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El blog de Moncadista

Nací un 26 de julio…

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También la lluvia y el 15M

TAMBIEN LA LLUVIA

Por cosas de la vida escribí este texto hace poco más de una semana, y como dice Ales, las cosas van “demasiado” rápido, y puede que ya esté medio anticuado. Pero quería plasmar mi reflexión sobre el 15M, como vivimos en el mundo donde todo el mundo opina aunque no tenga nada que decir o nadie lo escuche….

Como la mayoria, observo con atención al movimiento 15M. He participado en asambleas en Granada, Barcelona y Madrid. Pero no me había decidido a escribir nada porque otros lo hacen mejor que yo y la cosa está saturada. Además no creo que muchos de los implicados me lean, pero bueno, estructuro mis ideas.

Es algo emocionante. Es una historia que no ha aparecido ni en mis sueños más húmedos. Me decía un compañero de luchas que cuándo habíamos nosotros imaginado algo así. Verdad, nunca. Además mi más profundo respeto a todos los que están en las asambleas y movilizaciones. Ojalá el hilo de mi vida pasara por España en estos momentos.

Pero eso no quita que no haya que analizarlo con los pies en el suelo, con los libros de historia en la mano y con nuestra experiencia (personal y colectiva) en la retina.

Viendo la peli «También la lluvia» se me ha ocurrido un simil para explicar lo que pienso. La película, muy recomendable, va sobre la insurrección que se dio en Bolivia en el 2000 que llevó al derrocamiento de varios gobiernos. Al final se recubre de fantasía e idealismo, pero el hilo conductor es muy realista.

A todo espectador que vea ambas pelis, la del 15M y la de Gael, y las compare, le debería venir a la cabeza varias preguntas, estas son las mías:

¿qué tienen los indios bolivianos que con movilizaciones masivas son capaces de hacer temblar al sistema y los del 15M no se merecen ni declaraciones del poder, el de verdad, no el parlamentario?

Lo que la película apenas roza es que las movilizaciones no fueron sólo por una cuestión de «servicios» como el agua. Los que bajaron de las montañas fueron los cocaleros y los mineros. Bajaron con un objetivo muy claro, no al neoliberalismo. Traducido, no más opresión y expolio, por una segunda independencia. Los del 15M tienen en una asamblea más de 1000 propuestas. Y no por una cuestión de diversidad, pluralismo postmoderno, sino por una total falta de análisis, consecuencia de falta de visión histórica. La democracia es la perfecta de las dictaduras.

Lo más importante para mí. Los bolivianos no rehuyen el conflicto, lo afrontan. No obvian que en la lucha existen las contradicciones. Como ejemplo, la relación entre los protagonistas, el indio y el español. ¿Qué haría un 15amero? rechazar al español por….político, sindicalista, etc. No evita el conflicto con la policía y el poder. Lo canaliza (organiza) para que el daño sobre el débil sea el mínimo posible. Dicen en la asamblea unas mujeres, es que nos van a masacrar, no vayamos!. Y dicen otras, el agua es vida, ya nos están masacrando.

Hay que mirarle a los ojos al conflicto, y sí o sí derivará en violencia directa. Porque el sistema ejerce su dominio con la violencia. Negar que la explotación es violencia y que enfrentarse a la explotación degenerará en más violencia es poner punto y final al movimiento. Es diluirlo en infantilismo, en creer en las hadas.

Comparar este movimiento con cualquier «revolución» africana o latinoamericana es un insulto a los mártires de esos movimientos y a la inteligencia.

¿por qué sufren tanta represión? ¿por qué a ellos los matan a tiros y a los del 15M les dan de porra?

A pesar de haber ganado, el líder dice: «siempre nos cuesta tan caro, nunca es fácil, ojalá hubiese otra forma, pero no la hay…y ahora queda lo más duro…»

Si a los bolivianos o a los tunecinos le dan bala no es porque vivan en «regímenes autoritarios» (el de Bolivia no parecía serlo). Pensar que nuestro país no lo es, es ingenuo, y eurocentrista. Sólo hay que echar un vistazo a la historia reciente.

Me cabrea el escándalo que se ha armado con los palos de plaza cataluña (o con los infiltrados, ja!) Pero bueno, ¿por qué no os escandalizasteis en la pasada huelga general? O en las movilizaciones de los astilleros y demás privatizaciones? Con torturas y judicializaciones al estilo franquista. ¿Eso no es represión?. Represión son decenas de miles de desaparecidos en Colombia. Luchadores. Si a los 15ameros no los reprimen (de verdad), no los desalojan no es sólo por una cuestión electoral. Es sobre todo porque no molestan. Pretender que la movilización «pacífica», tal como se está dando, va a generar algún efecto es legitimar al sistema democrático vigente. Es como arañar la piedra. A ver, si no vivimos en democracia como dicen los lemas, ¿cómo vamos a cambiar esa democracia con los métodos que nos ha dado?. No estoy hablando de ser «violentos», cuidado. Estoy hablando de enfrentarse al conflicto, analizarlo. El conflicto es económico y social. La precariedad, la falta de trabajo, la «crisis», etc. ¿quiénes mandan y qué es lo que más les jode? ¿Que montéis campamentos en Sol?, ja. Donde les duele es en el bolsillo. Si no se puede hacer huelga porque hoy no trabaja ni cristo, pues que se pare la producción.

