votaron por el MCA hubieran hecho lo mismo– y eso incluye todos los Senadores republicanos excepto Lincoln Chafee junto con 12 Demócratas, inluyendo Jay Rockefeller, Debbie Stabenow, Robert Menendez, Frank Lautenberg, y en actual Secretario de Interior Ken Salazar – entonces Boumediene y docenas de otros detenidos inocentes estarían erróneamente encarcelados. Además, los Demócratas tenían 46 senadores en ese momento y podrían haberlo intentado bloquear pero no lo hicieron, es más, muchos Demócratas que incluso votaron contra la reforma de ley nombraron a John McCain como su negociador y estaban preparados para votar por la MCA hasta que en el último fin de semana se hicieron algunos cambios que aunque no estaban relacionados, lo hicieron sin su participación y les ofendió ese procedimiento. Como el artículo de opinión de Boumediene refleja, actuar para dar la potestad al Presidente de encarcelar gente indefinidamente sin cargos es una de los pasos más peligrosos y perjudiciales que un gobierno pueda tomar, y precisamente el Congreso de los EEUU en 2006 hizo exactamente eso.

(2) La decisión de la Corte Suprema sobre el caso Boumediene fue con una votación 5 contra 4; por lo que 4 Jueces de la Corte Suprema de los EEUU votaron por mantener la constitucionalidad del encarcelamiento indefinido de seres humanos, probablemente de por vida, sin ni siquiera las mínima protección de la audiencia de habeas. Si Anhonny Kennedy hubiera votado con sus colegas conservadores, no sólo Boumediene y docenas más estarían todavía erróneamente encarcelados, sino que el poder con el que los EEUU ha oprimido por tiempo a sus ciudadanos es el sello distintivo que define a la tiranía – la potestad para encarcelar sin el debido proceso – habría sido totalmente consagrado mediante una ley americana.

(3) Después del caso Boumediene, la detención indefinida sigue siendo una parte clave de la política de Obama. El Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) de Obama ha argumentado repetidamente que las reglas que se aplicaron a Boumediene no deberían ser aplicadas en Bagram, donde – la administración Obama insiste – se tiene la potestad para encarcelar a gente sin el debido proceso, ni siquiera con audiencia de habeas; el Departamento de Justicia (DOJ) de Obama al final logró tener ese poder consagrado. Obama ha propuesto una ley para darle a él plenas facultades “para detener de manera prolongada” de manera que se pueda permitir que sospechosos de terrorismo sean encarcelados sin juicios. Su plan para cerrar Guantánamo implicaba una mera relocalización de su sistema de detención indefinida a suelo Estadounidense, donde docenas de detenidos, por lo menos, continuarán encarcelados sin juicio. Y por supuesto acaba de firmar la ley que regula el Acta de autorización de defensa nacional (NDAA por sus siglas en inglés) que contiene – como refleja el ACLU- “una disposición que ampliamente permite la detención indefinida en cualquier parte del mundo,” lo que quiere decir – como dice Human Rights Watch – que “el Presidente Obama quedará en la historia como el presidente que consagró como ley estadounidense la detención indefinida sin juicio.” Esos mantenidos en Guantánamo continuarán recibiendo por lo menos la audiencia de habeas, pero no aquellos mantenidos en otras prisiones de la Guerra contra el Terror americana. Leer el artículo de opinión de Boumediene para ver por qué esto es tan detestable.

(4) Como se aproxima un año electoral, cada vez se está volviendo más común una táctica tan repelente como estrambótica y evidente en sí misma utilizada por algunos militantes Demócratas contra aquellos que como nosotros insistimos que temas como el de la detención indefinida (junto con el asesinato de civiles que se está dando en el mundo musulmán) merece una prioridad máxima. El argumento es que poner el énfasis en esos asuntos es perjudicar al Presidente Obama (porque él es responsable de la detención indefinida, la muerte de bastantes civiles, y las agresiones con riesgo de guerra) mientras se ayuda a los candidatos competidores (como Gary Johnson o Ron Paul) quienes vehementemente se oponen a esas políticas. Así que, sigue este razonamiento, reivindicar que temas como la detención indefinida y la muerte de civiles sea prioritario en la valoración de la carrera presidencial significa subordinar la importancia de otros asuntos como el aborto, la igualdad de los gays o los derechos civiles en el país, cuestiones en las que Obama y los Demócratas son mejores. Muchos de estos comentaristas insinúan de manera muy fuerte, o ahora incluso abiertamente plantean, que sólo hombres y blancos están dispuestos a discutir por este esquema de prioridades porque los asuntos a los que se les ha quitado prioridad no les afectan. Pueden ver aquí (Megan Carpentier), aquí (Katha Pollitt) y aquí (Dylan Matthews) como tres de los muchos ejemplos de esta insinuación acusatoria y grotesca.

Hay muchos errores que llaman la atención en su táctica para dividir. Uno, depende de la distorsión deliberada y a gran escala del argumento que se ha hecho; demandando que los temas como la detención indefinida, la muerte de civiles y la guerra agresiva sean temas de alta prioridad en la carrera presidencial no abogan, ni de lejos, por quitarle prioridad a otros asuntos. Otro, muchas mujeres y minorías étnicas y raciales – así como los gays americanos – están dando argumentos similares sobre la necesidad de que estos temas reciban suficientes atención en las elecciones.

Y más importante, es extremadamente irracional defender que el interés personal o los “privilegios” llevarían a alguien a priorizar asuntos como la detención indefinida y las bajas civiles ya que los que están siendo acusados y que defienden las libertades civiles o están en contra de la guerra es extremadamente improbable que se vean implicados en los abusos por los que protestan. No son hombres blancos la mayor parte de los que están siendo detenidos indefinidamente, a los que se les destruye sus casas y coches con aviones no tripulados – las víctimas de esas políticas son gente como Boumediene, o Gulet Mohamed, o José Padilla, o Awal Gul, o Sami al-Haj, o Binyam Mohamed, o aldeanos afganos, o familias paquistaníes, o adolescentes yemenís.

