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El blog de Moncadista

Nací un 26 de julio…

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Uganda

Moncadista en Uganda 3: La corrupción cuece y enriquece.

Nuestros anfitriones en Uganda, en Fortportal, trabajan en agencias de cooperación que gestionan microcréditos.

El 75% de la población depende de la agricultura para sobrevivir, mientras que sólo el 1% de la industria. La producción agrícola ha subido un 1.1% en los últimos años, mientras que la población lo ha hecho un 3.3%.  Si a esto sumamos que Uganda es un exportador neto, significa que en breve habrá escasez de alimentos. El turismo genera empleo precario, mal pagado y los beneficios del mismo van a una minoría, que en muchas ocasiones (en los parques nacionales) es extranjera. Las plantaciones de té por ejemplo, que ocupan regiones enteras, pertenecen a multinacionales.  En Fortportal por ejemplo la principal es Finlandesa. Estas empresas pagan alrededor de 80.000 chelines (30€) a sus trabajadores. Es curioso que Finlandia esté entre los países que más ayuda al «desarrollo» aportan. ¿A cambio de qué?

Primer dogma. África es explotado no sólo internacionalmente, sino localmente, y mucho.

La nueva clase media que está surgiendo en Uganda se aprovecha de una fuerte inflación. Con un poco de capital puedes comprar un pequeño terreno, poner unos animales y un par de personas que vivan con (como) ellos. Estos trabajadores se alimentan como los animales pero cocinado. Como anécdota, cuando nos llevaron a una de estas granjas, nos contaba que había comprado comida, harina de maiz y judías, pensé, en serio, que seguía hablando de las gallinas, pero no. Compras unos pollos jóvenes, otros los consigues de otros granjeros que no tienen dinero para darles de comer. En unos meses los precios habrán subido lo suficiente para darte un dinerillo. Y tú seguirás pagando lo mismo a esos trabajadores.

Alrededor de la granja viven decenas de niños en unas condiciones en las que cualquiera de nuestros blanquitos niños de cristal no sobrevivirían un telediario. Es muy divertida la ironía de que los niños tienen mucho miedo de los blancos. ¿Será una especie de instinto?

Como decía la mayor parte de la economía es agricultura de subsistencia. Tuvimos la oportunidad de escuchar al jefe de una de las organizaciones de microcréditos. Nos explicaba las dificultades que tienen los agricultores para comercializar sus excedentes. La ausencia de infraestructuras, el malísimo estado de las «carreteras», el precio de la gasolina (¡1€/litro!),

la ausencia de cultura cooperativista o de asociación. Todo esto bajaría muchísimo los costes de distribución y

por tanto los pequeñísimos beneficios de los agricultores.

No tienen apenas acceso a crédito, aparte de los microcréditos. Sólo el 10% de los ugandeses tienen cuenta corriente.

Según el libro «Aid and other business» de Giles Bolton, Uganda tiene la capacidad de producir alimentos para ¡todo el continente!. Tiene una temperatura constante todo el año, produce 2 cosechas, fertilidad, una densidad de población menor de la de España y una población joven muchísimo mayor. Primer dogma a la basura. La natalidad, aunque bestial, no es la causa de la pobreza, no hay demasiadas bocas.

El SIDA, la malaria y otras enfermedades evitables dan una esperanza de vida de unos 50 años. Muchos de los microcréditos se pierden en corrupción local. Pero otro dogma que hay que desmontar es el de que la corrupción es la culpable. Aunque todos los gobiernos africanos fueran impolutos, la ayuda internacional no sería suficiente para alcanzar los objetivos del milenio (2014) que se proponen reducir drásticamente la pobreza, el hambre y el analfabetismo. La comisión que lleva lo de los objetivos del milenio dice que sólo el 24% de la ayuda tiene como destino las zonas más pobres.

Y es simplemente porque sólo el 40% de TODA la ayuda internacional va a los países pobres. De los 10 países que más ayuda reciben de la UE, sólo 3 son africanos, y de Estados Unidos, 2 (Congo y Etiopía). Los países que más ayuda al «desarrollo» reciben de EEUU son….¡Israel y Egipto!

Mientras que os cuento esto, nuestro gobierno socialisto recorta en 600 millones la ayuda al desarrollo, una más de sus promesas incumplidas.  Para eso valen los programas electorales. Mientras, llevan gastados 1500 millones en Afganistán.