Eso es lo que hicieron los mineros y campesinos bolivianos, por eso se llevaron plomo, por eso ganaron. Pararon la producción y la distribución, amén de bajar cargados de dinamita de las montañas. Pero claro, eso a nuestros indignados no les gusta porque conlleva violencia, porque se estaría «obligando» al ciudadano libre a no ir al trabajo o a la cola del paro y además habría enfrentamientos.

Sigamos pidiendo las cosas por favor, ya veréis qué lejos se llega.

Pensemos en lo que dice el líder indígena: «ojalá hubiera otra forma, pero no la hay. Ganamos la batalla y todavía nos queda lo más duro». (y es verdad tal como se están poniendo las cosas en Bolivia).

¿cómo se organizaban todas esas miles de personas que consiguieron vencer a una multinacional tan poderosa y derrocar gobiernos? ¿por asamblea?

Uno de los gritos que más me indignaba a mí era el de «esto sí es democracia». El fogueo, la «participación» o el desahogo no es democracia. La democracia es que el pueblo, como un todo no como individuo, ejerza poder en su vida, en su destino. Las asambleas no son estructuras democráticas porque se impide el ejercicio de ese poder. Y estas asambleas de miles no permiten ni siquiera el ejercicio de la participación individual, algo que el sistema ya ejerce mediante el voto. El asamblearismo puro es tan democrático como la representatividad electoral.

En la peli se ve cómo el líder, al que volveré, trabajaba con un grupo de vecinos en la construcción de un viaducto para el agua. Ese es un ejercicio organizativo de años. Y de pocos que se hacen muchos. No de muchos que se dividen en pocos para ser más «efectivos». Y esta es una matización muy importante. El que pocos se hagan muchos supone un salto cualitativo, de toma de conciencia y de estructura organizativa que permite el ejercicio de la democracia real y consciente. Las movilizaciones de Bolivia del 2000 o las de ahora de Egipto no son actos espontaneos como en España, sino el producto invisible de años de lucha y organización muy desagradecida. No seamos ingenuos, la lucha es durísima y desagradecida porque el enemigo es poderoso y lo tenemos dentro de nosotros.

Otra cosa que me exaspera de algo tan bonito como este movimiento es la falta de honestidad de mucha gente que hay dentro. No quiero entrar en detalles por respeto a compañeros y amigos de lucha de muchos años. Hay un rechazo a los «partidos», a la «política»… Cuando alguien propone organicemos un partido, la gente grita «no nos representan» y pone los brazos en cruz. Pues las acampadas no sólo han sido fruto del trabajo de cientos y de la inventiva de miles, que también. Ha sido fruto del trabajo MILITANTE de decenas. De organizaciones (partidos) que están ahí más o menos en la sombra. Además del rechazo al líder, aunque este rechazo es comprensible cuando no existe democracia (tejido organizativo y tradición de lucha). ¿Por qué el prota de la peli es el líder?, ¡porque sí!, porque lo es de forma natural en el transcurso de años de lucha. Porque su entorno lo reconoce como tal, e igual que lo puso lo quitará. Esa es la verdadera democracia revolucionaria. Por fin puedo escribir esa palabra sin sentirme ridículo, porque lo ridículo es crear grupos en facebook de «spanish revolution».

Si no ladran Sancho es porque no cabalgamos. Y lo de Plaza Cataluña (o el parlament) no es ladrar amigos.

NOTA: Hoy mismo leía este artículo en Diagonal, pego esto:

«Por eso, si al principio afirmábamos que no teníamos miedo, ahora podemos afirmar que el miedo, el miedo a perder su poder, lo empiezan a tener ellos«. No me he podido reir más. Es que no sé qué contestar a semejante ingenuidad.

Va un español, un griego y un francés….

Me estoy leyendo un libro de esos que te marca, tan bueno que me paso las paradas del metro, que me cabrea, me emociona…Se llama «El hombre que amaba a los perros» de Leonardo Padura. Os lo voy a reventar (espoiler le dicen), el protagonista muere, se lo cargan, el nombre del asesino es mundialmente famoso: Ramón Mercader, bueno, no lo conocéis, pero seguro que al «ideólogo» sí, Stalin. Los protagonistas del libro son Liev Davidovich Trotsky, Ramón Mercader e Iván, el escritor.