Veamoslo de otra manera, cuando empleas la mayor parte de tu tiempo trabajando contra las injusticias impuestas casi exclusivamente sobre las minorías y los marginados – como hace cualquiera que trabaja en temas de libertades civiles y guerra – es reprobable para cualquiera utilizar ese tipo de tácticas acusatorias, todo al servicio del objetivo vacío de la aplicación de la lealtad partidista. Precisamente esos que actúan por privilegiados intereses propios querrían quitar prioridad a esos asuntos en la campaña presidencial, no insistir en su vital importancia.

Y este es el verdadero punto aquí: lo más retorcido de los que emplean estas tácticas con fines partidistas es lo fácil que podría ser utilizadas contra ellos, en lugar de por ellos. Todos los autores de los tres ejemplos acusatorios mencionados más arriba (Carpentier, Pollitt y Matthews) – así como todos esos Demócratas que se han hundido por argumentar explícitamente que esos asuntos no tienen importancia – son blancos y no musulmanes. Para aplicar su degradada retórica a ellos, uno podría fácilmente decir:

Desde luego que no consideran que la detención indefinida, las invasiones y ocupaciones, y la matanza de civiles estén descalificando a un Presidente o incluso mereciendo mucha atención en la elección presidencial – por supuesto ellos pedirán que todo el mundo apoye fielmente al Presidente que continúa haciendo todas esas cosas de manera agresiva – porque, como no musulmanes, ellos no son los que serán encarcelados por años sin juicio o un avión de EEUU o un ataque aéreo no hará pedazos a sus niños, entonces ¿qué les importa?

No utilizo ni apoyo ese desafortunado razonamiento, pero esos que lo hacen – como los autores de las acusaciones que enlazo más arriba – deberían haberlo aplicado a ellos mismos y a sus prioridades políticas; merecen cosechar lo que están sembrando.

Es más, el Washington Post tiene un excelente artículo sobre los millones de civiles muertos que EEUU ha causado en las últimas décadas y cómo firmemente esos civiles muertos son ignorados en el discurso político y mediático en EEUU. El artículo es de John Tirman, el director ejecutivo y principal científico de investigación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés), en el Centro de Estudios Internacionales, que acaba de publicar un libro sobre ese tema. Una de las principales razones por las que esos muertos reciben tuna prioridad tan baja es porque los americanos no se ven afectados por esas bajas y pueden así quitarles prioridad como aberrante.

Esto explica mucho de nuestra respuesta a la violencia en Corea, Vietnam, Irak y Afganistán. Cuando la guerra iba muy mal y la violencia iba en aumento, los americanos tendían a ignorar o incluso culpar a las víctimas. El público descartaba a los civiles porque sus altas tasas de mortalidad, desplazamiento y ciudades destruidas no concordaban con nuestra idea de las misiones y del papel de EEUU en el mundo.

Esas actitudes tienen consecuencias. Tal vez la más importante – aparte de las tensiones creadas con los gobiernos anfitriones, que han hecho bastante ruido protestando por las bajas civiles – es que la indiferencia da permiso a nuestros militares y líderes políticos para buscar más intervenciones.

Para apelar a las tácticas acusatorias y explosivas de Megan Carpentier, Katha Pollitt, Dylan Matthews y otros acusadores que se enlazan más abajo: es mucho más fácil ver esas políticas como no descalificadoras e insistir en quitarles prioridad en favor de otras políticas porque sus privilegios de blancos y no musulmanes significa que ellos no son los que van a ser detenidos indefinidamente, asesinados sin el debido proceso, ni sus casas y niños serán objetivo de aviones no tripulados y bombas de racimo. Los musulmanes tienen momentos más difíciles, consintiendo tan alegremente esos abusos – como hacen los nos musulmanes que son capaces de protestar por las graves injusticias incluso cuando no están directamente afectados por ellas. De nuevo, esta no es una forma de razonar que yo acepto o uso – podría haber todo tipo de razones por las que alguien querría que esas políticas fueran no prioritarias o por lo menos que no sean vistas como descalificadas bajo indiferencia basada en el egoísmo y los privilegios – pero esos que vomitan ese tipo de calumnias deberían entender qué fácilmente se les puede someter a esas mismas acusaciones.

Al final, realmente no es tan complicado entender por qué tanta gente considera esos asuntos tan fundamentales. Esos luchando por entenderlo deberían leer el artículo de opinión de Lakhdar Boumediene. O esta historia y este artículo de opinión sobre un chico de 16 años y su primo de 12 a los que se les quitó la vida cuando el de 16 años fue atacado (en secreto y sin ningún control) con un ataque desde un avión no tripulado en Pakistán. O estos descubrimientos recién documentados de abusos que están ocurriendo a detenidos en Bagram. O las docenas de mujeres y niños yemeníes asesinados por una bomba de racimo de EEUU. O el proceso secreto por el que el actual Presidente ha tomado la potestad unilateral para poner como objetivo a ciudadanos estadounidenses para asesinarlos.

Hay muchas razones por las que uno podría insistir en que hay que poner atención a estos asuntos, incluso en un año electoral. Como expliqué en mi respuesta al modesto ataque de Carpentier en Guardian, el interés propio y los “privilegios” no están entre ellos. Si acaso, es probable que esos rasgos produzcan exactamente la reacción contraria, por ejemplo que esos asuntos no sean priorizados porque dan más poder al partido político propio o que preocuparse sobre asuntos que lo dañan personalmente es el objetivo predominante.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com

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