Se necesitaría el 0.5% del PIB de los países enriquecidos para alcanzar los objetivos del milenio. Según ayuda en acción se da el 0.1%.  Buena parte se va a los sueldos de los 100000 trabajadores de cooperación que hay por África con sueldos europeos.

Resumiendo. Uganda en concreto y África en general es un continente empobrecido, que no pobre. Nos llevamos su té, su café, su cacao, su coltán, su petroleo, diamantes, etc, etc. A cambio le damos una miserable ayuda, cuando no los encerramos en campos de concentración. Si esa limosna va para construir un hospital, una escuela o una carretera, se impondrá que la construya una empresa del país que da la ayuda, amén de otras «regalías inversas».

Todo aquel que argumenta que África es pobre por la corrupción, las guerras, las calamidades o la inoperancia y no lo hace por intereses propios (véase políticos y empresarios), es ignorante o simplemente tan cínico que no quiere reconocer que el chocolate que se come lo ha producido una persona que no sabe qué es una chocolatina.

Moncadista en Uganda II: De Safari

Yo pensaba que irse de safari era ir a cazar leones o «guanaminos«. Pero no, resulta que Safari significa viaje en Swahili. También le llaman «game». Es una de las experiencias más emocionantes que he vivido, recomendable a todo los amantes de los animales.

Nuestros anfitriones nos consiguieron un conductor (con su coche) que nos llevaba al parque nacional «Queen Elizabeth», sí, se llama así porque la susodicha lo visitó. El viaje fue un golpe de suerte detrás de otro. Primero porque el conductor – guía nos salió bastante barato para como están los precios de las agencias. Además de que ese dinero iba directamente al que nos estaba haciendo el trabajo, no a la empresa como en el caso de la excursión en Kibale.

Por la tarde hicimos una excursión en barco por el «Kazinga channel», cocodrilos, búfalos, hipos, elefantes, aves, babuinos, pescadores… Impresiona ver los poblados de pescadores rodeados de animales peligrosos. Según dicen la mortalidad por hipos es mayor que por cocodrilos. Más de una vez hemos leído relatos en la prensa de ataques de elefantes a casas de campesinos, a parte de destrozar sus cultivos. Se ven leones a kilómetros de los parques y los campesinos los matan siempre que tienen ocasión.

En los últimos años Uganda está prestando mucha más atención al turismo como fuente de ingresos, y por tanto a la conservación de los parques naturales, lo que está generando problemas con las comunidades.

Pero hay más inconvenientes en esto del turismo.

Por la tarde estuvimos tomándonos una cervecita (medio litro) en un hotel de lujo. Su precio, menos de un €, con una buena ración de palomitas y cacahuetes que compartíamos con unos pajarillos rojos que comían casi de nuestra mano. Mientras que la habitación cuesta más de 100$. La ubicación, el panorama, de un incalculable «valor» para nuestras mentes occidentales. Sin embargo el complejo turístico presenta un aspecto «lamentable» si lo comparamos con Benidorm: falta de carreteras accesibles, infraestructuras, más habitaciones, etc. Evidentemente este parque no puede ser un atractivo turístico de masas y no sólo porque no tiene jirafas. Pero a lo mejor es mejor así. Y aquí viene el segundo inconveniente del turismo como motor económico. Todo lo que hemos visto en cuanto a turismo, genera un empleo de muy mala calidad y mal pagado. ¿os suena? Los parques están gestionados por empresas privadas, muchas veces extranjeras, que sacan beneficios con un coste casi cero. Por lo tanto el desarrollo «tipical spanish» de esos parques, que atraiga un turismo de masas, generaría una presión ambiental excesiva, destruiría formas de vida sostenibles (aunque a primera vista no lo parezca) y como siempre la mayor parte de la riqueza volvería al Norte enriquecido.

Tras un descanso después de perseguir a un fotogénico Warthog por los alrededores del albergue, cenamos y charlamos un rato con nuestro conductor. Fred trabaja en una fundación que gestiona microcréditos para los campesinos. Considera que su formación es insuficiente (como la mayoría de los titulados en Uganda), y que tiene que hacer un máster. Éste le cuesta, si mi memoria no me falla, unos 2 millones de chelines, que vienen a ser unos 700€. Tiene mujer y dos hijos, le pasa dinero a su madre y a una hermana que acaba de terminar la carrera. Es duro ser honrado en Uganda.