Ya escribiré algo sobre el libro, os contaba esto porque cuando Trotsky está agonizando en México, con 60 años y le ve las orejas al lobo, reflexiona que la 2º guerra mundial, esa monstruosa guerra imperialista, despertaría las consciencias de los trabajadores europeos y soviéticos, y se rebelarían contra sus amos, la revolución despertaría de nuevo…

Es un cliché, pero es típico fatalismo trotskista. Nosotros (me incluyo) nos hemos tirado años soñando con esta crisis, que sería la que haría despertar a las masas de trabajadores explotados y alienados. Je. El otro día me decía mi amiga Noe que cómo se podía hacer una revolución en plena crisis, que los trabajadores estaban pasándolas canutas para movilizarse. ¡vaya! Si no hay crisis porque estamos muy bien, y cuando hay crisis porque estamos muy mal. ¿en qué quedamos?

Pocas veces se tiene la oportunidad de visualizar concretamente las carencias organizativas de la clase obrera en nuestro país. Fui a una asamblea de precarios en Barcelona, con motivo de la subida de las tasas de doctorado, las llamadas tutorías, a 400€. Los predocs son trabajadores que además de estar precarios deben pagarse su formación. No deja de ser una consecuencia de los procesos privatizadores que empezaron hace cerca de 20 años (Informe Bricall). Y más cercano del «plan Bolonya», del que tanto renegaron los precarios de la FJI, que no iba con ellos decían.

Cuando llegué a la asamblea, en la que se tenía que decidir quién y qué se llevaba a la reunión con el conseller Huguet, llevaban una hora dando vueltas al asunto, argumentando la injusticia de la subida, hablando todos al mismo tiempo, sin turnos de palabra, sin actas…Nada parecido a organización.

Ahí está una de las claves de por qué en tiempos de crisis no hay movilización, y sí las hay en Francia o Grecia. Aunque a los trabajadores nos diera por protestar contra las medidas de ajuste que nos están aplicando sin vaselina, no sabríamos cómo hacerlo. La gente más formada de este país, los doctores, no saben qué es una asamblea, no saben respetar el turno de palabra, no saben tomar decisiones en grupo, etc.

Podemos convocar mil huelgas, mil manifestaciones y mil asambleas; pero hasta que no aprendamos a generar poder popular, hasta que no deshagamos toda la ideología individualista, pueden caer chuzos de punta que nada efectivo se hará.

Pero hay que aprender haciendo, y este es un momento ideal para dar un impulso a ese aprendizaje. Pero también es un momento bueno para que aprendamos con ética a tomar decisiones colectivas, a evitar la manipulación de los grupos organizados, del más carismático, de los más lanzados o de los más miedicas. De todo hay en una asamblea, y el otro día pude visualizar en 5 minutos los 3-4 grupos.

Pude constatar, por desgracia, lo relativamente fácil que es llevar a una asamblea sin experiencia a tomar la decisión que uno quiera. Había 3 posiciones, y por las intervenciones, un grupo de gente apostaba por negociar con la Generalitat. Intervine, sinteticé las tres posiciones que no se habían materializado hasta ese momento, y defendí la mía (que yo creía que era la mayoritaria), y propuse que se votara tras un turno de palabras cerrado. «Sorprendentemente», la gente que había defendido la negociación cambió el sentido del voto tras mi intervención. qué hubiera pasado si mi intervención hubiera sido defendiendo la opción minoritaria, ¿hubiera cambiado el sentido del voto, y por tanto la decisión de la asamblea? Probablemente.

Que conste que esto no me hace ni más listo, ni manipulador, ni nada. Es la consecuencia normal de la ausencia total de experiencia de la peña en tomar decisiones colectivas, algo imprescindible para la construcción de un movimiento popular.

Que conste en acta.

Huelga decir…

Me decido a escribir esto cuando he visto que tengo varias entradas cada día en el blog desde búsquedas de «becarios huelga», «becarios pueden hacer huelga», etc. Eso sólo en las últimas semanas.

Es evidente que en este país hay muchos becarios preguntándose, ¿puedo hacer huelga?

Buena parte de la producción está en manos de becarios, trabajadores no reglados (economía sumergida lo llaman) y sobre todo, que incluye a los anteriores, PRECARIOS.

Lo que más me jode no es que la «izquierda» apoye la huelga sin más, sino que vea comentarios en rebelión, feisbuk o kaos diciendo que la Huelga es un derecho de todos, incluidos becarios. Lo cual es una mentira como un castillo o es que son muy ingenuos.

Si estoy en contra de esta Huelga, aunque no iré a currar, es por varias razones.

1. Porque los que más sufren las consecuencias de la «crisis» y de la reforma laboral son los que menos posibilidades tienen de no ir a currar. Bien porque no pueden permitirse perder esos 40€, bien porque los del sindicato que convocan son aquellos que les dicen que no tienen derechos porque «no están contratados», o porque no ir a currar aquel día les supone perder el curro.

2. Es vergonzoso que la izquierda radical, que no revolucionaria, incluso la CNT o Izquierda anticapitalista, apoye o convoque una huelga a la desesperada, dirigida a trabajadores de élite, sin organización previa, sin base, tras años de traiciones y abandonos. Luego espero que no vengan con el «es que no hay conciencia de clase». Me río yo de la «conciencia de clase» de los nombrados anteriormente.

3. En épocas contrarrevolucionarias las huelgas son contrarrevolucionarias. Los pocos precarios que se atrevan a ir a la huelga acabarán más quemaos que el palo de un churrero. Porque la reforma laboral no se va a parar porque los sindicatos verticales que la convocan desmovilizaron y eliminaron todas las formas de organización y «auto-protección» que los trabajadores tenían.

Ya me imagino a un becario despedido por no haber ido a currar el día de la huelga, yendo a CCOO (comecocos diría un sabio) a pedir apoyo legal y pagando un pastón por el abogado.

Pero no iré a currar el 29 porque sobran los motivos, cagoento!

Tiempos de desamparo, tiempos de esperanza.

Contestaré a mi amigo Valentín en público.

No sabía que contestarle, porque muchas cosas bullen en mi cabeza, a parte de la tesis doctoral. Pero escuchar la charla de Carlos Enríquez, donde expone su teoría del Proletariado que existió, y que para sorpresa mía, condensa en sólo ¡2 horas de charla!. Os la recomiendo.

Valen, sabes mejor que yo que los trabajadores son estatalistas y que nosotros estamos desamparados. Yo sumo una cosa más, hoy día tenemos que recuperar al individuo para que en el futuro conforme el grupo que será clase para sí, ¡contra la que tendremos que luchar para destruir el Estado! Si algo he aprendido en la soledad de esta puta ciudad de 4 millones de trabajadores, es que nuestro trabajo de hormiguitas debe basarse en buscar la esperanza en las personas que en nuestro entorno huelan a rojo. Hoy, para mí, oler a rojo significa preocuparse por los débiles (en un sentido no cristiano), luchar contra las injusticias, ser sensible, ser EMPÁTICO, luchador, crítico, etc. Las luchas de la clase obrera en un sentido economicista, sindicalista, llevados por las modas, sin un trabajo previo, con una mínima organización, perspectivas, solidaridad, idea de grupo, etc, no tienen mucho sentido para nosotros ahora. Al menos eso entiendo yo. A no ser que sea una organización sindical sólida y duradera en la que puedas olisquear a todos esos de los que hablaba antes.

Yo creo que hoy, y siempre, tenemos que estar con los que quieren luchar, animarlos a que dejen atrás sus miedos, que también son los nuestros. Ser honestos, y no darles manuales. Gritar alto y claro que el futuro no está escrito, que lo tienen que escribir ellos.

Otra cosa que estoy aprendiendo es que si no somos felices en los «tiempos de desamparo» como dice Carlos, no seremos revolucionarios.

No nos convirtamos nosotros en los referentes, al contrario de lo que nos han repetido hasta la saciedad unos y otros. No sustituyamos al padre, al Estado, ni a la madre que lo parió. No seamos Stalin, la victoria no está ahí, es necesaria la lucha, pero no conocemos el resultado. No «enseñemos», y si lo hacemos, no lo hagamos demasiado rápido.

Hablemos al que quiere oír, no al que más lo necesita. No somos predicadores de una religión nueva, no existe la verdad, aunque podamos demostrar muchas cosas. No se trata de caer en el relativismo, ni en ser derrotistas, ni huir de la organización. Debemos seguir impulsando la organización allá donde sea posible. Pero si tus compañeros de trabajo no quieren luchar… poco más se puede hacer. Es más productivo organizar entonces un partido de fútbol con los que huelan a rojo.

Se dice que el individualismo ha triunfado. Yo creo que es falso, y lo iré desarrollando en el futuro. El problema es que el capitalismo del siglo XXI ha destruido al individuo, después de cargarse al grupo, a la clase. Nosotros, como si fuéramos psicoterapeutas, tenemos que ayudar a que la gente recupere la confianza en uno mismo.

Tenemos que encontrar lo mejor de la contradicción siguiente: si la clase obrera tiene al estatalismo, al papá Estado; y nosotros renegamos del vanguardismo en tanto que reaccionario, porque también tiende al Estado. De esa contradicción creo que tenemos que encontrar los brotes verdes del comunismo.