La conversación se acabó porque en España me habían timado con un supuesto anti-mosquitos ultrasonido, que se supone ahuyenta a las hembras…mosquito. Las hembras del parque se pensaban que aquello era un concierto de heavy metal con barra libre, por lo que nos fuimos dentro de la mosquitera que al día siguiente teníamos «game driving».

Como unos campeones estábamos subidos en el coche con un guía, que yo esperaba fuera armado, ¡al menos con unos prismáticos!. En la primera media hora o más «sólo» vimos el gigante culo de un hipopótamo que volvía al agua y algunos búfalos. Pero la suerte empezó a sonreir: waterbacks, hienas, las típicas gazelas y de pronto el guía que iba mirando por la ventana manda a parar al conductor. No sé cómo, pero el tío vio leones. Se supone que llevaban días sin verlos y que no estaban por ahí. Yo creo que se llevan comisión. El caso que allí estábamos, en un camino viendo a unos ciento y pico metros una manada de leones. Pero lo más curioso es que era el mismo camino que utilizaban unos «comerciantes» de plátano verde, mattoke, que es la principal comida en Uganda. Estos hombres que vimos, según nos cuenta el guía, hacen unos 40 km para llevar ese mattoke al poblado pesquero a cambio de pescado. Van y vienen cargados en las bicis, pero andando, como en la foto. Y seguro que no cobran plus de peligrosidad.

Como cualquier receta del Fondo Monetario Internacional, del que hablaré en otros posts, la liberalización de la industria turística no llevará riqueza a estos pueblos. Sólo una gestión comunitaria de los parques en la que los beneficios se reinviertan en la conservación y el desarrollo humano de esas poblaciones, llevará asociada riqueza y estabilidad ambiental. Todo lo demás es destrucción del hábitat o humano o natural en general. Existen varios proyectos marginales de este tipo en Uganda, pero no basados en un turismo atractivo como el de los safaris.

¿qué elegirías tú, infraestructuras turísticas o «naturaleza salvaje»?

Moncadista en Uganda 1: Qué hace España en Uganda

Este es el primero de una serie de posts que contarán nuestra experiencia en Uganda desde el punto de vista moncadista.

Cuando llegué a Uganda, al salir del aeropuerto nos esperaba un hombre con un cartel que decía “Alfredico Moncadista”. La siguiente sorpresa fue encontrarme a un soldado español en el aeropuerto. Qué hará aquí?

El sabado 11 por la noche estuvimos en una zona de marcha de Kampala llamada Kabalagale tomando una cerveza con una chica ugandesa de 18 anos. Esta chica, Ruth, se levanta casi todos los días a las 4 de la madrugada. Lo he visto con mis propios ojos cuando yo me dedicaba a cazar un mosquito. La máxima aspiración de esta chica es estudiar ingeniería o ingresar en Cambridge, aquí en Uganda. Estudiar ingeniería cuesta unos 5 millones de chelines, que vienen a ser casi 2000 € al año. Y según me decía un carpintero metido a guía, su sueldo es de 30.000 chelines al mes. Hacer cuentas. Por supuesto no hay universidades públicas, o al menos gratuitas.

Al día siguiente de la cerveza nos fuimos al oeste y en un hotel de lujo de la ciudad vimos cómo el equipo de fútbol llamado España ganaba la copa del mundo de lucha libre o karate, quiero decir fútbol.

En ese momento, a unos pocos metros del bar donde nos tomamos la birra la noche anterior explotaba una bomba. Las 2 bombas mataron a unas 75 personas. En este país velan y entierran a los muertos en su casa, en el jardín, y no se hacen autopsias.

Es curioso que esa tarde hablábamos con nuestros anfitriones en Fort Portal de por qué habrían soldados alemanes y españoles en la ciudad. El enigma se resuelve con el atentado, estos soldados entrenan al ejército ugandés, que con la misión africana está en «misión de paz» en Somalia. Los «rebeldes» musulmanes de ese país no piensan lo mismo, creen que el gobierno ugandés apoya al somalí.

Alguien os ha preguntado si también tenemos que estar en esta guerra? A mí no.

Continuará…

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