Mucho ánimo, descansa, estudia, piensa, escribe y al lío.

¿BECARIOS EN HUELGA?

Es muy tarde y no me apetece escribir mucho, pero esto tenía que contarlo.

Hoy, lo confieso, he sido un esquirol. No he hecho huelga, aunque estaba en todo «mi derecho» de hacerla. He ido a firmar a recursos humanos como que había asistido al trabajo para que no me quitaran el día de sueldo. Resulta que los socia-listos del gobierno (catalán y español), a las órdenes del Capital (lease bancos, organismos financieros, club bildeberg, etc), y siguiendo fielmente su programa electoral ha sacado un decreto en el que se nos baja el sueldo a todo quisqui. Ya sean funcionarios de 3000€ al mes, como a nosotros los becarios y sucedáneos de 1000. Ese es el programa social del gobierno.

Lo más gracioso es que yo curro en una empresa «pública», que hace cuatro días era una fundación privada. La empresa no sabe muy bien cuánto o a quién va a bajar los sueldos. El comité de empresa, entre los que hay investigadores que tienen a gente a su cargo sin seguridad social, incumpliendo la ley, nos reúne a todos los trabajadores en un aula donde no cabían más de 70 personas, cuando la empresa tiene unos 500 asalariados. Bueno, resumiendo, el comité de empresa asume sin rechistar el recorte, y sólo ante la queja de algunas trabajadoras, se plantean negociar, no cuánto,¡ sino a quién!  Llama la atención la nula costumbre de reunirse, de hablar en asamblea, de pedir turnos de palabra, de tomar decisiones, de tomar notas, etc. Es un patio de colegio lleno con una media de edad de 40 y muchos.

Se supone que la generalitat ha ordenado a la empresa incumplir el convenio colectivo y bajar el sueldo un 5%, el comité de empresa lo acepta sin rechistar. Cuando la mayoría de los salarios están ya presupuestados (el mío por ejemplo).

Hoy era la huelga de trabajadores del sector público, pero ¿contra quién hago la huelga? No existe un explotador, ninguna persona física obtiene beneficios económico con mi trabajo, sólo putearía a mí y a mí jefa (a la que también le bajan el sueldo). Además, lo más importante, la Huelga NO es un derecho individual como nos intentan vender. O es un derecho colectivo, por ser un arma colectiva, o se convierte en una pantomima, en algo reaccionario. La huelga se inventó para putear al cabrón de tu jefe, pero había que hacerlo de manera colectiva, mayoritaria, no individual. Mañana nos reuniremos para ver qué formato de lucha utilizaremos, la más útil, la que más unidad genere, no la individual.

Eso sin hablar de los miles y miles de trabajadores que no tienen el derecho a huelga. Becarios, precarios y parados.

ya seguiré otro día…

«Rebeldía subprime»

Estuve ayer en una concentración-mitin en la plaza de Cataluña de Barcelona que después se convirtió en una pequeña manifestación. Hubo hasta algún detenido

¿por qué digo «rebeldía subprime»? Se me ha ocurrido al leer esta impresionante noticia: donde el presidente de la patronal de los concesionarios de coches, Antonio Romero, dice sin ruborizarse que han estado inflando las cifras de venta de coches, que han subido deliberadamente los precios a los particulares y bajandolos a compañías de alquileres, etc. Lo que es escandaloso, y que se me llevan los demonios, es cuando al final del todo de la noticia dice: «Para hacer frente a esta situación aseguró que hará falta despedir a unos 20.000 vendedores». Veinte mil personas a la puta calle porque ELLOS cometieron un delito. Por su codicia. 

Los bancos, las empresas financieras, las de concesionarios, el capitalismo en general intenta mostrar una cara que no es reflejo de su alma. Lo penoso es que los anticapitalistas también lo hagamos. Y ayer lo hicieron. Se me hace raro después de tanto tiempo volver a leer los panfletos, escuchar las mismas consignas autocomplacientes, en una masturbación colectiva que no tenía fin. Estoy acostumbrado a ver decenas de organizaciones, a cual de ellas más «freaky», más marginal. Había hasta un grupo de veganos, he «perdido» su panfleto, si no os lo reproduciría. Curiosísimo.

Todo el discurso es el mismo, desde la CNT, Lluita internacionalista, corriente roja, Revolta global (Espacio Alternativo), PSUC (PCE), PCPC, o los del Partido comunista internacional, mis preferidos porque ¡tenían el panfleto más largo y con la letra más pequeña!. Están tan divididos (y unidos en la misma mediocridad) que hasta los estudiantes hablaban por universidades, o sea, los de la UAB movilizan un día, los de la UB otro…

¡Es que no me digáis que no es como la vida misma!

Todo este circo, lleno de consignas y discursos más que manidos, con sus grititos, sus aplausos, que la crisis la paguen ellos, etc. esconde una profunda crisis teórica y organizativa. La más evidente: dónde estaban los trabajadores que van a ser o han sido despedidos. Y es que tenemos que leer «El padre de blancanieves«,  como ya comenté, ¿por qué?, pues lo explica muy bien Ale: «Para mí, lo que convierte a éste libro en fundamental es su llamamiento a la aplicación inmediata de una pregunta: “¿qué haces cuando haces?”. Por eso no es un manual (como tampoco lo era “¿Qué hacer?”). Hay más libro del que nos cuentas, porque lo que nos dice es que “sí hay libertad”. “No eres libre” porque trabajas para quien trabajas, porque el fruto de tu trabajo es el que es… pero, ¿qué haces mientras? Es decir, cuando estás con tus compañeros de trabajo, ¿de qué hablas? Cuando vendes en una tienda, cuando diriges a tus subordinados, cuando das una clase, cuando te sientas en el autobús… Llevar la militancia a la producción, recuperarle al capitalismo parte de la vida que te quita, es unir ambas: unir militancia y vida. De hecho, si eso no es así, no es militancia sino delirio adolescente. Sí, pero eso es posible YA. No se puede sostener que existe, a la vez, la demostración de la posibilidad actual de la vida militante y que es un manifiesto. O es una cosa, o es la otra.

Así es, sin ánimo de juzgar a los que estábamos allí, sino desde la generalización, lo de ayer, lo de casi todos los días es puro delirio adolescente. Ya no sólo por su falta de utilidad revolucionaria, sino porque son golpes de pecho de sábado por la tarde. No es sólo porque las movilizaciones no empiezan nada, sólo pueden ser colofón de un trabajo silencioso, escondido, y sobre todo poco agradecido; sino también porque esconde una falta total de ideas, de horizonte, de utopía. Nos limitamos a decir, ¡qué malo es el capitalismo!, y lo repetimos una y otra vez. Pero no sabemos cómo implicar a la gente en la destrucción del capitalismo (o transformación, como sea), pero lo que es peor, no somos capaces de ver cuándo la gente lo está haciendo ya, y lo hacen en su vida cotidiana, no en su ocio del sábado por la tarde leyendo panfletos infumables, lo hacen en su trabajo, en su pareja, con sus amigos…

El capitalismo no está en crisis, es crisis. Cuando hacemos zoom sobre él vemos caos, cuando nos alejamos, existe un orden que está al borde del precipicio pero que no caerá por sí solo. Y en ese «orden» estamos cada uno de nosotros, alimentándolo, sosteniéndolo. Las demostraciones de ayer, con su estiercol incluido, son necesarias para mantener el equilibrio. No nos engañemos. El sistema necesita de la «crítica» porque lo legitima. Ataquemosle donde más le duele, en las relaciones de producción, en silencio, que disminuyan las tasas de ganancia, sin aspavientos, sin golpes de pecho, sin masturbaciones colectivas, como millones de hormiguitas. ¡Pero basta ya de rebeliones subprime! 

Y después a organizarse, pero esa es otra historia….

¿Huelga o paro? ¿conductores o transportistas?

A los rojos nos gustan las porras más que a un tonto una piruleta. Nada más verlas nos sube la adrenalina, salivamos y se nos dilatan las pupilas.

Esto nos nubla el entendimiento y nos solidarizamos o incluso identificamos con el manifestante de turno.

Pero cuidado, parémonos a pensar un par de segundillos…

CAUSAS DEL «CONFLICTO»

La subida del precio de los carburantes. Las causas se explican muy bien y brevemente aquí. Básicamente la especulación y la debilidad del dólar. Las compañías petroleras siguen aumentando sus beneficios, y en concreto hay una, Repsol-YPF, que fue de todos los españoles y de todos los argentinos, sus beneficios iban al estado y esto repercutía (o no) en todos los «ciudadanos». Ambas compañías fueron regaladas a cuatro empresarios ricos en nombre del libre mercado que todo lo arregla. Y nos encontramos en esta situación.

PROTAGONISTAS:

Son un 20% de los transportistas de esta país. Autónomos, o sea, pequeños empresarios. Lo que antaño se llamaba pequeña-burguesía. Los burgueses propiamente dichos se desmarcan del paro porque sus intereses no están perjudicados del todo, imagino porque todavía tienen margen de beneficio, gracias a la capacidad de explotación hacia los únicos asalariados aquí, los verdaderos perjudicados, pero que no tienen «derecho» a huelga, los TRABAJADORES del transporte. De los que cada vez hay más inmigrantes, sobre todo del Este.

REIVINDICACIONES

Básicamente, y sin entrar en detalles, quieren más subvenciones del gasoleo y una tarifa mínima del transporte para que puedan competir con la gran patronal del transporte.

No, no están pidiendo que los precios del crudo bajen, ni que se subvencione todo el combustible, ni que se apueste por energías renovables para que disminuya nuestra dependencia en combustible fósil y así disminuya la demanda, ni que se lleguen a acuerdos con países productores (como en Londres), ni que se denuncie ante la UE y la ONU la especulación del crudo…lo que se pide es que les bajen el precio, ¡a ellos!

Pero no son reaccionarios solo por sus reivindicaciones, sino porque defienden un sistema productivo irracional, injusto y demencial. ¡El transporte por carretera debe ser desmantelado! Es insostenible. Yo me pregunto, qué pensará un camionero que lleve un camión cargado de tomates desde Almería a Holanda, y que baje cargado de tomates envasados para llevarlos al Carrefour. Es un ejemplo ficticio pero una práctica muy real. ¡Es simplemente demencial!

Ya sé lo que estáis pensando, son «trabajadores», simplemente obedecen, forma parte del engranaje del sistema. Igual que otros trabajan en fábricas de armas antipersonas en nuestro país y no por eso dejan de ser trabajadores. Cierto. Pero cuando CCOO de Granada defendió el acuerdo entre la empresa armamentística granadina Santa Bárbara y el ejército israelí para la fabricación de misiles me escandalicé. El derecho al trabajo de unos cientos de trabajadores no puede estar por encima del derecho a la vida de cientos de miles de palestinos. Pero este es otro tema.

SOLUCIONES:

Con estas reglas del juego, ninguna. La UE no permitirá por mucho tiempo las subvenciones al combustible y el precio del petróleo seguirá subiendo. Por lo que como le pasa a muchos otros sectores, aquí los autónomos también tenderán a desaparecer, bueno, realmente se «proletarizarán», vamos, venderán el camión y currarán para una gran empresa. (que eso es lo que no quieren, por otro lado, porque quieren seguir siendo empresarios).

La única solución pasa por el cambio de un modelo de producción, distribución y consumo basado en la explotación del ser humano y la naturaleza en pos del beneficio.

Hay que minimizar la necesidad de la distribución mediante la diversificación de la producción local (autosuficiencia regional). El transporte en general debe ser modificado, y la única solución es el transporte ferroviario «tradicional» y moderno. (menos AVEs y más talgos).

Y aquí, lo siento mucho, sobran los camioneros.

RESPUESTA A LOS COMENTARIOS:

Me encanta el debate que se está dando. He sido (para no variar) bastante provocador, y esta vez ha sido efectivo, :).

Soy perfectamente consciente del papel de «pseudo-asalariado» que tienen los autónomos en el neoliberalismo. Se convierten en asalariados que se pagan su propio seguro. Se convierten en empresarios (y por tanto en explotadores) en el momento que contratan a alguien. Aunque la plusvalía se la reparta entre ellos y las empresas contratistas. Por tanto a nivel económico tendríamos que diferenciar entre autónomos con y sin asalariados.

Por tanto es necesario y urgente que los sindicatos y las organizaciones de izquierda los incluyan a los primeros en sus reivindicaciones y análisis de clase. Pero no por ello tenemos que aceptar todas sus reivindicaciones, sobre todo si estas son reaccionarias, o van en contra del conjunto de los trabajadores. Porque la pequeña-burguesía, insisto, ideológicamente rara vez se posiciona con la clase obrera, que es «naturalmente» su aliada. Es como cuando grupos de jornaleros andaluces se organizan en contra de los inmigrantes y reivindican, como he oido, cosas así: «a los moros habría que subirlos en helicópteros y tirarlos en el mar».

Antonio Romero mezcla «chicha y limoná», no puedes comparar la situación de los inmigrantes, la vivienda y los autónomos sin hacerte un lio. Una organización honesta y realista tendría que exigir inversión en transportes alternativos y en producción local y diversificada que disminuya la dependencia en el transporte, eso implicaría la reconversión del sector. Y mientras tanto hay que exigir unas tarifas mínimas. Pero es que lo que se olvida es que la gran patronal del transporte puede competir porque puede aumentar los niveles de explotación hacia sus asalariados. Entonces las reivindicaciones de los autónomos necesariamente tiene que pasar por llamar a la huelga a sus «compañeros» asalariados, porque gracias a ellos pueden las grandes empresas del transporte bajar las tarifas.

A mí las formas de protesta me dan igual. Siempre que sean colectivas, la violencia será casi siempre inevitable. Y el papel del gobierno y de las fuerzas de represión son defender los intereses de los poderosos. Eso no lo escribí porque me parece de perogrullo. Pero, el hecho de que haya represión no implica que las reivindicaciones sean justas, adecuadas, y haya que apoyarlas.

Y Javi, no digo que los tomates de Almería se consuman en Holanda, sino que se envasan en Holanda y se venden en España. Otro ejemplo real, las naranjas que se utilizan en los cruceros que salen de Barcelona son envasadas en Alemania. Por eso no sólo hay que apostar por transportes sostenibles (tren), sino por la reducción en la necesidad de ese transporte.

Maño, estamos bastante de acuerdo, solo que me fastidia el apoyo incondicional, simplista (tipo Antonio Romero) e izquierdista que se lee por ahí.

Alí, no termino de entender tu comentario sobre CCOO. No estaba yo defendiéndolos precisamente. De hecho CCOO no son ni siquiera economicistas, ya ni luchan por las mejoras de las condiciones de los trabajadores. Yo entiendo por economicismo a las luchas «espontaneas» de los trabajadores por un mejor salario y menos horas de trabajo. Parte de la lucha de clases.

gracias por vuestros comentarios.

Para enriquecer el debate:

un artículo «a favor», de Alí: y otro «en contra», de Carlos Martínez:

LAS TRABAJADORAS NO SE RINDEN

El miércoles y el jueves pasado las trabajadoras de vacaciones forzosas de Lo Mónaco fueron a buscar a Livio, a decirle «lo mucho que lo aprecian»…

En estas fechas tan especiales no se olvidan tampoco de un regalo para el comité de empresa, siempre al servicio de los trabajadores…

Pero por portarse mal, o sea por traidores y vendidos, el jueves 28 revocarán al comité y elegirán uno nuevo, más «representativo», una inocentada, vaya!

Y el miércoles que viene, 27 de diciembre todos a la plaza del carmen a decirle a Granada que Lo Mónaco no son los reyes del descanso.

LO MÓNACO QUITA EL SUEÑO

Livio Lo Mónaco fundó la empresa en 1996. Desde entonces Livio y su esposa no dejaron de ganar dinero, hasta que su esposa se convirtió en ex- y le dejó toda la empresa.
En 2003 facturó 65 millones de euros y el año pasado 120 millones. Una apuesta por ampliar mercado y por diversificar la venta, la saturación del mercado, etc. llevan a vender menos, al menos aparentemente.
El «éxito» inicial de esta empresa es debido a:
– La explotación: sus trabajadoras están sometidas a una presión altísima. Están obligadas a conseguir ventas en sus llamadas. Parte de su sueldo depende de que la persona interesada en el colchón lo compre, independientemente de cómo lo haga el comercial. Por otro lado estos «asesores del descanso» (sic) repartidos por toda España son autónomos que a su vez dependen de las ventas para sobrevivir.
– El engaño: nunca le dicen el precio real del producto. Fuerte inversión en publicidad engañosa, para obtener márgenes de beneficio del 80% sobre cada colchón.
Como es habitual, no financian directamente, utilizan financieras que también se llevan su tajada.
Y por supuesto absténgase de llamar si es inmigrante porque no será atendido.

Aún así resulta extraño el mantenimiento de este tipo de empresa que lo único que hace es distribuir colchones, ya que hoy día las empresas que utilizan servicios telefónicos son externalizadas. En la India, Marruecos o latinoamérica existen empresas dedicadas a enseñar a hablar con una dicción perfecta a chicas del lugar, que trabajan para Telefónica o cualquier compañía con sueldos esclavistas. Pues como digo, es raro que Livio no se haya largado con los teléfonos bajo el brazo a un país colonizado, de hecho sospecho que realmente es lo que está haciendo.

Pues el pasado 13 de diciembre mandaron una carta a 90 trabajadoras anunciando vacaciones forzosas remuneradas hasta el 29 de diciembre cuando serían despedidas. Despedidas con una indemnización de 20 días por año trabajado máximo 2 años, y prorrateados, o sea a plazos, como si de colchones se trataran. Además de otras medidas como no poder utilizar los descuentos en la compra de productos de Lo monaco.
Las 90 trabajadoras, aunque hay algunos hombres, despedidas son jóvenes, algunas embarazadas. No tienen experiencia organizativa y de lucha pero no se han quedado de brazos cruzados. El miércoles 20 se fueron a protestar a la empresa y para sorpresa de ellas, sus compañeras que estaban dentro salieron todas (o casi) a solidarizarse. Esto desmiente esa teoría liberal de que el ser humano es egoista por naturaleza, que la gente solo mira por sus intereses,etc. Estas trabajadoras el miércoles demostraron lo contrario, vencieron el miedo a una sanción y posterior despido y salieron a luchar, hoy, lo seguirán haciendo.

Continuará…

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